06-08-2003

Esta vez conversamos con Pablo Chacón, de Madrid, España, que lleva más de 10 años en la República Checa. Pablo es miembro de la asociación "Boquerón", una iniciativa fundada en este país hace casi dos años que trata de desarrollar los contactos entre la RCh y Argentina, además de apoyar económicamente en concreto la localidad de San José del Boquerón, al norte de Argentina.

Tú con tus compañeros realizáis un proyecto que se llama "Boquerón". ¿Cómo ven los checos estos proyectos? ¿Crees que los checos tienen conciencia social, son capaces de ayudar a otra persona? ¿Existe solidaridad en este país?

"Creo que sí. Existe solidaridad, pero creo que todavía falta canalizar desde organizaciones propiamente checas todos esos buenos sentimientos que puedan tener los checos, porque hay algo que es muy curioso y que me llamó mucho la atención: el pueblo checo es muy solidario cuando se trata de grandes catástrofes que tienen que ver directamente con ellos.

Por ejemplo, cuando se dieron las inundaciones en el año 1993 y las de hace un año, que fueron catastróficas para casi la mitad del país, toda la nación se levantó y se hicieron numerosos concursos, conciertos benéficos, etc., para poder recaudar fondos y ayudar. Incluso muchísima gente voluntariamente se iba a las zonas afectadas para ayudar a reconstruir o limpiar las casas que habían sido inundadas, etc.

En ese aspecto tengo que decir que admiro al pueblo checo. Simplemente, de cara a tener una consciencia social no para proyectos concretos, sino como forma de vida, es decir, vivir siempre con esa idea de la solidaridad, me refiero no sólo a proyectos nacionales sino a proyectos internacionales, ahí falta todavía un camino"...

¿Y si lo comparas con España, en cuanto a la consciencia social y la solidaridad entre la gente?

"La gran comparación es que la historia de la RCh con el pasado comunista marcó tanto a la sociedad que de algún modo los valores de la solidaridad fueron excesivamente manipulados y cualquier trabajo voluntario en el régimen comunista en este país fue manipulado por los propios comunistas. Entonces a la llegada de la democracia le daba la impresión de que la gente en general estaba muy quemada de hacer un trabajo voluntario que al final no servía para nada, porque era simplemente una máscara del régimen. Así que más que comparar, puedo decir que la RCh ha evolucionado mucho".

Llevas unos diez años en la República Checa. ¿Qué es lo que te gusta en los checos, qué es lo que no te gusta en ellos, o en el país en general?

"Lo que me gusta de los checos es lo que a veces echo de menos en España; su silencio. Es decir que el español es, como el latino, a veces excesivamente abierto y muy ruidoso. El checo no y eso es algo que a mí me gusta mucho. Porque son gente que tiene una preocupación, en general, por conocer. Disfrutan mucho más de la naturaleza. Aquí los paseos son algo super típico, pero no paseos en el puerto de la playa, sino por los bosques, por ejemplo. Eso me gusta mucho, en general el carácter más tranquilo.

Pero por otro lado, a veces es un trato frío. A eso tienes que acostumbrarte y es duro, porque, sobre todo, aquí los inviernos son duros, cuando uno viene como estudiante o para trabajar de un lugar donde las relaciones son mucho más fáciles a un lugar donde cuesta empezar las amistades. Pero luego es verdad que cuando consigues llegar a tener una serie de amistades, al final sabes que las mismas funcionan. Es decir, que son para toda la vida".

¿Por otro lado, echas de menos algo de España?

"El mar. Me hace falta mucho el mar y, por supuesto, echo de menos a la familia que tengo ahí, a los amigos de España y eso de ir a tomar unas tapas a un bar y escuchar esas conversaciones tan afables, cuando uno entra ahí y cualquier persona rápidamente te llama y quiere hablar contigo. Cosas así"...

En esta edición de Hola, ¿cómo estás? conversamos con Pablo Chacón de Madrid, España.

06-08-2003