14-08-2002

"Catástrofe en la República Checa", "Inundaciones superan a las de 1890", "Inundación del siglo", bajo estos y otros títulos informa toda la prensa sobre el transcurso y las trágicas consecuencias del mayor desborde de los ríos checos en los últimos cien años.

Las calles en el centro de Praga están llenas de barricadas hechas por miles de voluntarios. El casco histórico está casi inaccesible para la ciudadanía. Sin embargo, la aplastante mayoría de los turistas extranjeros no se siente molesta y no deja de expresar a los checos su apoyo en la lucha contra la catástrofe natural, escribe Lidové Noviny.

El diario menciona las palabras de un turista estadounidense, quien expresó que los checos tienen que ser ahora muy valientes, al igual que los ciudadanos de EE.UU. tras los ataques contra ese país en septiembre del año pasado.

El rotativo económico Hospodárské Noviny apunta que la mayoría de los hoteles situados en las orillas del río Vltava adoptaron a tiempo medidas de seguridad y evacuaron a los clientes a hoteles en zonas no amenazadas por el agua. Los propietarios y gerentes de dichos establecimientos se ayudan mutuamente, indicó el presidente de la Federación Nacional de Hoteles, Jan Filip, agregando que en estos momentos todos se olvidaron de competir entre ellos.

Las inundaciones amenazaron, entre muchas construcciones históricas, al edificio del Klementinum, sede de la Biblioteca Nacional. Las valiosas colecciones fueron trasladadas a las plantas altas y a los depósitos fuera del centro. Por un proceder igual pasaron, por ejemplo, también las colecciones pictóricas ubicadas en el Monasterio de Inés Premislita, informa Lidové Noviny.

Según Právo, las enfurecidas aguas se llevaron el martes una silla gigantesca, que fue expuesta en el patio de la galería del arte moderno checo Sovovy Mlýny, de Praga. La autora de la peculiar obra plástica de madera es la renombrada artista checa, Magdalena Jetelová. El precio de la obra es de casi 35 mil euros.

Mladá Fronta Dnes apunta que las inundaciones representan un verdadero desastre para los edificios históricos, puesto que suelen azotar la estática de los mismos. Según especialistas, los edificios antiguos no tienen bases tan sólidas y, además, en la aplastante mayoría de los casos faltan los planos y documentos de construcción.

La riada resultó trágica también para el jardín zoológico de Praga. Según Právo, los empleados lograron evacuar a tiempo a todos los animales con excepción de un elefante y un rinoceronte que tuvieron que ser sacrificados. A la evacuación fueron sometidos también los animales del zoológico de Pilsen, Bohemia Occidental.

La catástrofe paralizó también la vida deportiva en todo el país, apuntan los diarios. Numerosos estadios y canchas están bajo el agua, por lo que casi no se realizan eventos deportivos. Completamente inundada está la pista hípica en el barrio Chuchle, de Praga, y todo indica que este año allí ya no podrán realizarse carreras. Las inundaciones complican la liga de fútbol. Sobre la realización de los partidos de este fin de semana no se ha decidido nada, escribe Lidové Noviny.

La catástrofe natural afectó también al mundo financiero. Las céntricas casas bancarias están cerradas porque fue interrumpido el suministro de energía eléctrica. Mladá Fronta Dnes advierte ante la posibilidad de que en Praga puedan dejar de funcionar también los bancomaticos de la Caja de Ahorros Checa, debido a que la central que dirige las operaciones correspondientes se encuentra en una de las zonas amenazadas por el agua.

Y al final una curiosidad. El diario Právo informa que este martes fue visto en el centro de la capital una persona que se dirigía en canoa por el desbordado río Vltava. Los bomberos y los policías en vano trataron de parar al aventurero que siguió su ruta. Según apunta el rotativo, aún se desconoce la identidad del hombre, así como el final de su aventura.

 

14-08-2002