Cada canción es una carta de amor

24-04-2006

Petr Hapka es uno de los compositores checos de música moderna más conocidos. Sus primeras composiciones datan de los años sesenta. No obstante, empezó componiendo obras para el Ministerio del Interior.

Su aspecto lo dice todo. Petr Hapka es un bohemio en el más amplio sentido de la palabra. Una abundante melena blanca que casi le llega hasta los hombros, su barba rala y del mismo color le dan cierto aire descuidado. Su vestimenta es negra o bien de colores oscuros.

Ofrece la iconografía del típico bohemio. Ese aspecto se acrecienta cuanto viaja en su motocicleta Harley Davison, uno de sus grandes amores, como suele decir.

Hapka no oculta que es un gran perezoso. "Trabajo cuando tengo inspiración, o cuando necesito dinero", asegura sin inmutarse.

Detrás de esa postura de holgazán se oculta un compositor romántico que con facilidad cautiva el corazón de más de una fémina.

Por lo general Petr Hapka se levanta en horas de la tarde, pero su día recién empieza después de la medianoche. Asegura que la noche le conviene porque nada le perturba.

El compositor sostiene que la pasión por la vida nocturna la tiene desde muy pequeño, ya que su madre fue cantante de operetas y actuó en locales nocturnos hasta el octavo mes de embarazo...

Hapka ha escrito y compuesto canciones para las grandes estrellas checas, así como música para series de televisión, bandas sonoras para películas, y en algunos de los proyectos participó personalmente tocando algún instrumento y cantando.

Confiesa que lo que más le gusta es componer, porque cada canción es una confesión: "Cada canción es una carta de amor", aunque el tema esté únicamente de manera implícita.

Los amigos dicen que Petr Hapka es el último bohemio de las tierras checas, que no oculta su fascinación por las mujeres, y que con más de 60 años de edad y seis hijos no descarta la posibilidad de tener más hijos.

24-04-2006