Vít Vavrinec Pavlík - joven esperanza de la pintura checa

04-06-2003

Vít Vavrinec Pavlík es un joven pintor checo que incursionó en la vida artística de su país en 1999, cuando en la ciudad de Ceské Budejovice, Bohemia del Sur, fue abierta al público su primera exposición.

Vít Vavrinec Pavlík nació el 15 de enero de 1976 en Volary, Bohemia del Sur. Sobre su futura profesión no se había dudado demasiado, puesto que su padre y también su abuelo eran artistas plásticos que se inspiraban casi exclusivamente en la naturaleza y el paisaje. El pequeño Vít solía acompañarles durante sus paseos por los alrededores de Volary y, sin que le obligasen, poco a poco aprendió a pintar.

En 1999 terminó los estudios en la facultad de pedagogía para escuelas artísticas de la Universidad de Bohemia del Sur y comenzó a experimentar con diversas técnicas de la pintura.

Vít Vavrinec Pavlík busca inspiración en la naturaleza y en todos los objetos que le rodean.

"Para obtener la inspiración es necesario observar bien lo que ocurre a nuestro alrededor y tratar de verlo con ojos propios. Es indispensable pensar mucho, meditar sobre los problemas y estudiar la atmósfera que reina en la sociedad. Son muchos los factores que pueden influir sobre la imagen que uno se forma".

Así, por ejemplo, fue la televisión con su rápido cambio de imágenes, lo que impulsó al pintor a experimentar con la pintura fragmentada y el dinamismo de formas, que se convirtió en un rasgo típico de la mayoría de sus cuadros.

Es extraordinario el dinamismo que emana de su representativo ciclo de cinco cuadros monumentales inspirados en los paisajes de Sumava, obras que forman un conjunto no sólo por su tamaño sino, sobre todo, por la concepción basada en el profundo conocimiento de la naturaleza. Ante nuestros ojos desfila en un movimiento rotativo un amplio caleidoscopio de fragmentos que representan recuerdos, paisajes y monumentos históricos de los montes de Sumava.

La pintura no es para Vít Vavrinec Pavlík un tipo de descanso o relajamiento. Según afirma, es un verdadero trabajo, no sólo debido al gran formato de sus obras, sino también por el empeño que implica el expresar sus ideas y sentimientos más profundos.

"Cuando empiezo a trabajar con un nuevo cuadro siempre debo resolver un conflicto entre mí mismo y la superficie del lienzo. Nunca estoy seguro si lograré solucionarlo o no, es decir, si terminaré o no la pintura. En caso positivo, ese día me siento feliz. Pero, al pasar unos días, el cuadro siempre deja de gustarme, de manera que lo reelaboro o, en la aplastante mayoría de los casos, me pongo a pintar uno nuevo", afirma el autor, agregando que el descontento por lo hecho es el principal motor de su trabajo artístico.

Vít Vavrinec Pavlík trabaja sobre sus cuadros de manera irregular. Según destacó, cuando se empeñó en trabajar regularmente sólo logró desembocar en el esquematismo.

"Me di cuenta que durante todo ese tiempo estuve pintando cosas muy parecidas. En los lienzos no se veía nada nuevo. Empecé por otro camino, que en mi caso resultó mucho más efectivo. Comencé a dedicar más tiempo a pensar en la idea y la futura apariencia del cuadro. De manera que pensar un cuadro me toma más tiempo que la propia realización."

Desde la primera exposición de Vít Vavrinec Pavlík realizada en 1999 en Ceské Budejovice, transcurrieron casi cuatro años. Durante ese período, el artista se presentó en muchas otras ciudades checas, incluyendo Praga.

En el año 2000, el artista checo expuso por primera vez sus obras ante el público alemán. El éxito obtenido fue tan extraordinario que todos los años Vít Vavrinec Pavlík recibe invitaciones para exponer sus obras en ese país.

04-06-2003