10-09-2003

Esta vez repartirá con ustedes su experiencia vivida en la República Checa el ayudante del agregado cultural de la Embajada de España en Praga, Ramón Machón Pascual, de Extremadura, que lleva en este país 13 años.

¿Qué es lo que más te impresionó cuando llegaste a la RCh los primeros días después de tu llegada?

"Bueno, la primera vez que estuve fue dos meses antes de la 'Revolución de Terciopelo' y, claro, entonces no dominaba el idioma como ahora, así que no me enteré de lo que estaba pasando en ese momento, pero tuve una impresión de que la gente estaba nerviosa, que había algo en el aire, en agosto de 1989, antes de los cambios. ¿Lo que más me impresionó? No sé, la estación principal de trenes de Praga donde estaba todo muy oscuro, muy sucio y la gente un poco agresiva".

¿Qué ha cambiado desde aquél entonces?

"Ha cambiado muchísimo, sobre todo, en las nuevas generaciones. La gente que ahora tiene entre los 15 y los 30 años, esa gente sí que ha tenido oportunidad de cambiar. Luego hay una generación perdida en la RCh, y en todos los países ex comunistas, que no han tenido ni tiempo ni ocasión de adaptarse a las nuevas exigencias, a la nueva vida y esa gente está amargada. Eso se nota en la calle, en las tiendas, en los transportes públicos... Esa gente, a partir de los 50 años, digamos, está triste. Excepcionalmente algunos de ellos han conseguido a adaptarse a la nueva vida, pero la mayoría no".

¿Cómo son los checos en tu opinión?

Ramón Machón PascualRamón Machón Pascual "Bueno, es muy difícil... Creo que cuando llegan aquí y llevan viviendo algún tiempo se dan cuenta, o nos damos cuenta, la gente del sur de Europa, que el checo es más complicado, porque no expresa sus emociones, pues te cuesta mucho más conocerlo, saber qué está pensando. Siempre hay una impresión de barrera o de dificultad de conocer a la persona checa para una persona del sur de Europa"...

Hablemos de la cultura un poco. ¿Cómo caracterizarías la cultura checa, qué destaca en ella?

"Bueno, hay que diferenciar Praga y el resto de la RCh. Praga es una isla, como lo es Nueva York, Madrid o Barcelona. Y te sorprende mucho la concentración de actividades aquí. Diariamente conciertos y conciertos y continuamente hay algo... Lo que más llama la atención, es que la cultura está influida por el turismo. Eso es una desventaja para la cultura, porque muchas veces se hace una cultura de masas, de consumo, para que el turista los tres días que está aquí sienta que hace algo interesante, pero se pierde la autenticidad y la calidad. Aunque no siempre, hay gente que se mantiene... Pero esa es la parte negativa de una ciudad turística como cualquier otra. Luego, evidentemente, la RCh tiene un potencial cultural muy importante y es un país muy fuerte en música y en arte en general".

¿Se interesan los checos por la cultura o prefieren estar en casa viendo la tele?

"Creo que en ese sentido hay una evolución parecida a la que está sucediendo en otros países desarrollados, para decirlo así. Es que se ha evolucionado hacia esa comodidad de tener la información en casa y estar siempre pendiente del televisor o del ordenador. Pero creo que el checo tiene bastante interés, por ejemplo, por la lectura y por el teatro, mucho más que la gente en España. Creo que los checos son más activos a la hora de acudir a cualquier manifestación cultural".

10-09-2003