06-05-2005

Los diarios checos dedican varias páginas de sus ediciones de hoy al 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. "Guerra, victoria, esperanza", así titula su comentario Adam Cerný en el rotativo Hospodárské Noviny:

"Al final de la Segunda Guerra Mundial había esperanza. "Nunca Jamás" era la consigna más frecuente que podía oírse en Europa en mayo de 1945. Sesenta años después no se cumplieron las esperanzas y los deseos depositados en este lema. Sencillamente no era posible que se cumplieran".

"Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, empezó la guerra fría que dividió el mundo en dos bloques rivales. Su equilibrio hegemónico, basado en la certeza de la destrucción mutua con armas nucleares, evitó el conflicto de las dos mayores potencias. Pero ello no excluyó el surgimiento de los conflictos bélicos, por ejemplo en Corea y en Vietnam", comenta Adam Cerný en Hospodárské Noviny.

Bajo el título de "Orgullosas conmemoraciones soviéticas", la periodista Petra Procházková escribe en Lidové Noviny que en Rusia están prohibidas las dudas sobre los métodos mediante los cuales la Unión Soviética alcanzó la victoria sobre la Alemania nazi.

La periodista escribe: "Las conmemoraciones tienen siempre la misma forma, incluida la glorificación de la figura de Stalin y el silenciamiento de hechos como la ocupación de la región del Báltico y el millón de mujeres violadas en Alemania. No podemos estar de acuerdo con estas tentativas de reescribir la historia", dijo indignado el asesor de Putin, Serguéi Yastrzembski, al escuchar la frase: "El hitlerismo fue derrotado, pero el estalinismo, igualmente responsable por el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, podía sin problemas seguir propagando su política".

Dicha frase fue pronunciada por el ministro de RR. EE. de Letonia, Artis Pabriks. El oficialismo ruso reaccionó también con indignación cuando el historiador Yuri Afanasiev afirmó en la radio: "La guerra comenzó para Rusia con su participación en la lucha contra Europa al lado de la Alemania hitleriana, y terminó no con la liberación, sino con el avasallamiento de una parte de Europa".

Petra Procházková termina su editorial: "Casi 30 millones de muertos es el enorme precio que pagó la Unión Soviética por la merecida victoria. Al brillo del triunfo no le haría mal si su sesenta aniversario fuera acompañado por el reconocimiento de los propios errores".

El diario Právo recuerda que la Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la capitulación incondicional de la Alemania nazi. La primera rendición incondicional fue firmada en Reims, Francia, el 7 de mayo de 1945. La segunda y definitiva capitulación de las fuerzas armadas alemanas fue suscrita el 8 de mayo de 1945 en Berlín. Los protocolos de ambas capitulaciones establecían el fin de las hostilidades para las 00 horas del 9 de mayo de 1945.

Právo señala que el comandante de una unidad SS, el fanático nazi Karl von Pückler, no respetó el fin de las hostilidades y el 11 y 12 de mayo de 1945 en la localidad checa de Milín él y sus hombres libraron una batalla con guerrilleros checos. En auxilio de los checos llegaron las tropas soviéticas y la unidad SS fue derrotada. Su comandante Pückler optó por el suicidio como el Führer después de haber asesinado a su compañera, y a la hija de ésta con una niña de cuatro años.

06-05-2005