Apariciones de fantasmas en la colina praguense de Vysehrad

08-01-2005

En torno a la colina de Vysehrad en Praga se han tejido numerosas leyendas...Unas consideran Vysehrad como sede de la mítica princesa pagana Libuse y otras ven en la colina que se alza en la orilla derecha del río Vltava un lugar donde libran una eterna lucha el paganismo y el cristianismo. En esta edición les hablaremos de los secretos de la colina de Vysehrad donde se aparecen 34 fantasmas.

La colina praguense de VysehradLa colina praguense de Vysehrad La fantasía popular ha convertido en un símbolo de la lucha entre el paganismo y el cristianismo la llamada Columna del Diablo. Hoy en día sus tres fragmentos se hallan en el jardín Karlach, en la colina de Vysehrad.

La columna de granito había sustentado en el pasado la bóveda de la iglesia de los santos Pedro y Pablo, en Vysehrad. En 1503 la columna se derrumbó y sus fragmentos se guardaron durante largo tiempo como reliquias en el interior del templo hasta que el emperador José II ordenó retirarlos de la iglesia.

Los tres fragmentos de granito son también denominados la Columna de Zardan, según el nombre del diablo que se ocultaba supuestamente en el cuerpo de un hombre poseso. En 1665 un exorcista obligó al diablo a salir del cuerpo de su víctima y el demonio reconoció que él había traído la columna desde Roma a Vysehrad.

¿Cuál es el origen histórico de la leyenda sobre la Columna del Diablo? Los historiadores piensan que al llegar los eslavos al valle de Praga, encontraron en la actual colina de Vysehrad los restos de un lugar fortificado de origen celta, relacionado con el cercano oppidum de Závist, y donde se habría alzado probablemente un círculo de columnas utilizadas quizás para la medición del tiempo.

Un estudioso checo de enigmas opina que la futura concentración de edificios religiosos en la colina de Vysehrad pretendía purificar el lugar de las remotas huellas paganas.

Además de la Columna del Diablo, otro enigma de la colina de Vysehrad está relacionado con el sarcófago de San Longino, traído a Praga por el rey checo y emperador romanogermano, Carlos IV. Al saquear en 1420 el castillo de Vysehrad, los husitas sacaron el sarcófago del templo de los santos Pedro y Pablo, arrojándolo al río Vltava.

A todos los que se apoderaron del sarcófago éste les trajo mala suerte y desdicha. La maldición cesó después de que el sarcófago fuera devuelto al templo de los santos Pedro y Pablo, en Vysehrad. Hoy en día es utilizado como base de un altar.

La reliquia más conocida del templo de los santos Pedro y Pablo en la colina de Vysehrad es el cuadro que representa a la llamada Virgen de la Lluvia que amamanta al Niño Jesús. Una leyenda narra que el cuadro fue pintado por el apóstol y evangelista San Lucas.

Los especialistas sostienen que el cuadro fue pintado después del año 1350 en Italia del Norte y a Bohemia fue traído por el emperador Carlos. Parece que primero el cuadro de la Virgen de la Lluvia estaba en la iglesia de la Humildad de la Virgen al pie de la colina de Vysehrad. Más tarde fue incorporado a las riquísimas colecciones del emperador Rodolfo II y a finales del siglo 17 fue instalado en el templo de los santos Pedro y Pablo en Vysehrad.

En el período de la recatolización posterior a la Guerra de los Treinta Años que había terminado en 1648, el cuadro empezó a ser venerado como milagroso: al ser llevado al frente de las procesiones al cercano monasterio de Emaús traía, supuestamente, la lluvia. A las procesiones que pedían lluvia, les puso fin en el siglo 18 el emperador José II.

Las leyendas narran que en la colina de Vysehrad se aparecen 34 fantasmas de la más variada índole. En Vysehrad deambulan una veintena de Damas de blanco, siendo consideradas algunas de ellas como apariciones de la mítica princesa Libuse.

En los restos de la puerta de las murallas Spicka se aparece la Doncella negra que solloza y gime. La Doncella negra no hace daño, sólo hace marchitar las flores y exhala un frío glacial.

En el lugar donde se había alzado antaño el palacio de príncipes y reyes, se aparecían, supuestamente las Doncellas blancas. Pudo observarlas un horticultor que cultivaba en ese lugar sus hortalizas. Por la mañana encontró los tallos de las plantas inclinados como si los acamara el viento. Las hortalizas siguieron creciendo, pero jamás volvieron a erguirse, permaneciendo aplastadas en un amplio círculo.Este fenómeno recuerda el de los círculos de los trigales.

Después de las Damas de blanco y Doncellas blancas ocupan el segundo lugar por su número los perros negros o ígneos.En Vysehrad son nueve en total. La más horripilante es, según dice la leyenda, la aparición de un can negro con una cadena incandescente que suele correr en horas nocturnas desde la rotonda románica de San Martín rumbo a la Puerta de Ladrillos o la Puerta Praguense. Desaparece en un bastión para volver a aparecer en forma de un gran disco rodante.

En la antigua sede de canónigos un perro negro con ojos de fuego custodia un tesoro y otra horrenda aparición es un perro ígneo sin cabeza que acompaña una carroza infernal, tirada por caballos sin cabeza y en cuyo pescante está sentado un cochero también sin cabeza. La caroza infernal rueda por las murallas de Vysehrad, relata la leyenda.

Otros fantasmas de Vysehrad asumen la forma de barriles de fuego que ruedan. No faltan las apariciones de dos arquitectos ahorcados, uno de los cuales intenta, supuestamente, estrangular a los transeúntes. A las huestes de las apariciones de Vysehrad pertenecen monjes y anacoretas espectrales, un hombre ígneo y una rosa blanca. Si la encuentran, amigos, déjenla en el suelo.La rosa blanca mata a quien la toque.

Un lugar especialmente peligroso es la rotonda de San Martín y su entorno. Además del ya citado perro con ojos de fuego, allí los huesos llegan a configurar unos esquletos que de noche bailan sus danzas macabras.

Espantosos son también la aparición del fuego frío y el espíritu de un mayor francés que fue ultimado en Vysehrad en 1742 cuando los franceses ocuparon temporalmente esta fortaleza.

Si disfrutan, amigos, de los enigmas, en alguna de las próximas ediciones de este espacio volveremos a Vysehrad para penetrar en sus misteriosos subterráneos.

08-01-2005