España fue siempre para los checos un país romántico por excelencia

01-11-2003

En esta edición les ofreceremos música de autores checos, inspirada por temas españoles. La canción sobre Mercedes de labios rojos que abre nuestro programa, se debe a Jaroslav Jezek, entre 1929 y 1938 director de la orquesta del Teatro Liberado, de Praga, y a Jirí Voskovec y Jan Werich, fundadores, directores y actores de ese escenario de vanguardia. El Teatro Liberado no ocultaba en los años 30 su compromiso político a favor de la democracia y en contra de las dictaduras que empezaban a ensombrecer el horizonte de Europa. La solidaridad con la España republicana implicaba en la vida cultural checa de los 30 la abundancia de temas españoles.


En abril de 1931 fue escenificada en el Teatro de los Estamentos en Praga la paráfrasis poética de la comedia de Pedro Calderón de la Barca "El escondido y la tapada".

La pieza sobre los motivos de la citada comedia de Calderón se debía al poeta Vítezslav Nezval, maestro en el manejo del lenguaje poético checo. De la dirección se encargó el joven Jirí Frejka del Teatro Liberado, quien acentuó la atmósfera embriagadora de las noches en las que los protagonistas se olvidan del mundo en los brazos del ser amado.

Para la apasionada atmósfera del espectáculo contribuyó la música y las canciones de Vítezslav Nezval que reflejaban el torbellino de los sentimientos en el que se debatían los protagonistas, a pesar de las advertencias de la razón.

Uds. podrán escuchar una de las mágicas canciones de Vítezslav Nezval en interpretación de Ladka Kozderková. La grabación es de 1967.

Desde los años treinta se data la afición del público checo a las llamadas canciones de tramperos, interpretadas en las noches estrelladas alrededor de una hoguera.

En los compactos con recopilaciones de las canciones de tramperos más populares nunca falta el tema "Las viudas de Córdoba", en checo Vdovy z Cordoby.

En los cinco compactos editados por la discográfica de la Radio Checa que recogen los mayores éxitos musicales checos del siglo 20 hay dos títulos inspirados por temas españoles: "Canción para Cristina" y " Los barcos navegan a Triana".

"Canción para Cristina" es un evergreen que sonó por primera vez en la comedia musical "Cien ducados por Juan" que escribieron sobre los motivos de Miguel de Cervantes Vladimír Dvorák y Zdenek Petr que fue autor de la música. La comedia fue estrenada en mayo de 1953.


Su protagonista es Juan Muría, ex capitán de un barco negrero. Muría había transportado en una embarcación a América un cargamento de esclavos negros. El trágico destino de los eslavos que viajaban hacinados en la bodega del barco, lo conmocionó de tal manera que una vez en América, les dio libertad.

Juan Muría regresó secretamente a Europa y en España pusieron el precio de 100 ducados a su cabeza. El ex capitán fugitivo llegó a una pequeña ciudad donde cuatro titiriteros lo contrataron como ayudante.

Juan Muría se enamora de la hermosa criada Cristina. Cuando está inminente su captura, huye con Cristina a las montañas. Para su amada canta "Canción para Cristina".

Estelar fue también la trayectoria de la canción "Los barcos navegan a Triana" de la pieza "El astuto Pedro", escrita sobre los motivos de Miguel de Cervantes. Se la ofrecemos en una grabación de 1955.

España fue siempre para los mesurados checos un país romántico por excelencia, tierra de vino, tierra de pasiones y de mujeres y hombres temperamentales... La canción "Ruiseñores de Madrid", interpretada por Waldemar Matuska que les ofrecemos, lo refleja muy bien.

01-11-2003