De las probetas a las marionetas

31-01-2003

¿Quién de nosotros tiene la suerte de que se hayan cumplido sus sueños? El camino hacia la meta deseada suele ser largo, puede llevarnos por senderos torcidos y oscuros, pero el premio que nos espera al llegar recompensa todos los sacrificios y esperas. Así lo testimonia la señora Milada Kubicová con la que conversaremos en esta "A toda marcha" sobre su gran afición - las marionetas. Para poder dedicarse a ella, tuvo que esperar hasta que se jubiló.

La profesión original de Milada Kubicová era química y fotógrafa.

"Como una buena madre de familia primero crié a mis hijos. Al jubilarme y quedarme en casa después de cumplir los cincuenta, empecé a dedicarme a cosas que amaba y que desde pequeña esperaba con ilusión. Alguien espera con ilusión el jubilarse por una u otra razón, y no se le cumplen las expectativas, y a mí ¡se me ha cumplido mi sueño! Soy una persona feliz. Así que me puse a tallar marionetas", dice Milada Kubicová.

Los "responsables" de que Milada Kubicová empezara a dedicarse a la creación de marionetas fueron sus nietos. Entre sus juguetes había un pequeño teatro de marionetas. A una de las marionetas le faltaba un brazo, a otra una pierna ... ¡Abuela, tállame por favor la pieza que falta para repararla!, suplicaban los niños.

"Y la abuela se fue, y talló la pieza solicitada y el resultado fue bueno. Hasta yo misma me sorprendí. Después confeccioné la cabeza a otra marioneta, y entonces me dije que si tenía la cabeza y las piernas, hacer el cuerpo no sería ningún problema. Y así surgió mi primera marioneta", cuenta la señora Kubicová.

El tamaño de las marionetas cambió en el transcurso de los años. La altura de las primeras era de 15 centímetros, las más recientes alcanzan un tamaño de 45 centímetros y pueden andar, bailar y mover la mandíbula interior. Y ya que el número de marionetas fue creciendo, Milada Kubicová llegó a la conclusión de que sería una lástima dejarlas inactivas en un rincón de hogar. Se puso de acuerdo con la Casa de la Cultura de su pueblo, y con los niños empezó a hacer teatro de marionetas en público.

Tallar las marionetas es para la señora Milada Kubicová pura alegría.

"Cuando confecciono una marioneta, durante tres días no cocino, no limpio la casa, no me interesa nadie ni nada. Me encuentro en un estado febril hasta que no acabo la marioneta. Después me pongo a limpiar todo el apartamento y cuando termino, todo empieza de nuevo", afirma.

El tiempo que Milada Kubicová necesita para la fabricación de una marioneta depende de las características de la figura.

Así por ejemplo, Honza, el tradicional personaje de los cuentos de hadas checos, un joven que provisto de un hatillo con pasteles preparados por su mamá sale a recorrer el mundo para adquirir experiencias, es bastante fácil. Requiere una casaca, un pantalón, medias y un gorrito. Más difícil resulta tallar un Diablo desnudo o la Muerte. Esculpir todas las costillas, que deben permanecer juntas, tarda. Como modelo Milada Kubicová usa una imagen de esqueleto que tiene en casa fijada en la pared.

¿Y cuál de las marionetas es la que Milada Kubicová más quiere?

"En general a todas las que surgieron según los textos que, tengo que vanagloriarme un poquito, escribí yo misma", dice la señora Kubicová.

Princesas y príncipes, reyes, soldados, pastores, animales, dragones y fantasmas, - héroes de los relatos "Sobre los tres príncipes desobedientes", "Fin de la Bruja en Silesia" y "Bajo la luna llena"...

"Bajo la luna llena, voy a menear el trasero, voy a cazar a un jovencito, y voy a amarlo ..., ¡eso canta la bruja"! El entusiasmo no la abandona a la señora Milada Kubicová. Así que no se desanimen nunca. Los sueños no son sólo para soñar, sino para cumplirse.

31-01-2003