El fabricante de telas de seda loco

21-02-2019

Los diseños de los fulares de Zika y Lída Ascher fueron creados por artistas como Pablo Picasso o Henri Matisse, y más tarde usados por famosas casas de moda. La historia de la pareja está representada en la exposición del Museo de Artes Aplicadas de Praga bajo el nombre “El fabricante de telas loco”.

De la exhibición 'El fabricante de telas de seda loco', foto: Klára StejskalováDe la exhibición 'El fabricante de telas de seda loco', foto: Klára Stejskalová

Zika Ascher, fuente: archivo de la familia AscherZika Ascher, fuente: archivo de la familia Ascher Zikmund “Zika” y Ludmila “Lída” Ascher revolucionaron el mundo de la moda, pero en la República Checa casi nadie los conoce. Sus fulares llamados “squares” fueron descritos con entusiasmo por un reportero británico en una emisión radial del año 1945. El reportaje documenta a Zika eligiendo los motivos artísticos para su nueva colección. En ese tiempo, el diseñador pidió a varios pintores famosos crear diseños para los fulares, entre ellos Pablo Picasso, André Derain o Henri Matisse.

La historia personal y profesional de Zika y Lída comenzó durante la Segunda Guerra Mundial en Praga, y se desarrolló con éxito en Londres y París, donde los Ascher colaboraron con los artistas más destacados de la época, y donde utilizaban sus modelos las casas de moda más famosas, como Dior, Balenciaga, Lanvin, Cardin, Yves Saint Laurent o Fabiani.

El nombre de la exposición que se dedica a la obra de esta pareja proviene de la afición de Zika al deporte. Zika fue un atleta profesional. Le gustaba esquiar, pero lo hacía de manera temeraria, como lo describe la comisaria de la exposición en el Museo de Artes Aplicadas en Praga, Konstantin Hlaváčková.

Foto: Klára StejskalováFoto: Klára Stejskalová “Todos los Ascher practicaban deportes. Zika se convirtió en un atleta profesional. Por eso el nombre del “fabricante de telas loco”. Así lo llamaron los periodistas en los años 30. Yo descubrí en los archivos de la Policía que el no solo esquiaba muy rápido, sino que también conducía de manera temeraria. A menudo se estrellaba, fue un hombre de adrenalina”.

En febrero de 1939 Zika se casó con Lída Tydlitátová, una encantadora mujer de una adinerada familia praguense. Justo antes de la ocupación nazi en marzo la pareja logró irse de luna de miel a Noruega, pero nunca volvieron a Praga. Más tarde se mudaron a Inglaterra, y Londres se convirtió en su nuevo hogar.

“Zika se unió al ejército checoslovaco, y su hermana Jiřina y su esposa Lída se quedaron en Londres solas. Supuestamente, Zika le dijo un día a su mujer: haz algunos diseños y dáselos a Edward Molyneux. Hoy en día este nombre no nos suena, pero fue uno de los mejores diseñadores de la época. Hasta ese punto Lída nunca había hecho sus propios diseños, pero bajo la presión de su marido pintó unos y se los llevó a Molyneux. Al principio a Molyneux no le gustaban, pero luego le dijo que trajera más diseños. Más tarde los compró para la fabricación de nuevas telas”.

Lída Ascher (a la izquierda), foto: archivo de la familia  AscherLída Ascher (a la izquierda), foto: archivo de la familia Ascher Así es como los Ascher empezaron su carrera. En Londres fundaron una compañía de impresión de tejidos, que gracias a la alta calidad de los diseños tuvo mucho éxito.

Durante la Segunda Guerra Mundial y en el período de posguerra, Zika se dirigió a los artistas, como Henri Matisse, André Derain, Cecile Beaton y muchos otros, y les pidió diseños para fabricar fulares lujosos. Sus fulares cuadrados llamados “Ascher Squares” pronto se convirtieron en el accesorio de moda más vendido en el mundo.

Los “squares” se presentaron en casi todos los continentes y en 1947 incluso fueron expuestos en la Galería Mánes en Praga, según describe Hlaváčková.

“Después de la Guerra, Zika se fue a París, donde se dirigió a Matisse, Derain, Picasso, Jean Cocteau y muchos otros artistas, y creó una colección de aproximadamente 35 fulares que luego se exhibieron en Londres. Fueron artículos de lujo, y la crítica fue más que positiva. Uno podía encuadrarlos y colgarlos, y así tener pinturas de Moore o Matisse en su casa. También se podían llevar sobre la cabeza como accesorio de moda. Esto despegó la carrera de los Ascher. La colección topó con mucho éxito, los comerciantes y las galerías la exigieron enseguida. La exposición de los fulares viajó por el mundo. En 1947 estuvo en la Galería Mánes en Praga, y Ascher se convirtió en una marca estable”.

Un tejido llamado Kanimura

Foto: Martina SchneibergováFoto: Martina Schneibergová Cuando a Zika se le ocurrió crear grandes motivos florales, todos suponían que iba a fracasar. Sin embargo, en 1953 el famoso Christian Dior hizo una confección entera de sus telas y nadie dudó más de sus ideas. Para el mundo de la moda también descubrió el mohair, la muselina o el tweed escocés. Los tejidos tweed eran demasiado pesados y no tenían color, por eso decidió mezclarlos con el nylon.

“El nylon les dio a las telas ligereza, sin perder el carácter natural visual de la lana. Lo hizo por primera vez en 1957. Fueron presentadas en otoño en las exposiciones en París y de inmediato fueron un éxito total. Además, Zika Ascher tenía un interesante sentido del humor. Les ponía nombres raros a sus tejidos. O bien eran nombres de ciudades escocesas, o nombres como Kanimura, Ayamura, Magnamura, lo que añadía una dimensión divertida”.

Muchos diseñadores que vestían a la familia real compraban las telas de Ascher. Después de la Guerra, Lída Ascher incluso conoció a la reina Isabel II, para quien diseñó varios vestidos. Como dice la comisaria de la exhibición “El fabricante de telas de seda loco”, Konstantin Hlaváčková.

Peter Ascher, foto: ČTK / Roman VondroušPeter Ascher, foto: ČTK / Roman Vondrouš “En el momento en que encontramos el cheque, es decir, la factura, del palacio real, para un vestido que Lída fabricó para la Reina, pensamos: esto es genial, es una prueba de que esto realmente sucedió”.

Los esposos Ascher continuaron trabajando con artistas mundiales durante muchos años. Mantuvieron relaciones comerciales y personales con ellos, lo que documenta la correspondencia de la época. Zika atraía a los artistas con su excepcional capacidad para transferir sus diseños a material textil. Su trabajo revolucionario se ha convertido en un símbolo de interconexión del diseño y el arte libre.

Los tejidos de la empresa Ascher fueron populares desde los años 40 a los años 80 del siglo XX. A menudo aparecían en revistas como Vogue o Harper’s Bazaar. Aunque Zika y Lída Ascher son unos de los checos más importantes de la historia del país, en su patria fueron olvidados.

Peter Ascher continúa el negocio familiar

La exposición en el Museo de Artes Aplicadas se empezó a preparar en 2001. En su organización tomó parte el hijo de Zika Ascher, Peter, y su esposa Robin, quienes en el año 1978 emigraron a EE.UU.

“Cuando nací, mis padres ya eran mayores, tenían 40 y 37 años y hablaban checo. Yo aprendí inglés en la escuela. Mi tía, Jiřina, quien murió en 2009, me hablaba por teléfono en checo y me ayudó a mantener el idioma”.

Peter se unió al negocio familiar a una edad temprana. Se puede decir que creció entre las telas.

“Cuando no estaba en la escuela, pasaba mi tiempo libre en la fábrica, donde aprendí a imprimir cuando tenía 14 años. El impresor que me enseñó todo ahora tiene 85 años y vino a Praga a la inauguración”.

Peter viajó por primera vez a la entonces República Checoslovaca en 1957. Incluso su padre, Zika Ascher, regresó un par de veces.

“En 1966 fuimos a esquiar y en 1967 fuimos al campo checoslovaco juntos. Fue hermoso, estuvimos allí por unos diez días. Pude conocer un poco cómo era la vida antes de la Guerra”.

La extraordinaria historia de la familia Ascher está representada en la exposición “El fabricante de telas de seda loco” en el Museo de Artes Aplicadas de Praga. Estará en el museo hasta mediados de septiembre.

21-02-2019