Liberado el misionero checo encarcelado en Sudán

27-02-2017

La diplomacia checa ha conseguido la liberación de Petr Jašek, el misionero checo que fue condenado en Sudán a 24 años de prisión por espionaje y actividades contrarias al Estado. El ministro de Relaciones Exteriores checo, Lubomír Zaorálek, que viajó a Sudán este fin de semana, consiguió el indulto para el preso, que regresó con él a Chequia.

Petr Jašek, foto: ČTKPetr Jašek, foto: ČTK Después de 14 meses de reclusión en Sudán, el misionero checo Petr Jašek ha conseguido al fin la libertad. Después de un largo trabajo de la diplomacia checa, que culminó con la visita a Jartum este fin de semana del canciller checo Lubomír Zaorálek, el presidente sudanés, Omar al-Bashir, concedió al preso el indulto.

Jašek fue puesto en libertad de inmediato, el mismo domingo, y pudo volver a su patria en el mismo avión que el ministro Zaorálek. En la rueda de prensa concedida nada más llegar, Jašek, que pasó por cinco establecimientos penitenciarios, explicó las peores experiencias vividas durante su encarcelamiento.

Lubomír Zaorálek, foto: archivo del Ministerio de RR.EE. ChecoLubomír Zaorálek, foto: archivo del Ministerio de RR.EE. Checo “Las condiciones cambiaban según la prisión. Quizás la peor situación se dio cuando estuvimos cuatro meses en una celda policial, donde en una habitación de más o menos 4,5 x 5,5 metros a veces éramos 40 personas. Hubo momentos en los que tuve que esforzarme por mantener el sentido común”.

En la mencionada celda tenía que compartir un servicio sin agua con otros 100 detenidos. No solo las condiciones físicas e higiénicas fueron duras, sino también la convivencia con otros reclusos, continúa.

“Los primeros dos meses fueron para mí los más crueles porque estaba en una celda junto con miembros del Estado Islámico que me humillaban por ser cristiano. Después la humillación se convirtió en agresiones físicas y torturas”.

Atrapado en los conflictos religiosos de Sudán

Petr Jašek viajó a Sudán en 2015 para apoyar a las comunidades cristianas del país. Uno de sus cometidos fue entregar unos 5.000 dólares para pagar el tratamiento médico de Alí Omar, un joven opositor que sufrió quemaduras durante una manifestación contra el Gobierno. Jašek y otros dos africanos fueron detenidos y acusados de un total de siete delitos contra el Estado, entre ellos entrada ilegal en el país, difamación del Estado, difundir el odio entre distintas comunidades religiosas y espionaje.

Petr Jašek en Sudán, foto: ČTPetr Jašek en Sudán, foto: ČT Durante el juicio se concluyó que esos 5.000 dólares estaban realmente destinados a financiar actividades rebeldes en el sur del país. El misionero fue finalmente condenado a cadena perpetua, que en Sudán alcanza un máximo de 24 años de prisión.

De acuerdo con la diplomacia checa, las acusaciones eran infundadas. De la misma opinión es la organización Release International. De hecho la asociación CitizenGO por la liberación de los presos políticos consiguió reunir para la causa más de 400.000 firmas en todo el mundo.

El Gobierno checo paralizó las relaciones diplomáticas con Sudán después del encarcelamiento. De acuerdo con el ministro Zaorálek, el trato con Sudán a cambio de la puesta en libertad de Jašek fue la reanudación de la colaboración entre ambos países en materia de lucha contra el terrorismo, inmigración y desarrollo económico.

De acuerdo con el diario local Dabanga Sudan, se prepara además un viaje de diputados y empresarios checos al país africano. El objetivo sería impulsar la colaboración en agricultura, industria petrolera, minería y educación universitaria. Las otras dos personas condenadas junto a Jašek, el sacerdote Hassan Abdelrahim Kodi y el estudiante y activista Abdelmunim Abdelmoula, siguen en prisión cumpliendo su condena de 12 años, según el mismo diario.

27-02-2017