Una de las peores Nocheviejas de los últimos 20 años según los médicos

Casi dos semanas después de las celebraciones de la llegada del Año Nuevo permanecen en los hospitales checos decenas de personas con heridas causadas por los fuegos artificiales.

Foto: Filip Jandourek, ČRoFoto: Filip Jandourek, ČRo Las celebraciones de la Nochevieja de 2018 dejaron una de las mayores cantidades de personas heridas por los fuegos artificiales en los últimos 20 años.

Por ejemplo en el Departamento de la Cirugía Plástica del Hospital de Vinohrady en Praga tuvieron que operar a 12 personas de manera urgente. Sin embargo, unos diez días después de las celebraciones, una mitad de los pacientes todavía está en el hospital.

Mientras que en los mejores de los casos, las explosiones de los fuegos artificiales causaron la pérdida de los dedos, hay también personas que perdieron un brazo entero.

Foto ilustrativa: Kristýna MakováFoto ilustrativa: Kristýna Maková Sobre su experiencia comentó Luboš, de 30 años, cuyo tratamiento en dicho hospital demorará varias semanas.

“Antes de la Nochevieja, aproximadamente a las seis de la tarde, estalló un explosivo que tenía en la mano. Supuestamente debía haberse disparado ocho veces. Se disparó siete veces y luego explotó, perdí dos dedos. Es una enorme suerte que no le haya pasado nada a mi hijo. Tengo que acostumbrarme, la vida continúa”.

A su vez, Daniel, de 14 años, se acercó a un explosivo que parecía estar defectuoso. Sin embargo, este explotó y el joven perdió su dedo índice.

“Es un choque. Toco la guitarra y entonces creo que tendré que aprender a tocar al revés. Además juego al voleibol, no estoy seguro de si podré seguir con ello”.

Un fuerte impacto sufrió también su padre que estaba presente en el momento del accidente.

“A uno simplemente no se le ocurre. Ahora, cuando veo las consecuencias que realmente son drásticas, estaría a favor de prohibirlo todo”.

Según el jefe de la clínica, el número de heridos fue excepcional este año y se trata de uno de los más altos en los últimos 20 años.

Eso a pesar de que los explosivos que se venden en la República Checa tienen que pasar por unos controles del Instituto para la Inspección de la Munición. Milan Kukla, director del dicho Instituto, comentó que en todos los casos se trata de heridas causadas por no cumplir con las medidas de seguridad escritas en los embalajes de los explosivos.