Conquistando las cimas de Sudamérica

31-10-2019

Radoslav Groh es un joven escalador que ama la Patagonia. En la siguiente entrevista nos cuenta sobre sus experiencias en Sudamérica y su más reciente logro al escalar al Huandoy Norte.

Radoslav Groh, foto: Ondřej TomšůRadoslav Groh, foto: Ondřej Tomšů

Una ruta de 1200 metros de largo, una altitud de 6360 metros sobre el nivel del mar, rocas, nieve, viento y sol. Estas son las condiciones que el escalador Radoslav Groh y su compañero Marek Holeček tuvieron que enfrentar al ascender a la montaña peruana Huandoy en el verano de 2019. Llegaron a la cima por una nueva ruta checa, a la que llamaron “BOYS 1970” en homenaje a la expedición de 14 escaladores checoslovacos que perdieron la vida tras un fuerte terremoto en la zona, como explicó Radoslav Groh a Radio Praga Internacional.

“El nombre “BOYS 1970” se refiere a la tragedia más grande en la historia del montañismo checo. Golpeó un fuerte terremoto y la avalancha sepultó el campamento base, nadie sobrevivió”.

“El nombre se refiere a la tragedia más grande en la historia del montañismo checo, cuando una expedición de escaladores checoslovacos estaba en la Cordillera Blanca, bajo el Huascarán. En la noche del 31 de mayo de 1970 golpeó un fuerte terremoto y la avalancha sepultó el campamento base, nadie sobrevivió”.

El terremoto de Áncash de 1970, conocido localmente como el terremoto del 70, fue el sismo más destructivo de la historia del Perú. Esto no solo por su magnitud de 7.9 en la escala sismológica de Richter, sino también por la cantidad de pérdidas humanas que afectó la región. Unas 70 000 personas fueron enterradas en el valle bajo el Huascarán esa noche.

Groh y su compañero Holeček decidieron honrar la memoria de las víctimas del terremoto, que todavía está muy viva en la comunidad de escaladores. Llegar a la cima no fue una tarea fácil, ya que la ruta combina desafiantes pasajes de roca con escalada en hielo. Además, la pared está orientada hacia el este y el terreno cambia durante el día, lo que causa que se liberen bloques de roca y partes del glaciar de la montaña. Estas condiciones requieren un rápido avance, explica Groh.

Marek Holeček y Radoslav Groh, foto: Archivo de Radoslav GrohMarek Holeček y Radoslav Groh, foto: Archivo de Radoslav Groh “Hasta cierto punto la escalada fue atrevida. Varias avalanchas cayeron por el camino, ya sea de piedra o de nieve, pero a diferencia de nuestros compañeros del año 1970 nosotros tuvimos suerte y logramos ascender a la montaña”.

Para la escalada se necesita un equipamiento adecuado, que incluye sogas, arneses, clavos, tornillos, crampones, piolet y más. Los checos lograron escalar la montaña en 55 horas, dice Groh.

“Pasamos por el Refugio Perú, que es una hermosa cabaña de montaña. Me sorprendió que en la Cordillera Blanca se encuentre una infraestructura perfecta para montañistas. Llegar a la cima fue algo maravilloso, el tiempo era perfecto, las vistas increíbles. La cordillera es impresionante, hay varios picos de más de 6000 metros sobre el nivel del mar. También se puede ver el valle desde arriba, con lagos de color azul celeste, es espectacular”.

Foto: Archivo de Radoslav GrohFoto: Archivo de Radoslav Groh
“El pico de granito Cerro Torre me atrae como un imán. He estado allí varias veces con mis compañeros, siempre es una aventura”.

El escalador Groh volvió a Sudamérica una vez más en el verano de 2019, para subir al popular pico de granito Cerro Torre, ubicado en la parte argentina de la Patagonia. Desafortunadamente hubo complicaciones durante la escalada y su equipo tuvo que regresar al campamento base. Cuando subieron la cresta desde el punto de partida en Paso Esperanza, ya había seis escaladores chilenos en el lugar, y no había tiempo que perder. Para Groh, sin embargo, esta no es la primera ni la última vez que intenta llegar a la cima de la montaña.

“El pico de granito Cerro Torre me atrae como un imán. He estado allí varias veces con mis compañeros, siempre es una aventura. La Patagonia es simplemente salvaje, tanto en términos del clima como la naturaleza. Escalar allí es una maravilla, lo disfruto mucho. Para ascender a la montaña se tiene que caminar unos 50 kilómetros a través del páramo, luego otros 20 kilómetros a través de un campo glacial. Esto no lo encuentras en ninguna otra parte del mundo”.

Cerro Torre, foto: Michal BrunnerCerro Torre, foto: Michal Brunner Si bien para los turistas el invierno en la Patagonia es un obstáculo y prefieren venir durante la temporada alta, los escaladores buscan un clima más fresco. Según Groh, el ascenso invernal es más exigente que el estival, pero al mismo tiempo más atractivo.

Hace dos años, el escalador subió a otro pico de Sudamérica en el invierno, el monte Fitz Roy (o Cerro Chaltén), ubicado al oriente del campo de hielo Patagónico Sur en el límite entre Argentina y Chile. En comparación con el Cerro Torre, la escalada al Fitz Roy es más tranquila, explica Groh.

“La principal diferencia es el acceso a la montaña. En el caso del Cerro Torre hay que caminar más de 50 kilómetros allí y de vuelta, lo que reduce el entusiasmo, mientras que el Fitz Roy es mucho más accesible, a unos 15 kilómetros de la civilización. Y, cuando llega el tiempo patagónico, la corriente de viento primero golpea el Cerro Torre. Fitz Roy se encuentra en una cresta más atrás, por lo que consigues una horas extra para responder al cambio”.

Radoslav Groh y Jindřich Hudeček, foto: Archivo de Radoslav GrohRadoslav Groh y Jindřich Hudeček, foto: Archivo de Radoslav Groh El joven escalador Radoslav Groh ha viajado a la Patagonia cuatro veces. Suele volver a los mismos sitios, pero en el futuro planea conquistar nuevos picos que se alzan sobre este paisaje salvaje. Y esto a pesar de las difíciles condiciones que surgen en el clima patagónico. Porque, incluso los escaladores pasan frío, como contó Groh a Radio Praga Internacional.

“Me gusta comer y dormir en algún lugar cálido, lo que es imposible en las montañas. Mis colegas, tanto Jindřich Hudeček como Marek Holeček, son terribles ascetas, siempre llegan al límite, tanto en términos de alimentos como de material aislante. Con unas pastillas para dormir estoy más tranquilo, pero a decir verdad, el frío es una de las cosas que no disfruto en la Patagonia”.

Se dice que sus compañeros, específicamente Hudeček, no tienen miedo en absoluto. Esto podría deberse a la adrenalina, además, en las montañas no hay lugar para el pánico, dice Groh.

“Las montañas no te permiten rendirte. Puedes dejar una carrera, pero cuando estás en las montañas, igual tienes que escalar de vuelta".

“Las montañas no te permiten rendirte. Puedes dejar una carrera, pero cuando estás en las montañas, igual tienes que escalar de vuelta. Hablando de la Patagonia, allí estás solo, no hay perspectivas de ayuda, incluso tienes que firmar un acuerdo sobre esto antes de salir. El helicóptero más cercano está en Buenos Aires, a miles de kilómetros de distancia. Todo depende de ti y de tus amigos”.

Nos preguntamos entonces, después de tantas experiencias en el extranjero, una lista de aventuras y recuerdos inolvidables, ¿si los escaladores no son decepcionados por las montañas checas? Groh dice lo contrario. Por un lado, las montañas checas representan un entorno ideal si uno quiere prepararse para la escalada en capas más altas, por otro lado, se trata de algo personal.

“Para mí, los Montes Gigantes son los mejores. Es un lugar donde me puedo preparar para la escalada en el extranjero o recuperarme cuando regreso. Adršpach, por ejemplo, es como una pequeña Patagonia. Los riscos son muy parecidos a los del Cerro Torre, incluso el carácter de la escalada a menudo es similar. En mi opinión, si puedes medir fuerzas con Adršpach, no te perderás en la Patagonia”.

“Para mí, los Montes Gigantes son los mejores. Es un lugar donde me puedo preparar para la escalada en el extranjero o recuperarme cuando regreso. Adršpach, por ejemplo, es como una pequeña Patagonia”.

Además del montañismo, Groh se especializa en esquí de travesía. Le gusta correr y esquiar fuera de las pistas. Ha entrado asimismo en el entorno de la cinematografía, ya que ha lanzado un proyecto sobre la trágica expedición de escaladores checoslovacos al Perú en 1970, dice el escalador.

“El próximo año se cumplirá el 50 aniversario de la tragedia. Estamos trabajando en un documental que tiene como objetivo conmemorar la expedición, pero también hacer un panorama de las excursiones de los escaladores en el Perú. Ya hemos filmado en la selva tropical, en la costa del Pacífico, en zonas de pesca, en el ferrocarril más alto del mundo. Hace 50 años nuestros predecesores exploraron estos lugares y transmitieron sus conocimientos a Checoslovaquia. De esta manera nos gustaría honrar su memoria”.

En la actualidad se están filmando escenas en la República Checa, específicamente en el Paraíso de Bohemia, lugar natal de los escaladores. La película se estrenará en Lima en mayo de 2020.

Foto: Archivo de Radoslav GrohFoto: Archivo de Radoslav Groh
31-10-2019