Frantisek Krizík, técnico e inventor en electrotecnia

25-01-2006

Se le considera el Edison checo y con Thomas Alva Edison, además de los inventos en el terreno de la electrotecnia, a Frantisek Krizík le une el mismo año de nacimiento, 1847. Krizík es autor de muchos adelantos técnicos que hoy en día concebimos como algo común y corriente, pero que en su tiempo constituyeron una verdadera revolución técnica, como por ejemplo, los tranvías eléctricos que circulan en Praga.

Los primeros inventos de Frantisek Krizík están relacionados con el ferrocarril, quizás por haber trabajado en ese sector desde los años de sus estudios. El sistema de señalización eléctrica que demostró el gran dote y talento técnico del joven Krizík, ayudó a reducir la distancia entre los trenes que circulaban por el ferrocarril, disminuyendo al máximo el riesgo de choques de trenes. El semáforo eléctrico construido por Krizík fue otro importante paso hacia la mayor seguridad del tráfico.

Frantisek Krizík nació en la aldea de Plánice, en el sudoeste de Bohemia. Siendo de una familia de bajos recursos y debido a que su padre falleció cuando Frantisek era todavía niño, Krizík se imaginaba su futuro aprendiendo algún oficio y ganándose pronto la vida. Pero el destino lo llevó a Praga, donde ingresó en el Instituto Técnico. A fin de poder financiar sus estudios, trabajaba como técnico ferroviario, ensayando e introduciendo posteriormente en ese sector algunos de sus inventos.

En el año 1875 Frantisek Krizík visitó Berlín, quedando impresionado al conocer un pequeño ferrocarril eléctrico de la empresa Siemens y Halske. A partir de entonces jamás le abandonó la idea de electrificar el ferrocarril en el entonces imperio Austro-Húngaro.

Tres años más tarde, en la exposición mundial de París, el técnico checo visitó la Exposición mundial de París donde centraron su atención las llamadas velas eléctricas del inventor ruso Pavel Yablochkov, que los franceses bautizaron como "alumbrado ruso". Tras regresar a casa, Krizík se puso a trabajar intensamente con el fin de superar el mayor defecto del invento de Yablochkov que era la corta duración de la luminosidad de sus velas a causa de la rápida consumición del carbón utilizado en los electrodos de éstas.

La nueva lámpara de arco de Frantisek Krizík, con la que iluminó una empresa en la ciudad de Pilsen, conservaba la luz durante largo tiempo. Esto se debió a que la regulación electromagnética permitía mantener una distancia permanente entre los electrodos de carbón de la lámpara. La lámpara de arco de Krizík de iluminación duradera fue uno de sus mayores inventos y pronto se extendió por gran parte del mundo.

Los recursos financieros adquiridos por su lámpara le permitieron a Krizík fundar su propia empresa en Praga. Durante la Exposición Nacional de Praga, en 1891, le fue encargada la iluminación del área de exposiciones. Además, como homenaje a esta muestra nacional, Krizík construyó una fuente luminosa que fue instalada en la exposición y hasta el presente es admirada por los visitantes de Praga.

Se trata de un surtidor de agua iluminado con luces eléctricas de color. Los chorros de agua brotan al compás de la música y las luces multicolores que se reflejan en ellos acentúan más todavía el maravilloso espectáculo.

Durante la Exposición, Krizík ensayó la primera línea de tranvía eléctrico que facilitaba la comunicación desde la planicie de Letná en Praga hacia el recinto ferial. El éxito fue inmenso y poco a poco los tranvías eléctricos fueron sustituyendo a los "tranvías de sangre", tirados por caballos.

En el año 1903, Frantisek Krizík vio cumplido uno de sus mayores sueños. El 21 de junio de ese año fue inaugurada la primera línea de ferrocarril eléctrico en el entonces imperio Austro-Húngaro de la que Krizík fue autor. Tenía 23 kilómetros de longitud y comunicaba las ciudades de Bechyne y Tábor, en Bohemia del Sur.

A Krizík se le conoce asimismo como autor de varios automóviles eléctricos, de centrales eléctricas en diversos países de Europa y de otros adelantos técnicos de principios del siglo XX. A pesar de haber sido un excelente técnico e inventor, no disponía de grandes recursos financieros como habría de esperar, puesto que todas sus ganancias las empleaba en nuevas y costosas investigaciones y ensayos. El genio de la electrotencia checa, Frantisek Krizík, falleció el 22 de enero de 1941 a la edad de 93 años y está sepultado en el cementerio de los próceres en el histórico monte Vysehrad, en Praga.

25-01-2006