La atleta checa Milena Rezková vivió su mayor éxito en México

14-07-2004

En los Juegos Olímpicos de México, en otoño de 1968, los resultados de la joven atleta checa, Milena Rezková, cuyo nombre hasta entonces era desconocido, sorprendieron al mundo. Inesperadamente conquistó la medalla de oro en salto de altura, con una marca de un metro 82 centímetros, dejando atrás incluso a las atletas soviéticas, que hasta entonces no habían tenido rival.

Milena Rezková con la medalla de oro de México (1968), foto: CTKMilena Rezková con la medalla de oro de México (1968), foto: CTK Milena, al parecer, llevaba el deporte en la sangre. Es que de otra manera no se explica el hecho de que, siendo descendiente de una familia de músicos, y habiendo vivido en la capital checa, no se decidiera seguir también por ese camino. Los padres de Milena eran cantantes de ópera y en el hogar se solía cantar, incluso a la hora de cocinar.

La futura atleta frecuentó cursos de piano, violín y ballet, pero no le había atraído hasta el punto de dedicar su vida a la música y el canto. Quizás cuando era niña soñaba con ser cantante, pero estos sueños muy pronto se desvanecieron. Le atraía el deporte, al que, sin embargo, se dedicaba sólo en su tiempo libre.

Años más tarde la atleta recordaba que cierta vez, a comienzos de los años sesenta, estaba viendo con su padre una transmisión televisiva de los Juegos Olímpicos de Tokio. Justamente tenía lugar la carrera de los 1500 metros, en la que ocupó el segundo lugar el famoso corredor checo, Josef Odlozil. Entonces el padre de Milena susurró: "Sería una maravilla que un día también tú lograras participar en una olimpíada". Milena Rezková no olvidó las palabras de su padre.

A la joven el atletismo le gustaba cada vez más. Llegó a integrar uno de los clubes de atletismo de Praga, especializándose en salto de altura. Lejos estaba, no obstante, de aspirar a participar en una olimpíada y más bien le preocupaba finalizar con éxito su aprendizaje en la escuela de orfebrería.

Milena Rezková (1971), foto: CTKMilena Rezková (1971), foto: CTK Llegó el año 1968, año de la Olimpíada de México. Y fue como si el destino deseara jugar un poco con Milena Rezková, quien por aquel entonces cumplía los 18 años. Si bien había finalizado con éxito los estudios de orfebrería, en el deporte ya no le iba tan bien como al principio. No llegaba a cumplir, ni el límite que le permitiera aspirar a participar en los Juegos Olímpicos.

La sorpresa llegó inesperadamente, como un relámpago. En la última competición nacional previa a la olimpíada, Milena Rezková rompió el récord checoslovaco, superando la marca de un metro y 76 centímetros, en salto de altura, lo que permitió su participación en México. La joven Milena reaccionó ante este "milagro" con la tranquilidad característica de su edad. Estaba feliz de poder viajar a ese lejano país y compartir la experiencia con deportistas del mundo entero, a la vez que ni soñaba con ganar alguna medalla.

Entretanto, en la Checoslovaquia de entonces, tuvieron lugar acontecimientos que por mucho tiempo marcarían el rumbo del desarrollo del país. En el mes de agosto el territorio fue invadido por las tropas del Pacto de Varsovia. Los sucesos que pusieron fin al período democratizador llamado "Primavera de Praga" tuvieron una amplia repercusión en el mundo.

Al celebrarse los Juegos Olímpicos en octubre de aquel año 68 en México, la delegación checoslovaca fue recibida con ovaciones y exclamaciones "Vivan los checos". Milena recordaría para siempre esos hermosos instantes.

Fue también la excelente atmósfera reinante en México la que le ayudó a permanecer tranquila y concentrada a lo largo de toda la competición. Milena Rezková, de 18 años, fue la única de las atletas en superar la marca de un metro y 82 centímetros en salto de altura, conquistando la medalla de oro. El segundo y tercer puestos los ocuparon dos atletas soviéticas que, posteriormente, ni le estrecharon la mano a Milena, quizás justamente a raíz de los acontecimientos de agosto del 68.

El éxito de México marcó el apogeo de la carrera deportiva de Milena. Más tarde llegaron otras competiciones y medallas que confirmaron que la máxima distinción: el oro olímpico de México no había sido casualidad alguna. Pero ya nunca Milena se sentiría tan feliz durante las competiciones, como lo fue en el país azteca.

A los 26 años Milena Rezková tuvo que despedirse de su carrera deportiva, por razones de salud. Pero no se dedicó a la orfebrería, aunque mucho más tarde reconocería que esa profesión le habría gustado. Decidió entregar sus conocimientos del deporte a la juventud, trabajando de entrenadora en uno de los centros profesionales para jóvenes atletas en Praga.

14-07-2004