11-12-2003

"Los sindicatos: Queremos una jornada laboral más corta." Bajo este titular leemos en Mladá Fronta Dnes que los sindicalistas checos exigen reducir la semana laboral de 40 horas a 37, 5 horas semanales. Los líderes sindicales presentaron esta reivindicación animados por las buenas noticias sobre la marcha de la economía nacional.

"Por violencia doméstica hasta ocho años de cárcel," destaca en primera plana el rotativo Lidové Noviny. El diario señala que las víctimas de la violencia doméstica tienen ahora la esperanza de que sus tiranos sean castigados más duramente gracias a una enmienda al Código Penal aprobada por los diputados que califica un nuevo tipo de delito: la violencia doméstica.

De ser aprobada la ley por el Senado y por el Presidente de la República, a partir del próximo 1 de junio la situación de las personas maltratadas debería cambiar radicalmente. La violencia doméstica es calificada ahora como un acto delictivo sólo en caso de que la víctima esté incapacitada laboralmente durante siete días, comenta Lidové Noviny.

Mladá Fronta Dnes informa que en la Cámara Baja pasó en primera lectura el borrador del democristiano Partido Popular sobre los partos secretos y la aceleración de los trámites de adopción de niños.

El diario escribe que la ley sobre los partos secretos ayudará a las mujeres que no desean que alguien se entere de que dieron a luz y ofrecieron al niño para la adopción. En parte esto es ahora ya posible. Once maternidades del país ofrecen los denominados partos discretos. El niño es inscrito en el registro civil del municipio donde tiene lugar el parto.

El borrador sobre los partos secretos va todavía más lejos. Supone que la mujer revelaría su identidad sólo al médico que la atendiese. La documentación sanitaria iría a un registro especial en el Ministerio de Sanidad. Sólo un tribunal podría permitir que el niño, al desear conocer a sus padres biológicos, consultase el registro ministerial. En el registro civil no aparecería el nombre de la madre.

El periodista cubano relató que durante los seis años de cárcel pudo tener sólo unos tres breves encuentros con su pequeño hijo. Se quejó además del hecho de que los presos políticos deben compartir las celdas con los delincuentes comunes y son objeto de su agresión. Al ser agredido por dichos sujetos, el periodista resultó con una fractura de la nariz.

11-12-2003