Espectros de la capital de Praga

26-03-2005

En la presente edición de "Legados del pasado - testimonios del presente", echamos una ojeada a la capital checa y a sus calles y casas que la fantasía humana pobló de espectros y fantasmas.

Calle Karlova (Foto: autor)Calle Karlova (Foto: autor) La capital de Praga tiene una historia milenaria. A partir del siglo IX comenzaron a formarse los fundamentos de la futura metrópoli checa. Y desde sus inicios, Praga está vinculada con un sinfín de leyendas, fábulas y relatos supersticiosos, cuyos protagonistas son muchas veces seres sobrenaturales. Los lugares con mayor abundancia de diversos fantasmas se hallan en los barrios del casco antiguo capitalino. Vamos, pues, a dar un paseo por sus calles tortuosas, llenas de misterio. Iniciamos nuestro recorrido en busca de los fantasmas en la Ciudad Vieja, el más antiguo barrio de la orilla derecha del río Vltava.

En la calle Karlova que da al puente Carlos vaguea el barbero loco. En la época de Rodolfo II Habsburgo abandonó su oficio y comenzó a dedicarse a la alquíma que en aquel entonces era muy popular en el reino. Sin embargo, pronto gastó todo su dinero y se volvió loco. Su espectro recorre la calle Karlova con su navaja de afeitar rogando a los transeúntes que se dejen afeitar. Si alguien de ellos da su acuerdo, el barbero quedará exento de su maldición.

TemplarioTemplario En la calle vecina, llamada Liliová, se hallaba en tiempos remotos el monasterio de San Lorenzo que pertenecía a los templarios. Un monje joven de esta orden militar se enamoró en una noble, violando de esta manera las reglas monásticas. Su culpa no fue nunca comprobada, sin embargo, el monje fue decapitado.

Su fantasma aparece los viernes a medionoche en la calle Liliová, montado en un caballo blanco, y bajo su brazo sostiene su cabeza cortada. Las fosas nasales de caballo arrojan rayos y de sus cascos saltan chispas. El espectro de templario será liberado tan solo si un joven valiente se enfrenta a la aparición sujetando las riendas de caballo y traspasando al templario maldito con su espada.

Calle Martinská (Foto: autor)Calle Martinská (Foto: autor) A otro espectro con la cabeza bajo el brazo lo podemos encontrar en la calle Martinská que lleva el nombre de la iglesia de San Martín que en la época medieval formaba parte de la muralla que circunvalaba la Ciudad Vieja. Delante de la iglesia aparece el burgamaestre o alcalde que perdió su sello oficial y después por castigo también su cabeza. Si el fantasma amenaza con el dedo a alguien, al aludido se le habría olvidado hacer su deber y tendría que enmendar su olvido para no sufrir las consecuencias al igual que el entonces descuidado burgamaestre.

Delante del recinto del Carolinum o sea del aula para los actos solemnes celebrados por la Universidad de Carlos, pasea por la noche un esqueleto de dos metros de altura que pide limosna. La tradición popular relata que un hombre vendió a la Universidad su esqueleto para fines científicos. Al día siguiente, despilfarró el dinero, se cayó de una escalera y se rompió la nuca. Desde entonces mendiga para conseguir dinero y recomprar su esqueleto.

Carolinum (Foto: Jana Sustova)Carolinum (Foto: Jana Sustova) Cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja se halla la calle Platnérská, que debe su denominación al antiguo oficio de los artesanos que fabricaban las corazas. En la calle aparece una vez por siglo un caballero de hierro que dio crédito a las calumnias difundidas sobre su novia. La joven se ahogó de desdichado amor en el río Vltava y antes de morir maldijo al caballero. La maldición desaparecerá, si el caballero errante logra hablar una hora con una joven inocente. En el siglo XIX el caballero casi fue liberado, pero su conversación con una joven fue interrumpida por la madre de ésta.

Estatua del caballero errante en calle Platnerska (Foto: autor)Estatua del caballero errante en calle Platnerska (Foto: autor) Si cruzamos la Plaza de la Ciudad Vieja, ladeamos el templo de Nuestra Señora de Týn y pasamos por la antigua aduana Ungelt, saldremos frente a la suntuosa iglesia de Santiago. En el día santo de San Bartolomeo, patrono de los carniceros, entre la medianoche y la una de la madrugada, suele aparecer aquí el espectro del carnicero que empuña una hacha enorme. En el siglo XVII, el gremio de los carniceros protegió la iglesia del saqueo por mercenarios alemanes. Sin embargo, uno de los carniceros no tomó parte en la lucha, al estar en un prostíbulo. Ahora, después de su muerte, enmienda lo que no hizo, protegiendo la iglesia ante los ladrones.

Ahora cambiamos de barrio y nos dirigimos a la Ciudad Nueva, fundada por el emperador Carlos IV en el siglo XIV. Su disposición es más moderna, pero también allí podemos encontrar muchos apariciones que dan pavor.

Iglesia de Santiago (Foto: autor)Iglesia de Santiago (Foto: autor) La arteria principal de la Ciudad Nueva es la avenida Národní o Nacional en español, donde se halla el Teatro Nacional. En su edificio espanta a espectadores el fantasma del tejador llamado Anton quien causó el incendio del Teatro Nacional que redujo el edificio original a cenizas. El espectro recorre todos los recintos buscando los puros o cigarrillos mal apagados y sus pasos arrastradizos se pueden, según se dice, oír en todo el teatro cuando finalizan las pausas entre los actos teatrales.

En la avenida Nacional deambula también el fantasma de un organista ciego que suele aparecer quando faltan diez minutos para la medianoche llamando a la puerta de la iglesia de Santa Úrsula. Le quitaría la maldición quien abriera al fantasma la puerta de la iglesia y le dejara tocar el órgano.

La calle perpendicular a la avenida Nacional lleva el nombre Vorsilská, según la denominación checa de la iglesia de Santa Úrsula. En la calle aparecen dos espectros, un noble ataviado a la moda española y un perro ígneo. Según la leyenda, el noble busca el dinero que robó a un burgués honesto que le persigue en forma del perro ígneo. Los dos serán liberados si alguien encuentra el tesoro y lo reparte entre los pobres.

Iglesia de Santa ÚrsulaIglesia de Santa Úrsula Cambiamos de barrio y también de la orilla del río y vamos a subir la cuesta hacia Hradcany, al pie del Castillo de Praga. Es un barrio de palacios de los nobles que, sin embargo, no carece de las apariciones extrañas de las que estamos hablando.

El palacio Cernín es el mayor palacio barroco de toda Praga y ahora la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. A pesar de ello, también aquí aparece un fantasma "interior".

Hace muchos años, en el palacio vivía una condesa vanidosa, famosa por su belleza. Siempre quería asombrar a todos con algo nuevo. Una vez fue invitada a un baile y se hizo fabricar zapatitos de pan. A la noche de baile vino a recogerla un joven vestido de negro y de cara pálida. Le embaucó con sus palabras de tal manera que la condesa ni se dio cuenta de que no salieron del palacio, sino que bajaron a sus sótanos.

 Monasterio de Strahov en Praga Monasterio de Strahov en Praga En aquel momento el joven se convirtió en diablo y gritó con voz terrible: "Mira tus zapatitos, soberbia!". De los zapatitos de pan saltaron llamas y la condesa se vio rodeada por una enjambre de seres infernales que la despedazaron. Su fantasma recorre los pasillos del palacio y en las noches profundas se oye el taconeo de sus zapatitos en llamas.

Desde el Palacio Cernín nos dirigimos al Monasterio de Strahov, que era uno de los centros culturales más importantes en el territorio checo, que en su biblioteca alberga documentos de inmenso valor histórico. A pesar de su amenidad, incluso allí aparecen seres sobrenaturales. Del jardín del monasterio sale montado a caballo el fantasma de un monje de la orden de los premostratenses, que residen hasta el presente en el monasterio, y en sus extendidas manos sostiene su propia cabeza.

La leyenda dice que dicho monje era un jugador empedernido de naipes. Un día le llamaron para asistir a un paciente que necesitaba a un cura. Sin embargo, el monje estaba jugando a cartas y dijo que el hombre esperase y jugó una hora más. Luego, para recuperar el tiempo perdido, el monje montó a caballo y salió a galope para la casa del paciente. De repente, su corcel tropezó, el monje cayó y se rompió la cabeza. La gente decía que ello fue por maldición de Dios.

26-03-2005