La ciudad de Tomáš Baťa trata de revivir el oficio de zapatero tradicional

25-04-2016

El arte de la fabricación del calzado tradicional está desapareciendo lentamente en la República Checa. La ciudad de Zlín, íntimamente vinculada con el magnate del calzado Tomáš Baťa, trata ahora de revivir la tradición. La escuela local del comercio y la artesanía espera abrir una clase en el otoño.

Foto: Veronika Hlaváčová, ČRoFoto: Veronika Hlaváčová, ČRo La historia de Zlín es inseparable de la de la empresa de calzado fundada en 1894 por Tomáš Baťa y que con el tiempo se convirtió en la principal multinacional checoslovaca. Hasta el día de hoy Baťa sirve de un ejemplo sobre ética empresarial y se sigue señalando con orgullo los bloques de viviendas funcionalistas que el magnate construyó para sus empleados.

Sin embargo, en las últimas dos décadas la famosa historia del zapato de la ciudad se ha convertido en sólo eso: una cosa del pasado. La Escuela Secundaria de Zlín de Artes y Oficios, que a finales del siglo XX había producido más de un centenar de zapateros al año, lleva más de 13 años sin dar a luz nuevas promociones de zapateros. La especialidad desapareció simplemente debido a la falta de interés.

Sin embargo, mientras que la mayoría de los zapatos que se venden en Chequia proceden ahora de plantas industriales, docenas de zapateros se dedican aún el comercio tradicional de fabricación de calzado, aunque eso sí, para una clientela exclusiva.

Zapatos de cuero de elefante, foto: Veronika Hlaváčová, ČRoZapatos de cuero de elefante, foto: Veronika Hlaváčová, ČRoEl zapatero Michal Pavlas aprendió el oficio en la Escuela Secundaria de Zlín de Artes y Oficios. Se graduó en 1987 junto con otros 90 compañeros. Hoy en día sus servicios gozan de una alta demanda. Sus clientes son personas que tienen un problema con los zapatos estandarizados por razones de salud, o que desean calzar algo exclusivo.

"Con frecuencia hago zapatos con materiales exclusivos: cocodrilo, manta raya, avestruz. Yo mismo uso zapatos de cuero de elefante y nunca he llevado nada mejor. Muchos de nuestros clientes son personas que quieren zapatos bien hechos, con clase, que los representen bien", señaló Pavlas.

Jan, un gerente de Praga, es uno de sus clientes más frecuentes. Se inclina más bien por los zapatos de piel de res hechos a medida, debido a un problema en el pie que ha tenido durante años.

"Nunca he estado contento con los zapatos estandarizados, mis pies son bastante anchos, por lo que los zapatos siempre me han venido muy apretados. Por supuesto, zapatos hechos a mano son más caros, pero estoy dispuesto a pagar más por ellos", comentó.

Foto: Veronika Hlaváčová, ČRoFoto: Veronika Hlaváčová, ČRo Mientras que en las últimas décadas el oficio de zapatero ha sido considerado como poco importante, la Escuela de Artes y Oficios de Zlín tiene la esperanza de que este nuevo aire de exclusividad ayude a reactivar la especialidad. La directora del centro, Marta Fojtíková, explicó a la Radiodifusión Checa que, mientras que a finales de 1980 solía haber tres clases de un total de 90 aprendices de zapatero, en la actualidad la escuela no tiene suficientes candidatos para abrir ni siquiera una clase simbólica de la fabricación del calzado tradicional.

"En este momento tenemos tres solicitudes de personas que están interesadas. Vamos a seguir haciendo publicidad de las ventajas del oficio en las próximas semanas y espero animar a otros a darle una oportunidad", declaró Fojtíková.

Con el fin de establecer una nueva clase, la escuela necesita un mínimo de seis alumnos. Si tiene éxito en la reactivación del oficio del que Zlín estuvo una vez tan orgulloso, es algo que estará claro a finales de mayo.

25-04-2016