Gusanos, hoces y robles o el origen de los meses del año

29-01-2016

Mientras que en algunas lenguas eslavas los nombres de los meses del año tienen su origen en latín, otras cuentan con una terminología propia, protoeslava. Es también el caso de la lengua checa, cuyo calendario refleja los ciclos de la naturaleza a lo largo del año.

Foto: Archivo de Radio PragaFoto: Archivo de Radio Praga ¿En qué mes estamos? –jaký je měsíc?-. Es que los nombres de los meses del año -názvy měsíců- son tan complicados, que nunca consigo recordarlos. Veo que los checos tenéis que ser, como siempre, originales -vy, Češi, musíte být pořád originální-. Si hasta los eslovacos se inspiraron para sus nombres en el latín.

Solamente conservamos su origen protoeslavo. Ahora estamos en enero -je leden-. Es fácil de aprender, ya que deriva de la palabra -led-, o sea, hielo. Y con el hielo se vincula también el mes de febrero -únor-. Su nombre se refiere a la palabra hundirse -nořit se-, ya que es la época cuando el hielo se derrite y el agua hace que se hunda la tierra.

Creo que dentro de poco habrá que cambiar la terminología del calendario. Por las temperaturas que hacen estos días parece que ya estamos en mayo -květen-. Es uno de los pocos meses cuyo origen tengo claro, ya que deriva de la palabra -květ-, flor en español.

Dub, foto: Barbora KmentováDub, foto: Barbora Kmentová Vale, pero no saltes. ¿Se te ocurre cómo surgió el nombre del mes de marzo -březen-?

Me imagino que tendrá que ver con el adjetivo -březí- o paridera en español, ya que es en primavera cuando más animales nacen.

Es una de las teorías. Sin embargo, los etimólogos se inclinan más bien por la opinión de que -březen- deriva de abedul -bříza-, que empieza a florecer en esta época del año. Los árboles protagonizan igualmente el nombre del mes de abril -duben-, ya que -dub- es un roble. El origen del mes de mayo –květen- ya lo hemos explicado, pero hay que mencionar que en el pasado su nombre era también del origen latino, -máj-. No obstante, uno de los protagonistas de la resurrección de la lengua checa, Josef Jungmann, introdujo en el siglo XIX el nombre -květen-, inspirado por la lengua francesa.

Třešně, foto: Štěpánka BudkováTřešně, foto: Štěpánka Budková Si los nombres de los meses reflejan el ciclo de la naturaleza, ¿será que el mes de julio -červen- tendrá que ver algo con los gusanos -červi-?

Es probable, pero puede que se refiera también al color rojo -červená barva- en el sentido de que en esa época maduran y enrojecen las frutas como fresas -jahody-, frambuesas –maliny- y cerezas –třešně-.

Al menos veo una similitud entre los nombres de los meses en español y en checo. Al igual que la gente suele confundir junio con julio, lo mismo pasa en checo con –červen- y el mes siguiente –červenec-.

El mes de agosto –srpen- es el único que va protagonizado por un objeto material, -srp-, o la hoz, el instrumento más utilizado para recoger la cosecha de cereales en el pasado.

Y el mes de septiembre, -září- derivará del verbo brillar –zářit-?.

El venado, foto: Archivo de Radio PragaEl venado, foto: Archivo de Radio Praga Para nada. Comparte el mismo origen con el mes siguiente, –říjen- octubre. Ambos derivan de la palabra –říje-, o sea, la época del apareamiento del venado.

Otro de los pocos meses cuyo origen tengo claro es noviembre -listopad-. Es una composición de palabras hojas y caer. Menos claro ya resulta diciembre -prosinec-. Quizás derive del verbo rogar –prosit-, refiriéndose a los niños que piden al Niño Jesús en sus cartas que les traiga muchos regalos navideños.

Puede ser. Hay quienes creen que antes este mes se llamaba –prasinec-, derivado de la palabra -prase-, o cerdo en español. Es que a finales del año se solían realizar las matanzas. Pero lo más probable es que –prosinec- derive de la palabra –siný-, una forma antigua para el color gris, ya que exactamente así suele ser el cielo en esta época del año.

29-01-2016