Internet y videojuegos detrás de una cuarta parte de los casos de adicción en menores

19-10-2015

El número de niños checos adictos a Internet, las redes sociales y los teléfonos móviles va en aumento. Una cuarta parte de los menores tratados por adicción en el Hospital General Universitario de Praga sufren dependencia de las nuevas tecnologías.

Foto: ICRC / YouTubeFoto: ICRC / YouTube La generación criada con tabletas, teléfonos móviles, acceso continuo a Internet y que se ve a sí misma a través de las redes sociales está desarrollando en la República Checa un creciente problema de dependencia psicológica a las nuevas tecnologías.

Esa es la sospecha generada por los resultados recabados en el Hospital General Universitario de Praga. Su ambulatorio para niños y adolescentes con problemas de adicción atendió en su primer año de existencia a 119 menores. De ellos una cuarta parte se encontraba enganchada a las nuevas tecnologías, explica el director de la clínica de adictología, Michal Miovský.

“Esperábamos que la proporción de niños y adolescentes con esta adicción representara entre un 10 y un 12% respecto a los drogodependientes. Y el resultado es que uno de cada cuatro de los niños que vinieron tenía problemas en este tema”.

Una sensación parecida se vive en los centros escolares, donde los docentes aseguran que en cada clase es habitual encontrarse con un niño que sufra este problema. La directora de la escuela básica Na Smetance, Hana Vítová, afirmar que existe entre los alumnos tensión por conectarse cuanto antes al móvil, y que en algunos casos esta obsesión les impide concentrarse en las clases.

Foto ilustrativa: Barbora KmentováFoto ilustrativa: Barbora Kmentová “Nos hemos dado cuenta de que por ejemplo, hay niños que bajo el pretexto de ir al baño salen de clase para acabar una partida de videojuegos o conectarse a Facebook”.

Actualmente entre los expertos no hay unanimidad a la hora de cuándo diagnosticar adicción a las nuevas tecnologías, ya que en la vida diaria es necesario el uso de computadoras y celulares, pero en general se habla de entre 5 y 6 horas diarias.

En opinión de Miovský la responsabilidad recae sobre la actitud benevolente de los padres, que no marcan normas claras y acaban criando niños que aún no saben leer pero ya manejan una tableta. A su parecer el problema no está en los menores, sino en sus padres, y las escuelas, más que mostrar cómo aprovechar las nuevas tecnologías, deberían enseñar a descansar de ellas. Su experiencia queda reflejada en un manual escrito con un colega del departamento donde los profesores pueden encontrar instrucciones sobre cómo tratar el tema y educar sobre él a sus estudiantes.

19-10-2015