04-06-2003

Esta vez conversamos con el mexicano Gerardo Ochoa-Sandy que lleva dos años en la República Checa trabajando como agregado cultural de la Embajada de México en Praga.

¿Sabías algo sobre la República Checa antes de llegar a este país?

"Pues, yo tenía las referencias canónicas del caso, desde el punto de vista de literatura, bueno, Jan Neruda, Ivan Klíma, Bohumil Hrabal, Milan Kundera, aunque Kundera vivió en París y escribió más bien en francés, sobre todo, en la segunda parte de su trayectoria literaria, luego que dejó a Checoslovaquia. Y naturalmente Kafka, aunque Kafka escribió en alemán, pero retrató, sobre todo, a Praga en su obra. Tenía referencias también de diversos músicos: Dvorák, Smetana, Janácek... Una de las obras clásicas que más me gustaron desde la adolescencia fueron las 'Danzas Eslavas' de Dvorák. Así que por el lado de la música y de la literatura yo tenía un contacto estrecho desde hace tiempo con la cultura de Bohemia y de Moravia. Además, conocía los momentos canónicos de la historia; el orígen de Praga, el mito del Fausto, la figura del Golem... Es un universo cultural que en México es conocido por un sector de la comunidad cultural y artística en México".

¿Así que, crees que, en general, los mexicanos se dan cuenta de que en el mundo existe un país que se llama la República Checa?

"Muchos mexicanos todavía siguen pensando que existe Checoslovaquia, en honor a la verdad. Naturalmente en México, como en cualquier otro país la percepción que se tiene de una cultura en general, puede ser de dos tipos: aquella que la reduce a ciertos lugares comunes y aquella que tiene el conocimiento básico de varios de sus misterios, de sus enigmas y de sus riquezas. A nosotros nos pasa también con la cultura mexicana, una serie de lugares comunes, como reducir la cultura de Méjico al tequila, a la música de mariachi, a las pirámides, borra de un plumazo la historia de las culturas indígenas, así como toda la cultura posterior a la conquista. Pero eso le pasa a cualquier cultura, no sólo a la RCh y a Méjico".

La Embajada de Méjico en Praga organiza o apoya varios eventos culturales, ¿cuál de ellos ha sido el más logrado, en tu opinión?

"La primera semana de la danza mexicana contemporánea me parece uno de los mayores logros de la Embajada por varias razones: primero, porque fue por primera vez que se presentó danza mexicana contemporánea. Tuvimos seis funciones, teatros llenos, tuvimos televisión, radio, prensa, crítica especializada... En fin, por todos esos factores, pero también porque las artes escénicas, entre ellas la danza, siempre se delegan al segundo término, ya que se le da más prioridad a las artes visuales. Me parece bien que se les atienda, pero la danza es siempre uno de los 'patitos feos', como se dice coloquialmente en Méjico. Por eso es uno de los proyectos que a mí personalmente me ha entusiasmado".

¿Qué es lo que preparan para el futuro?

"Entre los proyectos que vienen: en junio vamos a tener por primera vez a seis escenógrafos participando en una cuadrinal de Praga, uno de ellos, Alejandro Luna, participará como jurado, lo cual es una gran distinción para él. Participa también en el Festival Internacional de Danza por primera vez una compañía mexicana, que es el Circo Contemporáneo, y una bailarina y actriz, Cristina Maldonado, ha sido invitada por una compañía rusa que participa en la cuadrinal. Esto es nuestro junio y ahorita estamos tratando de concretar también la primera exposición de arquitectura mexicana contemporánea para el mes de julio, como uno de los proyectos que tenemos más cercanos".

¿Cómo caracterizarías la cultura checa, qué destaca en ella?

"La cultura checa se distingue por su arquitectura y por su música. Esto serían las dos notas distintivas de la cultura de la región. Sin embargo, también por la literatura. Creo que es una cultura que tiene un perfil esencialmente humanista. Ha sido una cultura original que se ha nutrido a sí misma y que, estando en un punto de encuentro, como es Europa Central, no ha temido a este encuentro y a este contagio con otras culturas. Creo que eso es una de la cualidades importantes de la cultura de Bohemia y de Moravia. Son también un pueblo que sabe esperar y que sabe construir poco a poco sus procesos. Aunque sé que los checos son muy críticos, han logrado una transición política muy exitosa. En fin, en todos los procesos de cambio hay una lista larga de pendientes que atender, pero no están en guerra, no se están desmembrando, no están perdiendo los valores de su lengua, etc. Además, están teniendo muchos éxitos a nivel internacional, desempeñan un papel protagonista en la ONU en las discusiones en torno a los derechos humanos. Son muy reconocidos internacionalmente y todo ello habla de una gran paciencia, de un buen trabajo y gran disciplina"...

Si digo la 'República Checa', ¿qué sinónimo o qué palabra se te ocurre?

"Perseverancia, constancia. Creo que es un país que lo asociaría a eso. Está. Sabe estar".

04-06-2003