Corre, corre cuesta arriba

09-12-2005

Frío, nieve, niebla y viento. ¿Cómo pasar un fin de semana de invierno si hace tal tiempo? Preferiría quedarme en la cama, pero maté el sueño y me dirigí a Pustevny, en la sierra de Beskydy, donde se celebró el pasado sábado la 36 edición de la carrera cuesta arriba. Créanselo o no, en la línea de salida se presentaron casi 250 corredores.

Foto: ČT24Foto: ČT24 "Relajado". "Ahora ya bien, como campeona". "Ahora ya perfectamente".

Así me contestaron algunos de los participantes a la pregunta cómo se sentían después de la carrera de 6 400 metros con un peralte de 600 metros. El corredor de mayor edad tenía 63 años. El más rápido llegó a la meta en 26 minutos y 41 segundos. Pero el tiempo conseguido no es lo más importante en esta carrera, según confirmó una de las organizadoras, Milena Kupcáková.

"Surgió como una competición para alpinistas, pero hoy participa cualquiera, ciclistas, corredores, montañistas, esquiadores, algunos turistas suben la pista de la carrera andando. Simplemente, son entusiastas".

Concurren hombres, mujeres, e incluso niños menores de 14 años, quienes, sin embargo, tienen una carrera más corta, de 1 200 metros. Este año participaron sólo trece niños, pero en las ediciones anteriores fueron noventa y más, afirmó Milena Kupcáková.

¿Qué le motiva a la gente a correr en invierno cuesta arriba por una montaña?

Miloslav, de Nový Jicín, de 20 años de edad, participó en la carrera por segunda vez y aunque, según nos confesó, no había entrenado mucho, tuvo éxito.

"Antes de la salida uno siempre está nervioso, ¿llegaré hasta la meta o no? Hay que correr todo el tiempo sin detenerse, porque si parara no podría seguir".

Hace un mes Miloslav tomó parte en una carrera cross-country de 11 kilómetros a cuya meta se sube corriendo por una pista de esquí.

"Es una tradición familiar. Los hombres de la casa - mi padre, mi hermano y yo - nos decidimos y vamos a correr una carrera".

También para Martin, de 24 años de edad, la carrera de Pustevny se convirtió en una tradición. Este año corrió ya por séptima vez.

"La primera vez corrí por nuestra asociación atlética. Ahora es la única carrera en la que participamos los ex miembros de esa asociación. Ya no corremos regularmente, pero aquí siempre se reúne una buena pandilla de gente. Algunos han renunciado a correr este año, pero nos animan y esperan en la meta. ¿Si entreno? Últimamente sobre todo psíquicamente. El entrenamiento físico lo anulamos."

Según reveló Martin, antes de la salida tenía mieditis. "Pero éstas son cosas que nunca cambiarán", agregó. A la meta llegó aproximadamente en 34 minutos.

"Uno compite consigo mismo, y principalmente con el tiempo. Corremos porque nos gusta. Mi récord fue, creo, 31 minutos. Depende mucho del tiempo y del estado de la ruta".

A esa buena pandilla de gente de la que habló Martin pertenece también Tomás, que en el pasado frecuentó una escuela deportiva. ¿Cómo se sintió al correr?

"Nada especial. Había un fuerte viento. No era bueno, pero mejor que hace dos años cuando en el terreno había hielo cubierto con nieve y resbalaba mucho más. De todas maneras, es una actividad interesante, me encuentro con amigos. Es una buena oportunidad de hacer algo poco tradicional, nos divertimos mucho".

Igualmente Petr, de 23 años, se sintió muy contento por haber pasado un sábado agradable.

"Participé en esta carrera por primera vez, pero como recreo corro regularmente, una o dos veces a la semana. La verdad es que no entrené mucho. El lunes probé cómo se corría en la nieve, y eso fue prácticamente todo".

Su amiga Kamila, que participó en la carrera un poco por casualidad después de que sus compañeros la incitaran, también estuvo satisfecha.

"En verano voy a correr excepcionalmente. De deporte hago todo y nada, pero me lanzo a cualquier cosa. No entrené para esta carrera. Subí la cuesta más o menos andando, pero corrí en el trecho final. Me lo pasé muy bien, cuando no sopla el viento contra ti, es estupendo".

A Pustevny se dirigió el sábado pasado también Mojmír, de 49 años. A la cima subió en su bicicleta. Le tomó unas dos horas y media recorrer los aproximadamente 40 kilómetros desde su casa en Staríc.

"En invierno monto en bicicleta regularmente, aunque no en las montañas. Pero, una vez al mes tengo un puente en el trabajo, y entonces no se me ocurre nada mejor que salir a la montaña.¿Y por qué lo hago? Para sentirme bien y sosegarme. En invierno tiene su encanto. Lo más bonito es cuando uno sube arriba y brilla el sol. Hoy hace tiempo muy malo. Pero como digo, el sol arriba es la mejor recompensa, y luego tomar una cerveza y disfrutar del calor en una taberna".

Debo confesar que yo subí a Pustevny en una telesilla y esperaba a los participantes de la carrera cuesta arriba tomando vino caliente. Pero tal vez corra el próximo año. ¿Qué opinan?

09-12-2005