El buzón de correos cumple en Chequia su bicentenario

17-10-2017

Hace 200 años aparecieron en los territorios checos los primeros buzones de correos. Lo recuerda una exposición en Praga.

Foto: Martina SchneibergováFoto: Martina Schneibergová Buzones de diverso tamaño, color y material, acompañados de una serie de fotografías históricas de temática postal. Esto es lo que se puede ver en una exposición organizada en el Museo del Correo, en Praga, con motivo del bicentenario de la aparición del primer buzón en los territorios checos, que se cumple este año.

La historia de los buzones la acerca a Radio Praga Jan Kramář, del mencionado museo capitalino.

”Los primeros buzones de correos fueron introducidos en París en 1653, aunque siete años más tarde fueron retirados a causa del mínimo interés que despertaron. En 1705 aparecieron los primeros buzones de correos en Luxemburgo, y en 1762 en España, seguida por Prusia. En 1785 fueron instalados los primeros buzones en Viena, que, no obstante, estaban reservados a personas privilegiadas. Fue hasta en 1817 que fueron introducidos los buzones en la Monarquía Austro-Húngara, de la que formaba parte también Chequia”.

El buzón histórico más antiguo de Chequia

Foto: Martina SchneibergováFoto: Martina Schneibergová Además de los buzones clásicos para cartas y postales que se instalaban en las calles y lugares públicos, en la exhibición hay asimismo buzones móviles, así como de carácter especial, para envíos extraordinarios, buzones privados para edificio, tubos neumáticos, etc. Los visitantes de la muestra pueden hacerse una visión del desarrollo de estos receptáculos, que con frecuencia ni percibimos al pasar por su lado en la calle, como recalcó Jan Kramář.

”Aquí justamente tenemos el más antiguo buzón de correos que se ha conservado en los territorios checos. Se trata de un buzón de madera, hecho de una vieja caja de madera que luego fue pintada con los colores nacionales austríacos, o sea el amarillo y negro. En uno de sus lados se pueden ver todavía los horarios de retiro de las cartas. El buzón proviene de Correos de la ciudad de Jihlava, donde había estado instalado en los años 20 y 30 del siglo XIX”.

Foto: Martina SchneibergováFoto: Martina Schneibergová Este buzón tiene un inmenso tamaño, porque entonces eran aprovechados para ese fin cajas u otros recipientes al alcance que luego eran transformados en buzones. Al parecer, en el caso de Jihlava fue transformado en un buzón un antiguo almario ropero. En otros lugares aprovecharon antiguas alcancías, así que tenían un buzón pequeño, como explicó Kramář.

Las personas no sabían al comienzo para qué servían los buzones

Con el paso del tiempo los buzones comenzaron a ser fabricados en serie y de dos tamaños. Pero en vista de que también éstos eran de madera, les afectaba el frío, el calor, las lluvias, la nieve, y también frecuentemente los ataques de ladrones. Por ello poco a poco iba cambiando el material del que se hacían, indicó Kramář.

Los primeros buzones de correos fueron introducidos en París en 1653. En 1705 aparecieron en Luxemburgo, y en 1762 en España, seguida por Prusia. En 1785 fueron instalados los primeros buzones privilegiados en en Viena, pero hasta en 1817 fueron introducidos los buzones en toda la Monarquía Austro-Húngara, de la que formaban parte también las Tierras Checas.

”Desde finales de los años 60 del siglo XIX comenzaron a fabricarse de metal y, por una directiva de 1869 tenían que llevar el emblema austro-húngaro y un dibujo de una carta, para que la gente supiera para qué servían. De metal se hacían hasta 1986, cuando aparecieron los primeros de plástico, de lámina, que se emplean hasta el presente. Al comienzo las personas no sabían para qué servían los buzones, por lo que tiraban en ellos cosas que encontraban, menos las cartas. Por ejemplo, monedas, joyas, relojes y diversos papeles”.

La exhibición en el Museo del Correo refleja también el período de surgimiento de la República Checoslovaca independiente en 1918, y la creación de la Administración Checoslovaca de Correos, según sostiene Jan Kramář.

”Por razones económicas sobre todo, la compañía de Correos del nuevo estado asumió la administración de los buzones que quedaron en el país de los tiempos de Austro-Hungría. Lo que se hizo fue cambiarles el color, empleando los colores nacionales checoslovacos. Fueron pintados así de azul, con rayas blancas y rojas y quedó estampada en ellos una carta, símbolo de su función”.

El comienzo de los buzones color naranja en Checoslovaquia

Foto: Martina SchneibergováFoto: Martina Schneibergová En 1963 fueron introducidos en la entonces Checoslovaquia los buzones de correos de color naranja y en vez del emblema nacional comenzó a ser utilizado en ellos el logo de la compañía Comunicaciones Checoslovacas, una flecha con alas que da vuelta a la Tierra.

En los comienzos de su existencia había muy pocos buzones de correos. Prácticamente uno por cada oficina de correos. Su mayor auge se registró en 1984, cuando en Checoslovaquia había más de 36.000 buzones. El futuro de estos recipientes, según Jan Kramář, depende del desarrollo tecnológico. Seguramente irán desapareciendo poco a poco, pero no tan rápido como los teléfonos públicos, que actualmente se encuentran en cantidades mínimas. Si las personas siguen enviando cartas y postales, los buzones sobrevivirán, pero si envían sólo correos electrónicos, no habrá motivo para conservarlos.

La exposición en el Museo del Correo se prolongará hasta el 25 de febrero del próximo año.

17-10-2017