Un buen año para la cerveza checa

11-04-2019

La cerveza sigue siendo la bebida por excelencia de los checos. Así lo demuestran las cifras del año pasado que arrojan estupendos resultados tanto en el consumo nacional, como en las exportaciones.

Foto ilustrativa: rawpixel, Pixabay / CC0Foto ilustrativa: rawpixel, Pixabay / CC0 Las cervecerías checas están de fiesta. En 2018 la producción alcanzó su máximo histórico con un total de 21 millones de hectolitros. El consumo promedio ha llegado a 282 jarras de medio litro per cápita al año, lo que mantiene a los checos entre los mayores bebedores de cerveza del planeta.

La demanda se ha expandido más allá de las fronteras nacionales, según dijo a la Radiodifusión Checa la directora ejecutiva de la Unión Checa de Cerveceros, Martina Ferencová.

“Las exportaciones acusaron un aumento interanual del 11.8%. Logramos exportar la mayor cantidad de hectolitros de cerveza de la historia. Batimos el récord imaginario de los 5 millones, ya que conseguimos exportar 5.2 millones de hectolitros”.

Martina Ferencová, foto: Eva Dvořáková, Archivo de ČRoMartina Ferencová, foto: Eva Dvořáková, Archivo de ČRo La cerveza checa dispone de una gran presencia en los países vecinos y a nivel europeo en general. Pero cada vez surgen nuevos clientes en países más lejanos como, por ejemplo, Canadá, Vietnam y Rusia. Un nuevo e importante mercado florece en Corea del Sur.

De acuerdo con Ferencová, un cuarto del total de las exportaciones está dirigido a países fuera de la Unión Europea.

A pesar de los buenos números, el presidente de la Unión Checa de Cerveceros, František Šámal, subrayó que persiste la reducción del consumo de cerveza de grifo en bares y restaurantes. Mucha gente prefiere beber en casa cerveza de botella o lata.

Los productores de esta bebida espumosa han puesto en marcha diferentes campañas para volver más atractivas las cervezas de grifo. Se han lanzado series limitadas para celebrar determinados aniversarios, o bien cervezas especiales con mayor contenido de alcohol, pero no han dado el resultado esperado.

František Šámal, foto: Archivo de la Unión Checa de CervecerosFrantišek Šámal, foto: Archivo de la Unión Checa de Cerveceros Los productores pequeños han apostado por restaurantes propios, y han agregado visitas a las instalaciones de las cervecerías y cursillos para fabricar cerveza artesanal.

En general se puede decir que los bebedores de cerveza checos prefieren la bebida tradicional. Pero el año pasado se registró un significativo aumento de las cervezas bajas en alcohol y con sabores, según explicó František Šámal.

“Después de la caída del año 2012, la situación se mantiene sin cambios, con la excepción del año pasado, cuando registramos un aumento. Yo creo que eso ha respondido al hecho de que el año pasado el verano fue largo y muy cálido. Para muchas personas el 2% de alcohol que contienen las bebidas de cerveza no representa un obstáculo para conducir su vehículo dos horas después de haber bebido”.

En menor medida los checos también han empezado a beber cerveza importada. Un lugar importante corresponde a Bélgica, seguida de Polonia. Las importaciones de cerveza alemana han bajado, mientras que Tailandia y Japón empiezan a encontrar clientes en el mercado nacional, sin olvidar la presencia de la cerveza mexicana.

Foto ilustrativa: U. Leone, Pixabay / CC0Foto ilustrativa: U. Leone, Pixabay / CC0
11-04-2019