Empieza una nueva etapa en las relaciones checo-rusas

03-11-2003

Durante diez años los jefes de Estado de la República Checa y Rusia no se entrevistaron a nivel oficial. Y ahora el presidente checo, Václav Klaus, fue invitado por Vladimir Putin a su residencia campestre en las cercanías de Moscú.

Václav Klaus con su esposa Livia y Vladimir Putin con su esposa Ludmila, foto: CTKVáclav Klaus con su esposa Livia y Vladimir Putin con su esposa Ludmila, foto: CTK Václav Havel visitó la Unión Soviética poco después de su elección como presidente checoslovaco en 1990 con un sólo objetivo: que los soldados soviéticos abandonasen Checoslovaquia.

Luego, las relaciones checo-rusas quedaron casi congeladas. El periodista y rusista checo, Libor Dvorák, explica que esto se debió a que en la sociedad checa la imagen de Rusia persiste como la del país que en 1968 había ocupado Checoslovaquia.

"Otra carga del pasado, fue una enorme deuda de Rusia para con la República Checa, problema que se logró solucionar tan sólo recientemente. Además, el ex presidente Václav Havel fue visto en la Federación Rusa como uno de los políticos más antirusos del mundo, y estos a su vez les molestaba su postura prochechena".

Václav Klaus con  Vladimir Putin, foto: CTKVáclav Klaus con Vladimir Putin, foto: CTK La introducción del visado con Rusia tampoco contribuyó al desarrollo de las relaciones bilaterales. Libor Dvorák advierte sobre otro aspecto: tras el fin del comunismo en 1989 los checos se hicieron a la idea de que no necesitarían jamás de Rusia política ni comercialmente.

"Abandonamos un mercado con un enorme potencial y un futuro prometedor en el cual hoy nos cuesta mucho trabajo introducirnos. Václav Klaus a diferencia de su predecesor es un pragmático político y su visita a Rusia tuvo por objetivo fomentar el intercambio comercial mutuo".

El presidente checo permaneció en Rusia durante tres días y su estadía culminó el sábado pasado al entrevistarse con Vladimír Putin. "Putin invitó a Klaus a su residencia campestre, lo que siempre es una señal de una mayor cordialidad en las relaciones bilaterales porque este tipo de encuentros se efectúa en una atmósfera extraoficial y más tranquila", subraya Libor Dvorák.

03-11-2003