La República Checa cumple dos años en la Unión Europea

02-05-2006

La República Checa tiene dos años de estar en la Unión Europea. El primero de mayo de 2004, nacieron muchas esperanzas y los checos se enorgullecieron por convertirse nuevamente en protagonistas del acontecer en Europa.

Jan KohoutJan Kohout Según el Eurobarómetro, el 75 por ciento de los checos se sienten orgullosos de formar parte de la Unión Europea, aunque insisten en la conservación de su identidad nacional.

La entrada de la República Checa en la Unión Europea tuvo un impacto positivo sobre el prestigio internacional del país. Durante dos años, Praga ha logrado convertirse en un protagonista respetado en el campo de la política europea.

"La política de la República Checa en el foro europeo se caracteriza por su lucha a favor del respeto de los derechos humanos en Cuba y Bielorrusia. Praga apoya las sanciones contra los regímenes totalitarios y defiende a la oposición. En cuanto a la política interna, llamó la atención su empeño por la aprobación de una mayor liberalización del mercado de los servicios", sostuvo el embajador de la República Checa ante la Unión Europea, Jan Kohout.

El desarrollo de los precios en el mercado checo confirma que fueron vanas las preocupaciones de los euroescépticos de que el ingreso a la Unión Europea ocasionará un aumento brusco en los mismos. Los precios de los alimentos, de los alquileres y de la energía aumentaron en un cuatro por ciento, mientras que las remuneraciones y las pensiones crecieron en un diez por ciento.

El mercado de trabajo no registró cambios radicales. Aumentó el número de empresas extranjeras que ofrecieron nuevos puestos de trabajo. No obstante, esto no se reflejó sobre el índice de desempleo.

Infundados resultaron los temores de los países comunitarios que, tras la ampliación, sus mercados serán invadidos por mano de obra barata procedente de los nuevos países. Según datos comunitarios, en la Unión Europea trabajan actualmente 31 mil checos.

Entre los factores negativos hay que mencionar la obligación de empresas checas de observar toda una serie de mandatos comunitarios, lo que limita su capacidad de imponerse en los mercados del resto del mundo.

Entre los descontentos de la entrada en la Unión Europea figuran los agricultores checos que protestan contra la política agraria común. Sin embargo, su reforma se aproxima.

Sin embargo, todo indica que la entrada de la República Checa en la Unión Europea fue un paso positivo que contribuirá al futuro desarrollo del país.

02-05-2006