Prosiguen las búsquedas de documentos y tesoros nazis

Monasterio cisterciense de Vyssí Brod

Sesenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial no dejan de intrigarnos los supuestos tesoros escondidos por los nazis en el territorio de la actual República Checa. Sus buscadores opinan que si los nazis hubiesen querido esconder en alguna parte importantes documentos u objetos de arte robados, no hubieran podido escoger un lugar mejor que el territorio checo. En la última fase de la contienda mundial, los nazis transportaban a través del territorio checo ocupado su botín a los escondrijos en Alemania y Austria, y en muchos casos lo guardaban aquí mismo.

El propio Adolfo Hitler ya en 1940 había decidido que en territorio checo, concretamente en el monasterio cisterciense de Vyssí Brod, en Bohemia del Sur, se concentrarían las colecciones de arte de toda Europa, que se destinarían posteriormente a su proyectado museo en la ciudad austríaca de Linz.El monasterio fue convertido en una inexpugnable fortaleza, custodiada por una unidad especial de las SS.

El monasterio era un área prohibida por ser uno de los tres lugares donde los nazis concentraban los objetos de arte robados en toda Europa.

Todo indica que Vyssí Brod, situado en la orilla del río Vltava, en Bohemia del Sur, tenía para Hitler una peculiar importancia. Además de valiosos cuadros, esculturas y joyas, durante toda la contienda bélica estuvo depositada en sus recintos la mesa sobre la cual había sido firmado el Tratado de Munich, documento que entregaba a Hitler, con el beneplácito de las potencias occidentales, las zonas fronterizas de Checoslovaquia.

Monasterio cisterciense de Vyssí Brod | Foto: Radio Prague International
Antes de la liberación de Vyssí Brod por el Ejército estadounidense, los nazis lograron trasladar la mayor parte de los objetos de arte a la vecina Austria y esconderlos en las minas de sal cerca de Salzburgo.

Lo que pasó en la fase final de la guerra en el monasterio de Vyssí Brod es uno de los enigmas más impenetrables.

Después de trasladarse los objetos de arte a Austria, algunos miembros de la unidad local de las SS que prestaban servicio en el monasterio, fueron fusilados por sus colegas. Los cadáveres fueron hallados en un bosque cercano tras la llegada de las tropas estadounidenses. Ya en aquel entonces se especulaba que pudo haberse tratado de una liquidación de testigos incómodos.

Vyssí Brod
Los objetos que los nazis no lograron trasladar a las minas de sal en Austria, fueron hallados en el monasterio en mayo de 1945 por el Ejército estadounidense. Sin embargo, no todas las piezas de arte regresaron a sus países de origen. Éste es el caso de un elefante de bronce que los nazis habían confiscado a una familia judía de la ciudad alemana de Heidelberg.

La escultura del elefante, depositada durante la guerra en el monasterio de Vyssí Brod, llegó a parar por caminos todavía desconocidos al cercano castillo de Rozmberk donde permanecería hasta el año 2004, decorando el patio del monumento histórico.

Por una increíble coincidencia de circunstancias, el abogado de la familia a la que había pertenecido la escultura, la descubrió en el patio del castillo checo y el elefante de bronce regresó a sus legítimos dueños que hoy en día residen en Suiza.

Helga Zwillenberg, a cuyos padres los nazis habían confiscado la escultura, declaró al respecto:

"Durante los sesenta años que transcurrieron desde entonces, he llevado conmigo la foto en la que aparezco con ocho años sentada encima del elefante de bronce".

Castillo de Rozmberk,  foto: Pastorius,  CC BY 3.0 Unported
En señal de gratitud por la inesperada recuperación de la escultura, la señora Zwillenberg mandó confecccionar una réplica exacta del elefante, sustituyendo en el castillo de Rozmberk al original.

Los secretos de Vyssí Brod aún mucho tiempo después de terminada la guerra perturbaban el sueño de los buscadores de tesoros y de los directivos de la policía secreta del régimen comunista, la StB. La policía realizó intensas búsquedas con el fin de averiguar si los nazis no habían escondido parte de los documentos y preciosidades directamente en el monasterio.

Un protocolo policial recoge las declaraciones de un vecino alemán que confesó que los soldados nazis lo llevaron a un lugar desconocido donde le ordenaron tapar el acceso a un hueco lleno de barriles. El interrogado pensaba que aquel escondite se encontraba en los subterráneos del monasterio de Vyssí Brod.

 Pedro Vok de Rozmberk
Otro de los escondites posibles era el panteón familiar del linaje de los Rozmberk, situado debajo del presbiterio de la iglesia conventual de la Ascensión de la Virgen.

El recinto en los subterráneos del monasterio le interesaba a las StB más que nada. Desde 1616, cuando fue sepultado el último de los Rozmberk, Petr Vok, la cripta,tapada por un muro, jamás fue abierta oficialmente.

Deseando averiguar si los nazis no habían abierto el panteón, la policía secreta comunista interrogó al padre Xaver, antiguo abad de la comunidad cisterciense. Después de pasar seis años en las cárceles comunistas, el religioso ejercía como sacerdote en una parroquia cercana.

Allí lo buscaron a principios de los sesenta los agentes de la StB y lo llevaron al monasterio. Le mostraron el pavimiento sobre el panteón y le preguntaron si estaba igual que antes de la guerra. El sacerdote respondió sin vacilar: "Cuando yo era clérigo, en este lugar había una alfombra".

Paradójicamente, después de esta explicación la StB no intentó abrir el panteón y de esta manera desmentir o confirmar los rumores sobre el escondite nazi.

Los únicos afortunados en la búsqueda de tesoros en el monasterio de Vyssí Brod resultaron ser los electricistas que en los setenta descubrieron un agujero tapado en cuyo interior había monedas, cálices y ...una colección de sellos. ¿Se encontrará un día algo más?

El monasterio de Vyssí Brod no fue el único lugar donde la policía secreta comunista buscaba tesoros nazis. Con excepción del hallazgo del precioso relicario de San Mauro en el castillo de Becov, Bohemia Occidental, siempre sufría un chasco.

Faltando hallazgos reales de tesoros y documentos nazis, la StB no vaciló en recurrir a un fraudulento montaje.

Castillo de Zbiroh,  foto: CzechTourism
Desde finales de la Segunda Guerra Mundial corrían rumores de que los ocupantes nazis en retirada arrojaron al Lago Negro, en la sierra de Sumava, al sudoeste de Bohemia, cajas llenas de documentos y quizás de objetos de valor robados. Un grupo de buzos amateurs recibió el permiso de bucear en el lago, situado en una franja fronteriza rigurosamente vigilada e- ¡imagínense!-hallaron en el fondo unas cajas.

Después llegaron los buzos profesionales y con ellos equipos de camarógrafos. Las cajas sacadas del lago contenían supuestamente documentos nazis desconocidos. El hallazgo despertó la atención en el mundo entero. Tan sólo después de 1968, ex oficiales de la policía secreta comunista que desertaron a Occidente, revelaron que se trataba de materiales confeccionados por la StB y su "descubrimiento " entre comillas en el lago debía darles visos de autenticidad.

¿Existen escondites todavía no descubiertos? Una información publicada por los medios de comunicación checos nos obliga a responder SÍ. El 7 de junio de 2005 leímos lo siguiente: "El Ministerio del Interior verifica las listas de los nazis, halladas en un pozo en el castillo de Zbiroh, en la comarca de Rokycany. El castillo de Zbiroh fue desde 1942 sede del Estado Mayor de las SS. No queda descartado que en las listas figuren nombres de personas que aún viven".