Cáritas Checa ayuda a los refugiados tamiles en Sri Lanka

07-03-2007

Ayuda humanitaria en forma de alimentos básicos, medicamentos y utensilios escolares repartió Cáritas Checa en los últimos tres meses entre unas tres mil familias de refugiados tamiles en Sri Lanka. La guerra civil que se sufre en ese país desde 1983 y que se ha cobrado ya casi 70 mil vidas humanas, afecta especialmente a los civiles.

Jakub DvorácekJakub Dvorácek De Sri Lanka regresaron recientemente representantes de Cáritas Checa. En ese lejano país estudiaron las necesidades de la población local y especialmente de los refugiados tamiles, con el fin de preparar nuevos proyectos de ayuda humanitaria. Jakub Dvorácek, integrante del grupo, se refirió en entrevista para Radio Praga al trabajo de Cáritas Checa en Sri Lanka.

Según Jakub Dvorácek, Cáritas Checa está presente en Sri Lanka desde el año 2005, cuando el país fue afectado por el devastador tsunami. "Decidimos entonces ayudar a las familias de los pescadores de la provincia de Batticaloa, en la Costa Oriental de Sri Lanka, a las que el tsunami les privó de todo, destruyendo sus casas y sus barcos de pesca", recordó Dvorácek.

"Durante dos años aproximadamente hemos ayudado a construir nuevas escuelas, viviendas, así como barcos de pesca. Pero, con la agudización del conflicto armado en el país, nos hemos dado cuenta de que nuestra ayuda la necesitaban mucho más las personas afectadas por la guerra civil en Sri Lanka", señaló Dvorácek.

El activista de caritas Checa apuntó que desde mediados del año 2006 cooperan estrechamente con Organizaciones No Gubernamentales locales y de otros países. El número de ciudadanos de la minoría tamil que buscan amparo en los campamentos para refugiados en Batticaloa crece constantemente.

"Actualmente en esta provincia hay más de 80 mil refugiados tamiles, lo cual conlleva numerosas complicaciones, naturalmente. Ayudamos a asegurarles alimentación, vivienda, vestimentas y, además, medicamentos, porque la mayoría tuvo que atravesar la jungla para llegar a esta apartada zona. Los hospitales locales están repletos de gente, al igual que las escuelas y otros establecimientos", dice Jakub Dvorácek.

"Los refugiados tamiles viven en poblaciones de tiendas de campaña y el Gobierno local trata de asegurarles las necesidades básicas. Pero debido a la enorme cantidad de los refugiados, sin la ayuda de organizaciones No Gubernamentales del mundo entero, parte de esa gente llegaría a morir de hambre", opina Jakub Dvorácek.

El presente año, además de la ayuda material, la Cáritas Checa desarrolla en Sri Lanka nuevos proyectos. Éstos consisten en la realización de cursos de capacitación para los refugiados. Se confía que gracias a los mismos, los tamiles podrán salir adelante y poco a poco integrarse en el mercado laboral de su país.

07-03-2007