Hace 78 años paracaidistas checos atentaron contra Heydrich

27-05-2020

El 27 de mayo de 1942, siete paracaidistas perpetraron la operación más importante de la resistencia antinazi checoslovaca, el atentado contra Reinhard Heydrich.

 Jan Kubiš (a la izquierda) y Jozef Gabčík, foto: archivo VHÚ / Eduard Stehlík Jan Kubiš (a la izquierda) y Jozef Gabčík, foto: archivo VHÚ / Eduard Stehlík Hace 78 años culminó la operación conocida bajo el nombre Antropoide, cuyo objetivo era exterminar a Reinhard Heydrich, el más alto representante de la Alemania nazi en el Protectorado de Bohemia y Moravia, conocido también como el Carnicero de Praga.

El coche de Heydrich después del atentado, foto: Bundesarchiv, Bild 146-1972-039-44 / CC-BY-SA / Wikimedia Commons 3.0El coche de Heydrich después del atentado, foto: Bundesarchiv, Bild 146-1972-039-44 / CC-BY-SA / Wikimedia Commons 3.0 La operación, coordinada por el gobierno checoslovaco desde su exilio en Londres, había comenzado en diciembre de 1941, cuando los sargentos Jan Kubiš y Jozef Gabčík se lanzaron en paracaídas desde un bombardero de la Real Fuerza Aérea británica sobre el territorio checoslovaco y entraron en contacto con la resistencia local. Tras haber estudiado las rutas por donde se desplazaba Heydrich, fijaron la fecha del atentado para el 27 de mayo de 1942.

Ese día por la mañana, Reinhard Heydrich se dirigía al Castillo de Praga en un vehículo no blindado y sin escolta. El atentado, perpetrado por dos comandos, sucedió a las 10:36 horas. A pesar de que los detalles difieran en algunos aspectos, según la versión de los hechos más aceptada, el automóvil de Heydrich tuvo que reducir su velocidad en una curva y fue entonces cuando Josef Gabčík saltó delante del vehículo tratando de disparar al protector nazi. Cuando su metralleta se bloqueó, Jan Kubiš lanzó una granada que estalló cerca de la rueda trasera del carro, lo que causó una herida mortal a Heydrich.

Resistencia hasta el final

La iglesia de San Cirilo y San Metodio en el centro de Praga, foto: kateřina AyzpurvitLa iglesia de San Cirilo y San Metodio en el centro de Praga, foto: kateřina Ayzpurvit Kubiš y Gabčík lograron huir y esconderse con otros cinco compañeros, que también participaron en el ataque, en la iglesia de San Cirilo y San Metodio en el centro de Praga. El valiente acto de resistencia desató represalias fuertes contra el pueblo checo. Diariamente, la radio daba a conocer los nombres de personas ejecutadas por los nazis. Se trataba de una venganza por la muerte de Heydrich, quien falleció ocho días tras el atentado, el 4 de junio de 1942, a causa de las heridas sufridas.

Los miembros de la resistencia fueron descubiertos dos semanas después, debido a la traición de Karel Čurda, uno de los integrantes del grupo. El 18 de mayo de 1942, alrededor de las cuatro de la mañana, unos 800 miembros del cuerpo de la Gestapo rodearon la iglesia donde se escondían los paracaidistas. Los comandos nazis intentaron hacer salir al grupo por medio de engaños, pero los paracaidistas permanecieron dentro, escondidos en la cripta de la iglesia, durante varios días, con muy poca agua y comida.

La iglesia de San Cirilo y San Metodio en el centro de Praga, foto: Jekaterina StaševskaLa iglesia de San Cirilo y San Metodio en el centro de Praga, foto: Jekaterina Staševska Inicialmente, los nazis querían evitar un ataque directo, ya que no tenían información precisa sobre cuántas personas había dentro de la iglesia. Pensaban entrar en la cripta por un pasadizo subterráneo secreto. Al no lograrlo, atacaron la iglesia con una ametralladora de gran calibre.

Los paracaidistas se habían dividido en dos grupos: uno se atrincheró en el coro de la nave principal para dar la esperanza a los demás de pasar desapercibidos, el segundo se escondió en la cripta. El grupo en el coro logró defenderse durante dos horas, después se le acabó la munición. Uno de los integrantes murió en el combate, los otros dos se suicidaron.

Una vez descubiertos los paracaidistas restantes, los nazis trataron de sacarlos tirando bombas lacrimógenas en la cripta e inundando el interior con agua. Los defensores lograron rechazar los intentos de invasión hasta que también a ellos se les acabó la munición. Tras una batalla de siete horas, los cuatro se suicidaron con las últimas balas que les quedaban.

En represalia por la muerte de Heydrich, los nazis ejecutaron a unos cinco mil ciudadanos checos y arrasaron completamente dos pueblos, Lidice y Ležáky. El atentado tuvo una gran repercusión internacional que impulsó a los países signatarios a anular el Pacto de Múnich, lo que posibilitó la renovación de las fronteras de preguerra de Checoslovaquia tras la derrota de la Alemania nazi.

27-05-2020