Buena música, cerveza, buena comida y cuidar a los niños

26-02-2005

Los checos son verdaderos amantes de la música. Muestra de ello es el elevado número de compositores y músicos que destacan a nivel nacional e internacional.

Pero al lado de compositores e intérpretes hay un público especializado que con gusto sigue los más diversos géneros musicales. La Agencia Median realizó un estudio que arrojó los siguientes resultados:

La música pop es el género preferido de los checos, la escucha el 37 por ciento de la población.

Y para sorpresa de muchos el segundo lugar lo ocupa la música country, que escucha el 29 por ciento de los encuestados. Muy cerca se encuentran los musicales con el 27 por ciento.

Tan sólo un poquito más abajo quedaron los aficionados al rock, con un 22 por ciento de seguidores. Mientras que la música folclórica de bandas de viento la escucha el 19 por ciento de los checos.

La música clásica, llamada también música selecta, es seguida por el 17 por ciento de los ciudadanos, que además de acudir a las salas de concierto, confesaron que escuchan obras de los grandes clásicos en la radio, o la reproducen en discos en casa.

 

La cerveza, la bebida checa por excelencia sigue ganando seguidores en el mundo entero. Expertos del Instituto Checo de la Industria Cervecera analizaron alrededor de setenta marcas de cerveza lager de la República Checa y de otros países europeos.

Los análisis revelaron que la cerveza checa se distingue de los lagers europeos por ser más oscura, lo que se debe a los tipos nacionales de malta. La cerveza checa contiene más sustancias anticancerígenas. Interesante resultó también un experimento llevado a cabo por científicos japoneses, que puso en evidencia las bondades de la cerveza checa.

Los expertos japoneses ofrecieron varios tipos de cerveza a un grupo de cobayas. En todas las pruebas los roedores siempre dieron preferencia a la cerveza checa.

 

Comer bien, no significa comer mucho, sino que consumir alimentos nutritivos y buenos para nuestra salud. La receta es sencilla, pero no siempre es tan fácil de aplicar.

Soja y yogurt, para muchas personas algo repelente, mientras que para otras sinónimo de una buena base alimenticia. Las bebidas a base de soja y yogurt son las que actualmente mueven el mundo.

En la República Checa han cambiado en los últimos años los hábitos alimenticios, y las bebidas saludables se venden tres veces más que hace un año atrás.

Un reciente estudio de institutos demoscópicos demostró que los checos compran "productos sanos" en hipermercados, supermercados y tiendas de víveres en general.

Curioso resulta el hecho de que los productos más buscados son aquellos que además de saludables sean de rápida preparación. Los dietistas indican que se trata de un buen paso hacia una vida sana, gracias a una buena alimentación el organismo repele mejor una serie de enfermedades y dolencias.

En los supermercados aumentan los estantes con comidas saludables. Un importante incremento en las ventas acusan también las bebidas energéticas sin gas, los jugos naturales, así como las frutas y las verduras.

De acuerdo con los especialistas, el cambio de hábitos en la alimentación de los checos responde a varios aspectos. La vida profesional es cada vez más exigente, por lo que resulta indispensable tener una buena salud.

Al lado de un mayor rendimiento, es natural que una persona sana se sienta mejor de ánimo y disponga de mayor energía para enfrentar las peripecias de la vida. Y en tercer lugar la estética influye cada vez más en hombres y mujeres que tratan de modelar sus cuerpos librándose del sobrepeso.

 

Los tiempos cambian. En la República Checa muchas mujeres ganan más dinero que sus esposos.

En el caso de parejas jóvenes ello ha representado toda una "revolución". Antes era natural que tras el nacimiento de los hijos, las mujeres permanecieran en casa cuidando de los retoños hasta que cumplieran los primeros dos años.

En muchos casos, la mujer volvía a quedar embarazada por lo que sus "vacaciones maternales" se prolongaban a cuatro y más años. Entonces el hombre, como cabeza de familia, seguía trabajando para mantener a la familia mientras la mujer velaba por los niños y el hogar.

Ahora la competencia en el mercado laboral ha introducido nuevas reglas. Muchas mujeres tienen ingresos mayores que los de sus cónyuges, por lo que no pueden permitirse dejar de trabajar dos ó más años.

Para gran cantidad de matrimonios jóvenes la solución ha sido que los padres dejan de trabajar y se quedan en casa a cargo de los pequeños y del hogar. "Ahora tengo más tiempo para leer y escribir" dijo uno de los mil padres que en la República Checa han sustituido a sus esposas en el cuidado de sus vástagos y tareas del hogar.

Claro que se trata de un tendencia nueva todavía "en pañales". Algunos patronos no ven con buenos ojos que sus empleados varones tomen "vacaciones maternales". En varios casos, al volver al trabajo los jefes han dado a sus empleados tareas que tenía a cargo el personal femenino de la empresa.

Los especialistas aseguran que la tendencia va en aumento y que es posible que en el futuro no sean las presiones económicas las que obliguen a los padres a permanecer en casa con sus hijos pequeños. Se tratará de un deseo paternal y de una ayuda para la joven familia. "Con el primer niño puede quedar la madre en casa, pero con el segundo el padre", recomiendan algunos expertos.

26-02-2005