Las Damas de blanco son espectros aristocráticos

02-07-2005

Los 300 castillos, palacios y fuertes checos han sido o siguen siendo escenarios de las apariciones de unos 500 fantasmas, dicen los estudiosos de estos fenómenos. Los espectros más importantes y más renombrados son las Damas de blanco. Las leyendas narran que solían aparecerse de noche, luciendo un largo traje blanco y un altísimo sombrero puntiagudo con un velo ondulante, el llamado hennin. Imponderables y vaporosas caminaban despacio por las almenas del castillo o deambulaban por aposentos y pasillos oscuros de las mansiones aristocráticas.

 Perchta de Rozmberk Perchta de Rozmberk Las Damas de blanco son fantasmas nobles y la mayoría de ellas es de origen aristocrático. En vida fueron damas de alta alcurnia y después de su muerte se convirtieron en fantasmas que se aparecían en los castillos y palacios de la familia aristocrática a la que pertenecían. Su aparición presagiaba un suceso de importancia: el nacimiento, la defunción, el incendio o la salvación de la vida.

La leyenda ha convertido en la Dama de blanco más célebre a la señora Perchta de Rozmberk.

La doña Perchta real y de carne y hueso nació, según todo indica, en 1429, como hija de Oldrich II de Rozmberk. En noviembre de 1449 se casó a instancias de su padre con el aristócrata viudo Jan Liechtenstein que poseía extensas propiedades en Moravia y Austria.

En el palacio moravo de Mikulov adónde se había mudado doña Perchta después de la boda, residía e imperaba la madre de su esposo, hidalga que amargaba la vida a la nuera siempre que se presentaba ocasión para ello. Perchta no amaba a su esposo y el ambiente del palacio de Mikulov le inspiraba desconfianza.

El marido empezó a detestarla, evitando la compañía de su esposa y maldiciendo a todos que le habían aconsejado a casarse con doña Perchta.

 Castillo de Mikulov, foto: Barbora Kmentová Castillo de Mikulov, foto: Barbora Kmentová En la situación tenía su parte de culpa también el padre de Perchta que no pagó la dote pactada debido a sus aprietos financieros.

Para el cúmulo de males, la desdichada esposa tenía que vivir con su hija Alzbeta en compañía de la hermana alienada de su marido.

La doña Perchta histórica padecía miseria, humillaciones y burlas. Empezó a tener miedo de que la envenenasen. Se conservaron cartas en las que la infeliz señora describía su lamentable situación. Su penuria era tan evidente que algunos hidalgos checos que la visitaron o se enteraron de cómo padecía, le enviaban por compasión de vez en cuando algún dinero.

En vano imploraba a su padre y más tarde a su hermano: "¡Libérame del poder de esta gente maligna y tendrás el mismo mérito que si hubieras rescatado un alma del purgatorio!"

 Pedro Vok de Rozmberk Pedro Vok de Rozmberk Doña Perchta no recibió auxilio de su familia y las costumbres de la época no permitían que la mujer se separase legalmente de su esposo por más atroz que fuese. Doña Perchta decidió huir del palacio de su marido costase lo que costase. Dejó a su esposo una carta en la que le pedía que le diera la libertad. Lichtenstein se enfureció de tal manera que cayó muerto, fulminado por apoplejía. Ello ocurrió en 1474.

Doña Perchta que era una persona sensible, sentía remordimientos de conciencia, sintiéndose culpable por la muerte del marido. Más tarde se mudó a Viena donde fallecería en mayo de 1476. Está sepultada en el viejo panteón de los Liechtenstein, en la capital austríaca.

Las leyendas narran que doña Perchta de Rozmberk se convirtió después de la muerte en el fantasma la Dama de blanco. Fue supuestamente un castigo por haberse negado a perdonar a su marido antes de la muerte de éste.

La Dama de blanco de Rozmberk empezó a aparecerse en las sedes pertenecientes a esta familia aristocrática con un manojo de llaves colgando del cinturón, presagiando futuros sucesos. Cuando sonreía y lucía guantes blancos, anunciaba un acontecimiento alegre. Cuando calzaba guantes negros, era inminente una desgracia o una muerte en la familia de los Rozmberk.

Castillo de Třeboň, foto: Martin NěmecCastillo de Třeboň, foto: Martin Němec La Dama de blanco velaba también por los hijos de sus parientes... Cuando las niñeras se dormían de cansancio, los tomaba en brazos y acunaba.

La Dama de blanco cuidó mucho del último miembro de la familia de los Rozmberk, Petr Vok. Una vez acunó en el palacio de Treboñ al pequeño, pero una niñera nueva la increpó diciéndole que con qué derecho tomaba al niño en brazos. Doña Perchta respondió que con el derecho de hidalga del linaje de los Rozmberk.

Después se dirigió a la ama de leche y le dijo que cuando el muchacho creciera le mostrase el lugar por el cual ella, la Dama de blanco, solía desaparecer de la estancia.

La leyenda dice que, una vez adulto, Petr Vok mandó abrir la pared en el lugar donde había desaparecido la Dama de blanco y encontró allí un tesoro con muchas monedas de plata.

Quizás nosotros mismos pudiéramos descubrir todavía un tesoro con ayuda de la Dama de blanco. En el castillo de Rozmberk, en Bohemia del Sur, podemos contemplar un lienzo de grandes dimensiones. La Dama de blanco está representada en el cuadro con una varita en la mano derecha. La varita apunta hacia un letrero escrito con caracteres desconocidos que forman un semicírculo en el suelo.

Castillo de Rožmberk, foto: CzechTourismCastillo de Rožmberk, foto: CzechTourism Quien logre descifrar la inscripción, contribuirá a que el alma de la Dama de blanco encuentre la paz. En señal de gratitud, la señora Perchta revelará a su salvador dónde se oculta el tesoro de los Rozmberk.

Según narra otra leyenda, la Dama de blanco de Rozmberk protestó en el siglo XX contra la ocupación alemana. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Bohemia estaba ocupada por los nazis, una de las organizaciones juveniles alemanas instaló en el castillo de Rozmberk una colonia de vacaciones. Dos chicas izaban todas las mañanas en la torre del castillo la bandera nazi. Un día salieron las chicas alemanas de la torre chillando de susto.

Decían que en la torre avistaron a una figura blanca que las amenazaba. La monitora con un grupo de voluntarias subió a la torre, pero regresaron corriendo y relataron que en la galería exterior se veía una figura blanca que les hacía señas con un dedo.

La Dama de blanco en la homónima películaLa Dama de blanco en la homónima película El administrador del castillo también vio a la Dama de blanco, pero dijo que no sabía qué hacer. La monitora llamó por teléfono a la Gestapo, pero la policía secreta alemana tenía otras ocupaciones. Así sucedió que la bandera nazi no volvió a ondear en la torre del castillo de Rozmberk.

Ahora damos un salto a Moravia. Las apariciones de la Dama de blanco de Drínov, un palacio situado en la comarca de Kromeríz, Moravia Central, solían augurar sucesos muy nefastos.A mediados del siglo 17 cuando la mansión pertenecía al linaje de los Walderode, el espectro Dama de blanco se apareció siete veces en la llamada Torre China del palacio.

Una noche de luna los dueños del palacio estaban en el balcón. De repente la condesa avistó en la Torre China una figura femenina, envuelta en una vaporosa nube, el cuerpo cubierto por un velo blanco. La aristócrata dio una exclamación de asombro e indicó la presencia del fantasma al marido.

Y entonces ambos contemplaron al espectro que les apuntaba con un dedo. Parecía que el fantasma se acercaba, aunque la distancia que los separaba de la Dama de blanco no disminuía. Al cabo de un rato, la figura blanca se desvaneció. La señora condesa no lograba recuperarse del susto. El esposo la consolaba diciendo que la aparición no significaba nada importante y que también en otros castillos se registraban semejantes fenómenos.

La siguiente noche la condesa obligó a su esposo a salir al balcón para ver si el fantasma volvía a aparecer. Cuando ya estaban en el balcón, a la luz de la luna el espectro resurgió en la Torre China.Y una vez más, la figura aparentemente se les acercaba. La inquietud de la pareja aristocrática crecía. El siguiente día el conde mandó registrar cuidadosamente la Torre China. Los criados revisaron las ventanas y las puertas, pero no encontraron nada sospechoso.

La aparición de la dama de blanco se repitió siete veces. Y nadie sabía qué significado tenía.

Poco tiempo después el conde Walderode participó en la ciudad morava de Olomouc en una carrera hípica. El aristócrata cayó del caballo, resultó lesionado de gravedad y seis meses después falleció.

La leyenda narra que después de la muerte del conde se mudó al palacio Drínov el padre de la condesa para ayudar a la señora a gestionar el feudo. La condesa no logró recuperarse de la pérdida de su marido y después de algún tiempo también falleció, dejando huérfana a su hija Kiti de siete años.

Transcurrrió una década. Kiti se convirtió en una señorita y aprendía a montar a caballo. Una mañana irrumpió en el aposento del viejo señor del palacio la aya de Kiti dando gritos que volvió a ver a la Dama de blanco. El anciano despidió desabridamente a la mujer no dando la mínima importancia a sus palabras. La aya volvió a insistir y entonces el noble miró por la ventana. ¡La blanca aparición estaba en la Torre China!

La aya fue a buscar a la señorita Kiti para darle la noticia sobre la reaparición de la Dama de Blanco, pero no logró encontrarla. Al día siguiente se enteraron de que Kiti había huido de casa con su maestro de equitación.

Una serie de leyendas sobre la aparición de la Dama de blanco está relacionada con el imponente castillo moravo de Pernstejn cuyos orígenes se remontan al siglo 13. Es una ruda fortaleza gótica, situada en medio de sombríos bosques. De los muros de este orgulloso castillo emana algo angustioso y enigmático que provoca escalofríos.

En la pasadas centurias se aparecía en el castillo la famosa Dama de blanco de Penstejn que es considerada como un fantasma peligroso.

La Dama de blanco de Penstejn recorría los aposentos del castillo, aparecía entre los criados, seguía las labores en la cocina, el granero y la bodega. Sin embargo, nadie debía dirigirle la palabra. En caso de hacerlo, el fantasma desaparecía. Después de algún tiempo dejó de aparecerse. Los nobles del linaje de los Pernestán empezaron a verla sólo ocasionalmente como presagio de una desgracia o de la muerte de un miembro de la familia aristocrática.

En 1626 el misionero jesuita Jan Drachovský avistó supuestamente a la Dama de blanco en un corredor del castillo. La miró atentamente ya que llamó su atención el antiquísimo atuendo del fantasma.

La dama fantasmal se aparecía también vestida de negro, anunciando el fallecimiento de un hidalgo de la familia de los Pernestán. En cierta ocasión la besó un nuevo guerrero que pagó su atrevimiento con la vida.

Las viejas crónicas dicen que el fantasma se apareció en 1631 durante la Guerra de los Treinta Años, paseándose por una galería exterior en un traje negro con velo, presagiando la muerte de Vratislao Eusebio de Pernestán, el último varón de este linaje.

Por última vez el espectro presagió con su aparición la muerte de Frebonia de Pernestán, con la cual se extinguió en 1646 el linaje de los señores de Pernestán también en la línea femenina.

Las ruinas del castillo de Starý Jicín, uno de los castillos moravos más antiguos, se alzan en el lugar de un fuerte prehistórico. El castillo, fundado hacia el año 1235, fue abandonado a finales del siglo 18. Las ruinas del castillo de Starý Jicín tienen el honor de ser el escenario de las apariciones de uno de los espectros checos más bondadosos. La Dama de blanco de Starý Jicín salvó la vida a varios visitantes del castillo en ruinas. Una de las leyendas narra lo siguiente:

Ruinas del castillo de Starý Jičín, foto: Radim Holiš, CC BY-SA 3.0 UnportedRuinas del castillo de Starý Jičín, foto: Radim Holiš, CC BY-SA 3.0 Unported Una joven pastora recogía flores al pie de un muro del castillo. Súbitamente se le apareció la Dama de blanco, la tomó de la mano y la llevó del muro diciendo que le mostraría dónde crecían flores aún más bellas. Apenas se hubieron alejado del muro, éste se derumbó con gran estruendo. La muchacha se dio cuenta de que la Dama de blanco le había salvado la vida.

Otra historia ocurrió, dice una leyenda, a principios de los años 30 del siglo 20.Un grupo de chicas se sentó sobre un muro del castillo en ruinas y se pusieron a tejer coronas de flores. De repente surgió delante de ellas la Dama de blanco e instó a las niñas a seguirla. Un instante después de hacerlo las chicas, el muro a sus espaldas se vino abajo. La Dama de blanco tranquilizó a las muchachas espantadas, aconsejándoles que jamás jugasen en lugares peligrosos. Después la Dama de blanco desapareció por uno de los muros.

02-07-2005