El patriotismo de los esquiadores checos

11-03-2005

El invierno de este año deparó unas condiciones excelentes a los aficionados a los deportes de invierno, invitando a los esquiadores de descenso a bajar las pistas de todas las montañas de Europa. En la presente edición de "A toda marcha" conversamos con Ondrej, un esquiador empedernido que cada año lo pasa esquiando como mínimo una semana. Nos hemos centrado especialmente en qué país esquía y por qué.

¿Ondrej, prefieres esquiar en el extranjero o en la República Checa?

"Sobre todo prefiero ir a esquiar al extranjero, a los Alpes, ya que allí los centros ofrecen condiciones mucho mejores para el esquí de descenso que en la República Checa. Los centros alpinos son más grandes, las pistas más largas y anchas y mejor conservadas. Hay menos esquiadores, por lo que no tienes que esperar tanto en la cola de los telesquís. En la República Checa suelo practicar el snowboard, ya que soy principiante en este deporte, y por eso no exijo unas condiciones excelentes".

¿Qué es lo que más te atrae de esquiar en el extranjero?

"Me gusta sobre todo la buena infraestructura de los centros de esquí en los países alpinos como Italia, Austria o Francia. Hay muchos telesquís concadenados, en su mayoría telecabinas o telesillas, donde puedes sentarte y descansar mejor que en las perchas, donde es necesario estar de pie todo el tiempo hasta que subes al extremo superior de la pista".

¿Cuál es para ti el país ideal para practicar el esquí de descenso?

"He esquiado en Italia, Francia, Austria, Alemania e incluso Andorra. Donde más me gusta es en Italia, especialmente en las Dolomitas, en el nordeste. Por allí suele hacer muy buen tiempo, las pistas son conservadas de manera excelente, y también el ambiente es muy agradable. Creo que los italianos, en cuanto al carácter, se parecen bastante a los checos. En Austria las condiciones son muy semejantes. En Francia experimentas sensaciones diferentes, ya que los hoteles están muy cerca de las pistas, así que no te ves obligado a desplazarse tanto, como en Italia o Austria. El esquí en Francia se ha convertido en una industria, lo que se refleja también en los precios elevados. Sin embargo, hay que destacar una cosa a favor: En Francia es posible esquiar fuera de las pistas, no está prohibido, incluso hay unas cuestas especiales para esta actividad".

¿Qué no te gusta, cuando estás esquiando en la República Checa?

"Varias razones me llevaron a ir a esquiar al extranjero. Primero, soy un esquiador avanzado y las pistas checas, que no son muy largas, no cumplen con mis exigencias. Otra cosa es el mejor mantenimiento de las pistas, que no es tan patente en la República Checa como en el extranjero. Sin embargo, en la actualidad, los centros de esquí checos hacen inversiones en los sistemas de nieve artificial y la calidad del mantenimiento de las pistas está mejorando. Lo último que sigue siendo un problema en la República Checa son las constantes colas, ya que los centros deportivos no disponen de la capacidad suficiente para atender a todos los aficionados al esquí alpino".

¿Cuál es la diferencia entre el comportamiento de los esquiadores en la República Checa y en el extranjero?

"Bueno, en la República Checa, desgraciadamente, "sobrevive" el modo de esquiar sin escrúpulos al estilo "¡Aquí va el rey de la pista y que se vayan los demás!" El comportamiento de los esquiadores en el extranjero depende de las características de la nación respectiva. En Austria la gente observa mucho las reglas y además, si lesionas a alguien en la pista, te sancionan y hasta encarcelan. Los italianos no son tan rigurosos, son más relajados, tratando de resolver los problemas con tranquilidad. En Francia, las pistas son tan espaciosas y los centros tan vastos, que apenas se nota un modo de esquiar peligroso".

¿Resulta más económico esquiar en el extranjero o en la República Checa? ¿Crees que las ventajas financieras compensan a otras desventajas relacionadas?

"La diferencia entre los gastos por esquiar en la República Checa y en un país alpino es bien clara, sin embargo, no es tan grande como cabría suponer. En los grandes centros deportivos checos, en los Montes Gigantes, puedes pagar veinte euros al día por un pase de esquí, que es lo mismo que pagarías en un centro más pequeño en las montañas fuera de la República Checa. Por supuesto, en los centros grandes de los Alpes pagas casi el doble, pero por otro lado, tienes una oferta mucho más amplia de las pistas y telesquís, y entonces es lógico que te lo pases mejor. Por eso creo que los aficionados al esquí checos logran encontrar su centro de esquí ideal en el extranjero donde la experiencia vivida les recompensa los gastos más elevados".

En "A toda marcha" conversamos con Ondrej del patriotismo de los esquiadores checos. Hasta la próxima edición, ¡amigos!

11-03-2005