El diorama sobre la lucha contra los suecos en Praga regresó a Petřín

05-09-2019

Uno de los más grandes lienzos del mundo, el diorama ‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’ volvió a su lugar en la colina de Petřín, en Praga, después de ser restaurado.

El diorama ‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’ volvió a su lugar en la colina de Petřín, foto: ČTK/Ondřej DemlEl diorama ‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’ volvió a su lugar en la colina de Petřín, foto: ČTK/Ondřej Deml

Cuatro años le llevó a un grupo de restauradores de obras de arte recomponer el diorama de los hermanos Karel y Adolf Liebscher, Vojtěch Bartoñek y Karel Štapfer. Este fue creado en tan solo 50 días en ocasión de la Exposición Universal Conmemorativa de 1891.

Está hecho sobre un solo lienzo de más de diez por ocho metros, que los autores encargaron traer desde Holanda. La obra refleja uno de los episodios finales de la Guerra de los Treinta Años, cuando en el Puente de Carlos, en Praga, estudiantes y profesores del colegio jesuita capitalino se enfrentaron a las tropas suecas que pretendían ocupar la Ciudad Vieja de Praga.

El diorama restaurado volvió a ser instalado en el Laberinto de los Espejos, situado en la cima de la colina de Petřín, que linda con la zona del Castillo de Praga. La obra representa un gran atractivo tanto para los checos como para los turistas extranjeros. Sin embargo, la gran concurrencia del público, junto con las condiciones en el sitio donde se encuentra el lienzo, no fue lo ideal para su conservación, según recalcó el pintor Petr Kadlec, jefe del grupo de restauradores.

Petr Kadlec, foto: ČTK/Ondřej DemlPetr Kadlec, foto: ČTK/Ondřej Deml ”Al analizar detalladamente el estado de este panorama, nos dimos cuenta de que se aproximaba una tragedia en forma de la descomposición total de la obra. Entonces se decidió proceder a la restauración. Los daños se debieron por un lado a las condiciones en el laberinto que no eran ideales tanto en lo que respecta a la iluminación como al clima y, por el otro, a los turistas indisciplinados que tiraban monedas al diorama. Descubrimos unos 94 agujeros en el lienzo”.

El diorama de Petřín de 80 metros cuadrados se denomina ‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’. En el pasado fue reparado varias veces pero no siempre de forma correcta, como sostuvo Petr Kadlec.

”El mayor problema lo tuvimos con la restauración del cielo en el diorama. Las dimensiones de esta parte son de unos 35 metros cuadrados aproximadamente. Las personas que habían reparado el lienzo en el pasado pintaron todo el cielo de color azul claro, usando para ello pinceles grandes para pintar paredes, creyendo que así quedaría mejor. O sea que nosotros tuvimos que dedicarnos casi dos años a ‘limpiar’ ese cielo y rescatar el original”.

Otro gran obstáculo en los trabajos de renovación fue el muy mal estado de la parte más baja de la obra, de acuerdo con el pintor y restaurador Kadlec.

‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’, foto: ČTK/Ondřej Deml‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’, foto: ČTK/Ondřej Deml ”La parte más baja del diorama nos provocó dolores de cabeza. Tuvimos que buscar documentos y dibujos de la época del surgimiento de la obra. Nos ayudaron también fotografías hechas más tarde porque de otra manera no nos habríamos enterado de lo que el pintor Štapfer, autor de esta parte, dibujó allí. Esto porque en el pasado las nuevas capas de pintura aplicadas por los restauradores hicieron desaparecer el original. En cada época se añadía algo en el diorama que desde el punto de vista de los espectadores podía resultar atractivo, pero que no correspondía en absoluto con el lienzo original”.

La restauración del diorama ‘‘La lucha de los praguenses contra los suecos en el Puente de Carlos en el año 1648’, situado en la colina de Petřín, en Praga, costó unos 77 000 euros. Esta suma incluyó la adaptación de las condiciones en el Laberinto de los Espejos a los requerimientos para conservar el lienzo en buen estado durante largos años.

05-09-2019