Quido Kocián - escultor cuya obra permanece a la sombra

15-06-2005

A unos cien kilómetros al noroeste de Praga se encuentra la localidad de Horice. Ese pueblo al pie de los Montes Gigantes es conocido en la República Checa en especial por su Escuela de Escultura, en la que estudiaron muchos destacados tallistas checos. En las postrimerías del siglo XIX fue alumno de la escuela, Quido Kocián, representante del art nouveau y de su simbolismo en el arte escultórico checo.

La obra del escultor checo, Quido Kocián, se puede ver en una exposición instalada en la Casa Municipal de Praga. La colección contiene alrededor de sesenta muestras y todas se caracterizan por reflejar de alguna manera los sentimientos de su autor. "El expresionismo fue característico para los artistas de la era del art nouveau", dice Vanda Skálová, historiadora de arte checa.

"Quido Kocián fue uno de los representantes de la llamada generación de los años noventa, que rechazó por principio el tradicionalismo en el arte y se adhirió al nuevo estilo, al art nouveau, que se extendió por toda Europa".

A pesar de que Quido Kocián no fue de los representantes más conocidos de esa generación, su obra documenta uno de los rumbos del simbolismo en el arte de este país.

Mientras que muchos escultores checos de aquella época, entre ellos Frantisek Bílek y Stanislav Sucharda, concebían las artes plásticas como un artefacto decorativo, en primer lugar, Kocián le colocaba a sus trabajos los sentimientos del ser humano, como la melancolía, la tristeza, así como la alegría, insistiendo que el arte debería testimoniar el ambiente de la época, en estrecha relación con el mundo interno del ser humano.

Quido Kocián nació en 1874 en la ciudad de Ustí nad Orlicí, Bohemia Oriental. Sus conocimientos de arte los adquirió en la Escuela de Escultura de la localidad de Horice y, posteriormente, en la Academia de Artes Plásticas de Praga, donde estudió en el taller del profesor Josef Václav Myslbek, uno de los pioneros del arte escultórico moderno checo. "La Academia le ayudó a Kocián a desarrollar su talento, pero a partir de cierto momento lo fue limitando en lo profesional", afirma la historiadora de arte, Vanda Skálová.

"Bajo la dirección de Myslbek, Quido Kocián hizo uno de los mejores trabajos del período inicial de su carrera, la escultura "Sárka" que evoca a uno de los personajes femeninos de las leyendas checas. Por ese trabajo, Kocián recibió en 1898 el Premio Anual de la Academia. Pero la obra que mejor caracteriza a Kocián como representante del simbolismo en la escultura checa es "El Abel muerto", con el que el artista se apartó definitivamente del tradicionalismo, emprendiendo el camino del realismo en el arte".

El rechazo del tradicionalismo por parte de Quido Kocián, significó a la vez una ruptura total de las relaciones con su profesor, Josef Václav Myslbek. Poco después de terminar los estudios, y quizás precisamente a raíz de esa ruptura, Kocián aceptó trabajar de profesor en la Escuela de Escultura de Horice. Allí permaneció hasta su muerte en 1928.

Quido Kocián siempre insistió en que la base fundamental de cualquier tipo de arte es el ser humano y sus vivencias internas. Sus obras "La vida es lucha", "Judas", "El destino del artista" y otras, testimonian el camino emprendido por el artista.

Según especialistas en arte, las esculturas de Kocián pertenecen a lo mejor del arte escultórico checo de las postrimerías del siglo XIX. A pesar de ello, este tallista permanece en su país a la sombra, quizás por haber vivido y trabajado fuera de Praga. Más se le conoce en el extranjero, gracias a su estadía en París en 1904 y a sus contactos con el famoso escultor francés, August Rodin.

Donde sí es posible apreciar en la República Checa las esculturas de Quido Kocián es en la localidad de Horice. Están representadas en la colección de trabajos de los alumnos de la Escuela de Escultura local, cuyas muestras están situada en varias áreas públicas de la población. Frente a la entrada principal a la escuela fue ubicada la escultura "El Abel muerto", considerada por los especialistas la mejor obra de Kocián.

15-06-2005