Muchas empresas checas podrán hacerse ricas por reducir los gases de invernadero

12-08-2003

La República Checa ha reducido notablemente la producción de los gases del efecto de invernadero desde el año 1989, después de la caída del comunismo. En el futuro varias empresas checas incluso podrán enriquecerse considerablemente por haber disminuido las emisiones de materias tóxicas.

Los gases de invernadero causan el calentamiento global del planeta, lo que provoca, por consiguiente, extremos desequilibrios del clima mundial: sequías y calores infernales por un lado, y precipitaciones e inundaciones, por otro.

A pesar de que la contaminación del aire en la República Checa es mucho menor que antes, los checos siguen respirando un aire más contaminado que los habitantes de los países de la UE. La situación es grave en Bohemia y Moravia del Norte, donde se encuentra la mayor parte de la industria pesada del país.

Pero, según indicó Eva Rychlíková, del Ministerio de Medio Ambiente, la ciudad más contaminada del país es Praga que tiene que luchar, sobre todo, con la contaminación por gases de tráfico automovilístico.

"En un 25 por ciento del territorio de la capital checa las emisiones nocivas sobrepasan los límites y será necesario crear un proyecto para hacer frente a esa situación", sostuvo Rychlíková.

Debido a la disminución de la capa de ozono estratosférico, los países desarrollados se comprometieron en el protocolo firmado en la ciudad de Kyoto, Japón, a disminuir las emisiones nocivas en un ocho por ciento antes de 2012. Según los últimos datos, la UE ha bajado hasta el presente las emisiones nocivas sólo en un 2,3 por ciento.

Y ello representa una oportunidad para las empresas checas para hacerse ricas. ¿Cómo?

Según hemos dicho con anterioridad, la situación en cuanto al medio ambiente ha mejorado notablemente en la República Checa, al reducirse los gases de invernadero en una cuarta parte desde el año 1990, así que el país no tendrá problemas con cumplir las cotas del protocolo de Kyoto.

Las empresas que hayan superado los límites de reducción de gases de invernadero de más del ocho por ciento, pueden vender la cantidad que les "sobra" a las compañías que no hayan logrado reducir sus emisiones nocivas. Se estima que en el futuro, las ventas de "aire limpio" ascenderán a varios mil millones de euros.

Surge una pregunta: ¿Qué sentido tiene el protocolo de Kyoto, que supone reducir las emisiones nocivas globalmente en todo el planeta, si las empresas o países ricos simplemente comprarán el "aire limpio" de los países más pobres y seguirán contaminando la atmósfera?

Pues, evidentemente, las cotas deberían motivar a los países más contaminados por gases de invernadero a no quedarse con los brazos cruzados y hacer frente a las emisiones nocivas. Los países ricos, por su parte, aunque no logren conseguir las cotas de Kyoto, cumplirán con su compromiso por lo menos en los papeles.

Como dice el clásico: poderoso caballero es don Dinero, y según investigaciones científicas, últimamente la disminución de la capa de ozono va desacelerando.

12-08-2003