El arte español de los años 50 se expone en Praga

19-10-2004

"España en los años 50 - una década de creación", así se titula una exposición inaugurada el pasado jueves en la Galería Nacional de Praga, que incluye, entre otros, pintura, escultura, fotografía, cinematografía, literatura y arquitectura; los visitantes pueden apreciar incluso un coche-cabriolet Pegueot de aquella época.

La exposición intenta aproximar al público el arte español de los años 50 de manera multidisciplinar, reconstruyendo el tejido cultural de una época, según explicó uno de los comisarios de la exposición, Juan Manuel Bonet.

"No queríamos hacer una exposición sólo con cuadros y esculturas y en ese sentido estamos muy complacidos de hacerla aquí en Praga, en este museo, que precisamente en su propio montaje incluye coches, muebles, libros, fotografía, en fin, todo tipo de arte".

En España, tras la Guerra Civil, quedó interrumpido el desarrollo de los lenguajes artísticos de vanguardia, sin embargo, a finales de los años 40, comenzó una recuperación del arte español que logró conectar con las iniciativas internacionales.

"Creo que fue una época de grandes logros, con artistas muy importantes, como Tápies, Millares, Saura y Chillida, que hoy en día siguen siendo artistas con mucho peso en el contexto internacional. Junto a ellos fue interesante ver cómo los arquitectos y los diseñadores gráficos retomaban la tradición moderna, el mueble y el textil se renovaban, el cine se abría paso a un cine realista que triunfaba en Cannes o en Venecia. En la literatura hay premios Nobel como Camilo José Cela, y también hay una literatura experimental, igual que en la fotografía. La fotografía y la literatura van muy próximas, las dos documentan una España muy atrasada y a la vez documentan la conexión con Europa que supone mirar esa realidad con ojos modernos".

En los años 50, la España franquista y la Checoslovaquia comunista se encontraban en los extremos opuestos de la gama política, no obstante, el arte de ambos países tuvo varios puntos en común: la represión y varios creadores que lucharon en aquella época por abrir un espacio a la libertad.

"Eran dos países donde efectivamente no había libertades, que tenían una espléndida tradición moderna antes de la Guera Mundial en el caso checo y antes de la Guerra Civil en el caso español. El surrealismo era algo que los unía, Miró estuvo en Praga en los años 30, André Breton, líder del surrealismo francés, viajó a Praga en 1934 y en 1935 estuvo en Santa Cruz de Tenerife, en España, promocionando ése movimiento, ese es un punto en común. En la posguerra, Tápies y sus compañeros buscaban esas raíces surrealistas, igual que algunos artistas en Praga. Tapiés influyó a los jóvenes artistas checos de aquella época, o sea que hay bastantes historias compartidas entre ambos países".

Juan Manuel Bonet afirma que existe un proyecto para realizar una exposición sobre el arte español de los años 30, que tuvo relaciones todavía más estrechas con Europa Central.

"Ahí sí que hay cosas compartidas, el surrealismo, el funcionalismo en la arquitectura, en España hubo un grupo que se llamaba el GATEPAC (Grupo de arquitectos y técnicos para la arquitectura contemporánea) conectado con Alemania y Europa Central. En las revistas españolas de aquella época se publicaban edificios de Praga, de Budapest y de Wroclav, en Polonia. Es decir, que nos gustaría mucho continuar con este tipo de miradas, observando ese período anterior a la Guerra Civil, en el cual Lorca llevaba el teatro a los pueblos, había grandes fotógrafos que miraban esa realidad, pintores como Miró, Dalí, ciertos escritores y muchos viajeros europeos. Sería la exposición que nos gustaría hacer dentro de esa búsqueda de las raíces de nuestra modernidad".

La exposición "España en los años 50", que ha sido instalada también en Budapest, Hungría, y en Málaga, España, será clausurada en la Galería Nacional de Praga el 9 de enero de 2005.

19-10-2004