Museo Kampa: un templo dedicado al arte contemporáneo

06-11-2007

Ubicado en el antiguo edificio de Sovovy Mlýny, en el Barrio Pequeño de Praga, el Museo Kampa acoge una vasta colección de arte moderno centroeuropeo, regalo de los emigrantes Jan y Meda Mládek, a la capital checa.

El pilar fundamental de la colección de Jan y Meda Mládek, lo representa la obra del pintor cubista checo Frantisek Kupka. Meda Mládková conoció a Kupka en los años 50, en París, y se volvió una afanada coleccionista de su obra. La primera visita a su estudio, la recuerda con mucha emoción.

"Mi esposo recibió entonces un cuadro de un gran coleccionista quien le dijo que no era buen lienzo pero que el pintor llegaría a ser muy famoso un día y que era nuestro compatriota. Empecé a buscar a Kupka hasta que lo encontré. Y cuando al final me llevó a su estudio y me enseñó su obra, me quedé totalmente impresionada", dice Mládková.

De su primera visita a Kupka, Meda se llevó una pintura que posteriormente se convirtió en la primera piedra de su colección. Fue la Muchacha Danzante y aunque Meda no supo entonces qué representaba, confiesa haber escuchado música al contemplarlo.

"Llevé la obra a mi casa, me senté a contemplarla y allí me quedé durante horas. Estuve emocionada y tuve la sensación de escuchar música. Siempre digo que hubo dos hombres que lograron cambiar mi vida: Kupka y mi esposo", afirma Mládková.

A lo largo de su vida, Meda y su marido consiguieron un total de 215 obras de Frantisek Kupka, cuyo precio llega hoy a unas cifras millonarias.

Otra parte de la exposición permanente del Museo Kampa, la representa la obra del escultor checo Otto Guttfreund. La colección de 17 esculturas es una mezcla de piezas de estilo cubista, de los años 1911-1914, y otras posteriores, de los años 1923-1927.

El tercer pilar de la exposición es una colección de la obra del polifacético artista checo Jirí Kolár. Cuenta con más de 240 cuadros de varios períodos, entre los cuales destacan sus obras primerizas, de los años 40 y 50 del siglo pasado.

Además de estos tres artistas, la colección de Jan y Meda Mládek cuenta con un gran número de obras - cuadros, esculturas, objetos, estampas - de varios artistas centroeuropeos, sobre todo, de los años 60 y 70.

Tras la muerte de su esposo y después de la Revolución de Terciopelo, en 1989, Meda Mládková, que vivió durante muchos años exiliada en Estados Unidos, decidió devolver a su país lo que, según ella, le pertenecía. Así fue como donó a la ciudad de Praga su colección de arte.

Encontrar un edificio que acogiera a la colección no fue nada fácil. Meda optó primero por un monasterio.

"Quise conseguir un monasterio por la siguiente razón: Los artistas a quienes les fue prohibido casi todo, crearon durante el régimen totalitario en sus pobres estudios y fue como si rezaran mediante su arte. Entonces pensé que hubiera sido como un símbolo si pudieran exhibir sus obras en un monasterio", sostiene Mládková.

Y mientras Meda estuvo buscando un monasterio para ubicar su colección en él, le ofrecieron el antiguo edificio de Sovovy Mlýny, ubicado en una ribera del río Moldava.

La historia de Sovovy Mlýny, que significa Molinos de Sova, se remonta al siglo X. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIII cuando se convirtió en un molino de trigo, y a partir del siglo XV se le conoce con el nombre actual.

Los mayores cambios en la arquitectura del molino se produjeron en el siglo XIX, cuando el empresario praguense, Frantisek Odkolek, adaptó el molino, amplió notablemente el edificio y mandó construir las fachadas en estilo romántico.

Sin embargo, Meda recuerda que cuando consiguió el edificio en 1989 no era más que una ruina.

"Era realmente una ruina. La directora del Instituto de Monumentos constató entonces que el edificio estaba desmoronado. Sacarlo de ese estado fue una lucha casi infinita. Puedo decir que lo que he logrado crear aquí es un milagro", agrega Mládková.

Y tiene razón. La inauguración del museo estaba planeada para el 8 de septiembre de 2002. Tres semanas antes, Praga se vio afectada por graves inundaciones y toda la primera planta del edificio quedó bajo el agua. "El agua llegaba hasta el techo y venía acá gente en barcos", recuerda Meda.

Sovovy MlýnySovovy Mlýny Los trabajos de reconstrucción empezaron de nuevo y en 2004 fue finalmente inaugurado el Museo Kampa.

Tres años más tarde, Meda Mládková, con un entusiasmo envidiable, sigue viajando entre Estados Unidos y Praga, y toda su energía y tiempo libre los dedica a su Fundación de Jan y Meda Mládek. Ésta fue fundada en 1989 y y su objetivo es de apoyar el arte y ayudar a los artistas jóvenes. Como dice Meda, ése fue, al mismo tiempo, el credo de toda su vida.

"Mi esposo creyó y también me lo hizo creer a mí que en el caso de que aguantara la cultura, sobreviviría la nación. Y ése fue el motivo porque quisimos ayudar a los artistas jóvenes", indica Mládková.

Además de las colecciones permanentes, el Museo Kampa ofrece a sus visitantes exposiciones itinerantes.

El pasado 23 de octubre fue inaugurada una muestra con la obra de Theodor Pistek, uno de los artistas más destacados de la pintura e instalación contemporáneas checas, que estará abierta hasta el 20 de enero próximo.

06-11-2007