Taller Joan Barbarà hace el grabado accesible a todos

30-12-2005

Nunca es tarde para probar algo nuevo. Un ejemplo de ello es la quincuagenaria historia del taller de Joan Barbarà de Barcelona donde artistas de inclinaciones más diversas, entre ellos Miró, Picasso y Dalí, experimentaron con la técnica del grabado. Una treintena de obras del taller de Joan Barbarà se expondrán hasta el 20 de enero del año entrante en el Instituto Cervantes de Praga.

Joan Barbarà, nacido en 1927 en Barcelona, se inició en el arte como pintor. ¿Cómo ocurrió que en su taller surgieron los mejores grabados de la vanguardia española de posguerra? Nos lo explicó el comisario de la exposición, Tristán Barbarà:

"El taller siempre estuvo en Barcelona, pero es muy importante el paso de Juan Barbarà, mi padre, a París. Fue allá donde descubrió muchísimas cosas para su labor artística, ya que éste fue su objetivo original. Pero, sobre todo, conoció a Picasso y a Miró. El apoyo de Picasso y Miró a mi padre, la confianza y el cariño que le tuvieron hicieron que todos los artistas de su generación, que eran los hijos de éstos, le pidiesen más ayuda, más cariño, le veían más interesante. Al volver a Barcelona mi padre se transformó ya en un ídolo para ellos y de aquí que el taller empezó a hacerse grande. Picasso nos pidió para hacer estampaciones, Miró vino para trabajar, vinieron los extranjeros... El taller de grabado se hizo más grande que el taller de pintura".

La estrecha relación personal que se entabló entre los artistas y Joan Barbarà la testimonian las cordiales dedicatorias que llevan muchos de los grabados expuestos. Lo confirma asimismo Tristán Barbarà:

"Cuando era pequeño ése era el ambiente de mi casa: conocerlos, verlos, pero claro, mi relación con ellos era familiar. Yo era el pequeño y ellos los grandes, me traían bonbones y otras cosas. Hasta la muerte de Miró, que fue muy impactante para nosotros, no descubrí qué significa ser un buen artista, la importancia de este lado metafísico, de esta apertura filosófica, todo lo que hay detrás, de la importancia de la belleza. La belleza en sí es una apertura metafísica, ¿no? Por eso decidí continuar la labor del taller. Lo que pido a los artistas que escojo y que pueden ser de cualquier país del mundo es el lenguaje universal. En este momento acaba un trabajo en el taller una artista iraní, una chica muy interesante, con toda esa cultura que tiene Irán, con todo este saber hacer, con toda esta sabiduría ... Es una artista que nunca ha hecho grabados. Por ahora, ha realizado catorce planchas espectaculares, muy bonitas: una vuelta a las raíces de la historia de la cultura. La invité porque sabía que su lenguaje, su arte sería entendido en todos los rincones del mundo".

Uno de los artistas más importantes que pasaron por el taller fue Antoni Tàpies.

"He traído una obra muy poco conocida de él, bastante inédita. Es una obra de una tendencia más budista, de más silencio, de más calma, mucha gestualidad, con una resina estampada. Aquí es muy importante el trabajo del estampador, ya que es él quien pone los colores", destacó Tristán Barbarà.

En el taller Barbarà surgió, por ejemplo, toda la obra gráfica del escultor alemán Joseph Beuys. El padre de la escultura vasca Jorge Oteiza experimentó allí con la técnica de aguafuerte entintado con rodillo al negativo. De los artistas de la generación más joven Tristán Barbarà resaltó el grabado titulado Tos de Rafa Forteza.

"Rafa Forteza me interesa muchísimo porque ha aportado muchas cosas al mundo del grabado, ideas propias y bien curiosas aprovechando plásticos para grabar, luego las manos, las telas diferentes. Lo que me ha interesado en esta pieza en concreto es que ha colgado una serie de collages, que son trapos colgados para darle una doble visión a la imagen del grabado que ha querido hacer".

Los artistas que vienen a crear al taller Barbarà no encuentran límites, podiendo realizar grabados para libros para bibliófilos u obras de dos metros de dimensión. Lo importante es que el grabado es una obra artística original, pero a la vez múltiple, subraya Tristán Barbarà.

"La ventaja es que hay una seriado de veinticinco o treinta grabados iguales, muy exclusivo (también es poco para el mundo) que permite a la gente comprarlo para tener en su casa algo de esa belleza única, creativa, artística".

30-12-2005