Los niños checos y la publicidad

07-10-2005

La publicidad forma parte inseparable de nuestras vidas en estos tiempos modernos. Nos ayuda a orientarnos en la cuantiosa oferta de nuevos productos que a diario aparecen en el mercado pero a la vez nos impulsa a comprar cosas que al fin de cuentas no necesitamos. Claro está que los más favorecidos son los empresarios cuyos productos logran venderse en grandes cantidades precisamente gracias a la publicidad.

A veces, no obstante, la publicidad puede incluso causar daño a las personas. Sobre todo cuando se trata de niños. Lo afirman varios sicólogos, basándose en los resultados de sondeos realizados últimamente en la República Checa entre los escolares. Los peritos indican que los niños checos entre los siete y los quince años de edad se dejan influir demasiado por la publicidad, especialmente la televisiva, subordinando su modo de vida por completo a las "corrientes publicitarias". El tema originó un debate público en torno a si no sería oportuno reglamentar la publicidad destinada a los niños.

¿Se trata en realidad de un problema candente? ¿O es que algunos sicólogos sobrestiman las reacciones de los niños a los spots publicitarios? En esta A Toda Marcha se han expresado sobre el tema varios escolares checos.

Klára, de doce años de edad, señala que a ella la publicidad no le rige su vida.

"Algo me gusta algo no. Lo que menos me gusta es cuando los spots publicitarios interrumpen una película interesante en la televisión. Pero, otras veces, cuando propagan algún confite o papitas fritas, enseguida tengo ganas de probar ese producto. Lo cual no quiere decir que de inmediato y necesariamente vaya corriendo a un comercio a comprarlo o que le pida a mamá que me lo compre", sostiene Klára.

¿Y cómo reacciona Klára a los spots que, por ejemplo, propagan un nuevo juguete?

"Creo que no es muy bonito cuando a veces un producto que no es muy bueno se ofrece por medio de campañas publicitarias que afirman que ese producto es sensacional. Cuando se trata de juguetes, se engaña así a los niños, y estos niños insisten tanto que quieren ese juguete que muchos padres lo compran y sólo después descubren que no es nada del otro mundo. No entiendo cómo la televisión puede brindar su pantalla a semejante publicidad. Eso no es bueno".

Jakub, de quince años de edad, comparte esa opinión.

"A los niños les gusta la publicidad y lo cierto es que en la televisión ponen muchos spots publicitarios dedicados a juguetes. Al ver un niño un nuevo juguete en un spot publicitario en la televisión, naturalmente enseguida lo quiere. E insiste tanto a los padres que éstos finalmente suelen rendirse y le compran al niño lo que quiere. Y ese objetivo de la publicidad de sacarle el dinero a la gente, es lo que a mí no me gusta".

Jakub dice que, cuando era pequeño, quería tener todos los productos de los que se enteraba a través de la publicidad. Actualmente, insiste, ya no es así, aunque a veces la tentación es muy fuerte.

"Los espacios de publicidad no los sigo regularmente, pero es cierto que me interesa cuando se propaga algún nuevo producto de electrónica y un buen spot televisivo puede influir en mi eventual decisión de adquirir tal o cual producto. Pero de pequeño le pedía a mi mamá todo lo que veía".

A Bárbara, de nueve años de edad, los spots televisivos supuestamente no le gustan.

"Realmente, a mí no me gustan los spots publicitarios en la televisión, aunque a veces me hacen reír y reconozco que los sigo con frecuencia. De vez en cuando también suelo pedirle a mamá que me compre algún producto que he visto en la televisión. Pero no lo quiero todo, porque muchas veces ofrecen tonterías, por ejemplo, productos para bebés como chupetes, pañales, etc., y eso no lo quiero".

En esta A Toda Marcha hemos hablado con tres escolares checos que compartieron con nosotros sus opiniones sobre la influencia de la publicidad.

Y ustedes, amigos, ¿Qué opinan sobre el tema?

07-10-2005