Ciencia

Klementinum
0:00
/
0:00

Para la elaboración de predicciones meteorológicas son imprescindibles imágenes de los satélites, pero tampoco han perdido importancia datos procedentes del seguimiento prolongado de los fenómenos que ocurren en la atmósfera. En la más vieja estación meteorológica checa, la del Klementinum, en Praga, se realizan mediciones de diferentes variables meteorológicas desde hace más de 250 años. Y en el observatorio del monte Milesovka se registra el estado de tiempo desde 1905.

El profesor Josef Stepling, fundador del observatorio astronómico y meteorológico del Klementinum, en Praga, empezó a realizar en 1752 mediciones regulares de la temperatura y de la presión atmosférica. De aquel período se conservaron sólo muy pocos datos.

Sin embargo, si quisiesen saber, estimados amigos, el tiempo en Praga en cualquier fecha posterior al 1 de enero de 1775 no sería un problema. Encontraríamos esos datos en los registros que se llevan sistemáticamente desde la fecha mencionada en el observatorio del Klementinum gracias al pionero de la meteorología en Bohemia, Antonín Strnad.

Antonín Strnad, nacido en 1746, pasó una gran penuria durante sus estudios secundarios. Esa circunstancia hizo que ingresara en la Compañía de Jesús, que le brindó la posibilidad de cursar estudios superiores en la Universidad de Praga.

Cuando la Orden Jesuita fue prohibida, Strnad cambió la orientación de sus estudios:en vez de la Teología optó por los cursos de Matemáticas, Física y Astronomía. A lo largo de su brillante carrera científica fue director del observatorio astronómico del Klementinum, decano de la Facultad de Filosofía y rector de la Universidad de Praga.

Antonín Strnad
Strnad ostentaba el título de Astrónomo real y hacía cuidadosas observaciones astronómicas. Sin embargo, el científico consideraba como su principal misión la meteorología. El 1 de enero de 1775 inició las observaciones meteorológicas diarias que continúan hasta la actualidad y sirven para evaluar los cambios climáticos.

Antonín Strnad enviaba también los datos obtenidos en el observatorio del Klementinum a la Sociedad de Meteorología de Mannheim, fundada en 1781 por el elector Carlos Teodoro. Esta entidad inauguró una nueva etapa en la historia de la especialidad. Sus integrantes tenían presente que la meteorología no conocía fronteras y que la observación del tiempo requería una cooperación internacional.

La Sociedad de Meteorología de Mannheim logró fundar una red de 39 estaciones meteorológicas que se extendía desde los Urales hasta América del Norte, y desde Groenlandia hasta el Mediterráneo. Antonín Strnad inició las observaciones para esta prestigiosa entidad el 1 de agosto de 1781.

Gracias a la iniciativa del profesor Strnad, a finales del siglo XVIII el observatorio del Klementinum formaba parte de una red internacional de estaciones meteorológicas. Hoy en día ya no cumple los requisitos necesarios para suministrar datos al sistema meteorológico internacional. Los datos obtenidos no pueden ser utilizados para las predicciones porque la estación meteorológica está situada en medio de una gran urbe que forma una especie de isla térmica donde las temperaturas siempre son más elevadas que en el paisaje circundante.

En la actualidad es el observatorio del monte de Milesovka, al norte de Praga, el que suministra datos a la red internacional de mediciones y observaciones meteorológicas. Se trata del observatorio meteorológico de montaña más viejo del país, ya que empezó a funcionar el 1 de enero de 1905.

Además de medir las variables meteorológicas, la estación de Milesovka se dedica al estudio de las precipitaciones y de las estructuras cristálicas de los copos de nieve y de la escarcha. Elabora también las características climáticas del monte de Milesovka que son necesarias para el estudio de los cambios climáticos.

Milesovka se llama en alemán "Donnensberg"- "la montaña de los truenos". En cierta oportunidad cayeron en el edificio de la estación cinco rayos en quince minutos.

Milesovka es también la montaña de los vientos. El viento no sopla sólo durante ocho días al año en el monte de 837 metros. Un lugar ideal para los meteorólogos.