Los perros están en todas las partes

28-01-2004

Esta vez invitamos al micrófono a Carmen Contreras Orenes, de Madrid, España, que lleva en la República Checa más de cuatro años, dando clases de español.

¿Qué es lo que más te impresionó los primeros días después de tu llegada a la República Checa?

"Los primeros días no daba pie con bola para comprar, porque los horarios para comprar son diferentes. Por ejemplo, al medio día puedes comprar, sin embargo, en España, no. Y cuando quería comprar después de trabajar a las ocho de la tarde, pues, entonces estaba todo cerrado".

Los españoles generalmente dicen que les costó acostumbrarse aquí. ¿Cómo te has ambientado tú? ¿Fue muy difícil?

"Bueno, todavía me estoy ambientando, poco a poco, pero la verdad es que con respecto al carácter checo me gusta que, en comparación con el carácter español, es más reservado, pero luego la gente en vez de dar la mano, te da el brazo y te da todo. Eso me gusta mucho y la sinceridad también. Los amigos que tengo checos la verdad es que son una maravilla".

¿Has encontrado en la RCh, lo que esperabas, es decir, coincidió la realidad con la imagen que tenías antes de llegar?

"La imagen que tenía fue de un viaje como turista y de lo que me habían hablado en el doctorado y la relación que había entre la España mágica, como Toledo, y la magia de Praga... Entonces, cuando llegué esta magia no la encontré, pero encontré otra magia en cuanto a la diferencia entre Chequia y España."

¿Podrías concretizar la diferencia entre España y la RCh?

"Bueno, pues en la República Checa hace un poquito más de frío y después otra cosa que es diferente son los tranvías. Y lo que nos llama la atención a los españoles es que no hay mucha gente por la calle por la noche, o en general, y la proliferación de perros por aquí por allá, de todos los tamaños, de todos los colores. Respecto a esto, por ejemplo, vas en el metro o en los autobuses y hay perros. En Madrid no hay perros, salvo las personas que son invidentes".

¿Y algo más que te sorprendió?

"Las comidas, por ejemplo, que en los restaurantes no hay aceite de oliva. Entonces, yo como una ensalada y estoy acostumbrada a echarme aceite y no hay... O, por ejemplo, que se come mucho cerdo y claro que no se come mucho pescado".

¿Existe en España algún prejuicio sobre la vida en Europa del Este, que tú puedas desmentir, porque vives aquí bastante tiempo?

"De prejuicios no, lo único es que si digo que estoy viviendo en la RCh, pues todo el mundo me pregunta que dónde estoy viviendo y si digo que estoy viviendo en Praga, ya dicen ah, sí, allí donde hay mucho cristal, etc. Y a lo mejor, si dices la RCh, las personas se creen que estás viviendo en el Norte de Europa, entonces tengo que explicar que no, que estoy viviendo cerca de Alemania, de Polonia y ellos se quedan sorprendidos".

Bueno, y si a ti te digo 'la RCh', ¿qué se lo primero que se te ocurre?

"Pues palabras como nieve, gorros, guantes y al mismo tiempo la calidad que tiene la gente de ser cariñosa cuando la conoces".

En esta edición de Hola, ¿cómo estás? conversamos sobre la vida en la República Checa con Carmen Contreras Orenes, de Madrid, España.

28-01-2004