Escapando de uno de los búnkeres más secretos

05-08-2017

La roca situada debajo del castillo de Špilberk, en Brno, guarda uno de los refugios nucleares más secretos de la época del comunismo. Actualmente, el búnker alberga el Museo de la Guerra Fría (Muzeum studené války) que ofrece actividades interactivas como el cada vez más popular juego de escape.

El refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr DrnovEl refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr Drnov El refugio nuclear 10-Z fue construido en el interior de un macizo de roca durante la Segunda Guerra Mundial por la organización de defensa antiaérea nazi Luftshutz con el fin de proteger a seleccionados miembros de sus filas. Brno era de hecho en aquel entonces una de las ciudades más bombardeadas del Protectorado de Bohemia y Moravia, debido a su importante industria armamentística.

Tras el fin de la contienda, el búnker sirvió una temporada como tienda de vinos. En 1948, apenas dos días después de la subida de los comunistas al poder, los representantes del régimen se apropiaron de este espacio para convertirlo de nuevo en un área militar, explicó para la Radiodifusión Checa el historiador Pavel Paleček.

“Este refugio servía durante la Guerra Fría como punto de mando para los representantes de la ciudad y la región, quienes se encargarían de evacuar la población en caso de que fuera necesario. Por este motivo se hallaba aquí asimismo la oficina de servicio del Cuerpo de Seguridad Nacional”.

El refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr DrnovEl refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr Drnov El refugio nuclear contaba con un aforo de aproximadamente 600 personas, que podrían ponerse a cubierto en su interior durante tres días. El búnker de 1.500 m² cuenta con una sala de máquinas, una central telefónica, oficinas, decenas de dormitorios y duchas decontaminadoras.

Los visitantes pueden ver diferentes artefactos de la época, desde periódicos y máquinas de escribir hasta uniformes militares y otros objetos. Los administradores organizaron asimismo una recolecta pública de objetos y muebles fabricados antes del año 1989 tanto para exponerlos en diferentes instituciones culturales como para destinarlos a las personas necesitadas.

Al entrar en los corredores del búnker se nota una brusca bajada de temperatura, pero los visitantes no tienen que preocuparse por los resfriados, apunta Paleček.

“La temperatura dentro de la roca es de 14 ºC a lo largo del año. Como ahora hace mucho calor, ofrecemos a los visitantes abrigos militares antiguos para que se aclimaten”.

Un Museo de Guerra Fría único a nivel nacional

Tras la Revolución de Terciopelo en 1989, el Ministerio de Defensa entregó el refugio a la ciudad de Brno. Sin embargo, el espacio se quedó muchos años sin uso.

El refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr DrnovEl refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr DrnovEn 2014 el Ayuntamiento pactó un contrato con los miembros del Fondo Americano (Americký fond), una asociación de aficionados a la historia militar, quienes decidieron explicar la época del comunismo al público de una forma entretenida.

De acuerdo con Pavel Paleček, se ha logrado fundar uno de los pocos museos de la Guerra Fría dentro de la Unión Europea y el único de su tipo en la República Checa.

“Toda la exposición es audiovisual y enfocada a la experiencia propia de cada visitante. Pueden pasear por el búnker sin guía, solamente con un mapa, tratando de encontrar el camino de salida. Mientras tanto, pueden ver 15 proyecciones de vídeo, escuchar grabaciones de la época y escanear códigos QR, ya que hay conexión WiFi”.

Para los aficionados, el búnker ofrece la posibilidad de pasar la noche bajo la vigilancia de oficiales uniformados. Puede que los huéspedes escuchen una alarma anti-bombardeo.

El refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr DrnovEl refugio Drnov, foto: Facebook oficial de Bunkr Drnov Los amantes de la gastronomía histórica pueden visitar un restaurante diseñado en estilo retro, cuyo menú ofrece las especialidades de la época, como el huevo ruso, ensaladillas con mayonesa servidas en papel, pastas para untar y pan o café “turco”, el más típico de las épocas pasadas. El futuro menú incluirá asimismo los platos favoritos de varios representantes de regímenes totalitarios e importantes personajes de la política mundial.

Para el futuro se planea organizar conciertos, proyecciones de cine, conferencias y charlas.

Actualmente el espacio alberga la exposición 'En el Signo de Tres Declaraciones' ('Ve znamení tří deklarací') que explora el destino de la aristocracia checa amenazada por los nazis.

05-08-2017