Ignacio Piñeiro le puso sombrero, traje, cuello y corbata al son

15-06-2004

Exclusivamente músicos cubanos fueron nominados este año en la categoría a mejor álbum tradicional tropical latino de los Premios Grammy 2004; entre ellos el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, que se presentó hace poco en la República Checa. Roman Casado conversó sobre el son cubano con el representante artístico de ese conjunto, Ricardo Oropesa.

El Septeto Nacional, fundado por Ignacio Piñeiro en 1927, es una agrupación renombrada que ha grabado varios discos y que ha realizado numerosas giras por el mundo. De todas formas, las puertas del mercado musical se abren con más facilidad, si uno está nominado a Grammy.

"Lo que sí es lógico es que, al estar nominado a los Grammy, aumente la demanda del Septeto Nacional, porque todo el mundo, sobre todo los que no lo conocen, quieren verlo, ya que lo que más se está difundiendo es Buena Vista Social Club, que es parte del son cubano, aunque no sea todo el son cubano. La reacción es normal porque los amigos de Buena Vista Social Club tienen una calidad extraordinaria, pero son distintas maneras de hacer el son. Buena Vista Social Club es un proyecto que tiene 5 ó 6 años, mientras que el Septeto Nacional tiene 77".

¿Cómo surgió el son y cuál es el origen de la palabra?

"El son cubano es música y es baile. El origen de la palabra nadie lo ha podido explicar. Se supone y siempre se dice que uno baila al son o al compás de algo. Y la palabra son apareció así: Vamos a sonear, como decir vamos a bailar, vamos de fiesta. Entonces este vocablo identifica un género de la música cubana que apareció a principios del siglo pasado. En 1900 aproximadamente aparece ya en Santiago de Cuba. Por eso se dice que la zona oriental de la Cuba montañosa es la tierra del son".

¿Cómo fue creado el tres, uno de los instrumentos más típicos para el son?

"Lo crearon los guajiros que, como no podían comprar un piano y no había guitarras españolas, se pusieron a inventar y crearon este instrumento que es el único que sustituye a un piano de orquesta. Con algunos utensilios domésticos, al principio, como cuchillos, etc., y materiales de la naturaleza, vainas que sonaban chiqui - chiqui - chiqui, se construyeron los primeros instrumentos para el son en el campo".

Con el tiempo, el son seguía desarrollándose hasta que llegara desde la zona oriental de Cuba a La Habana.

"En la Habana se urbaniza el son, es decir, que el son del campo se hace más elegante. Incluso en principio estaba prohibido tocar el son en los salones burgueses. El mérito de haber introducido el son en los salones y fiestas de la burguesía en La Habana lo tuvo Ignacio Piñeiro. Porqué él hizo una mezcla del son oriental con componentes de la religión africana y de otros elementos más, confiriéndole un nuevo estilo. Piñeiro coge todos esos elementos y en sus composiciones empieza a hacer estas obras. Hasta el momento en que Piñeiro hace toda esa fusión de distintos géneros, el son era de estilo oriental, a partir de allí decimos que hay una nueva etapa del son, porque Piñeiro le puso sombrero, le puso traje, cuello y corbata al son".

Se dice que Piñeiro fue el primero en incorporar una trompeta a un sexteto.

"Los estudiosos no se ponen de acuerdo. Hay quien dice que alguien introdujo la trompeta en el septeto, hay quien dice que no fue Piñeiro. Quién introduce la trompeta en el septeto todavía está en discusión, pero sí te puedo asegurar que Piñeiro fue el primero que realizó una grabación de un sexteto, que eran seis personas más el trompetista Lázaro Herrera, que murió hace poco. La primera grabación de un septeto sonero en Cuba que introduce la trompeta, la llevó a cabo el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro".

15-06-2004