La pintoresca villa de Týn al lado de la central nuclear

03-03-2007

En esta edición de Radioviajes, nos desplazaremos al sur de la República Checa, a la cuenca del río Moldava. Allí, a unos 120 kilómetros de Praga, se encuentra la pintoresca villa de Týn nad Vltavou.

La ciudad de Týn nad Vltavou está situada en el hermoso paisaje de Bohemia del sur entre colinas y montes. Sin embargo, lo primero que vemos llegando por la carretera desde Praga son las torres gigantescas de la Central nuclear de Temelín.

La cuenca del río Moldava fue poblada en los lugares donde se encuentra la villa de Týn ya en la Edad de piedra. Las fuentes más viejas que hacen referencia a Týn datan del siglo XIII.

Iniciaremos nuestra visita en el Museo regional de Týn nad Vltavou ubicado en la ex residencia obispal, en un edificio barroco, en la Plaza Mayor de esta ciudad, hoy llamada la Plaza de la Paz. La guía del museo, Martina Sudová, nos informa brevemente sobre la historia de la antigua ciudad.

"La época más importante en el desarrollo de la ciudad fue la segunda mitad del siglo XIII, en la que el obispo Tobiás de Bechyne cimentó el centro de la ciudad y mandó construir el castillo y la iglesia de San Cristóbal, hoy de Santiago el Mayor. Los ciudadanos en aquel tiempo construyeron también cuatro molinos y tres azudes en el río".

Bajando hasta la orilla del río Moldava podemos apreciar su belleza mágica. Antes de la Segunda Guerra Mundial había mucha actividad en la cuenca del río Moldava. Decenas de balsas y barcos cargaban troncos de árboles y otros bienes desde las montañas de Sumava hasta Praga y algunos continuaban hasta Hamburgo, Alemania.

"El ventajoso emplazamiento al lado del río Moldava desempeñó un papel muy importante en la historia de la ciudad. Lo más importante era el comercio de la sal cargado de Austria. Esto propició el enriquecimiento de la villa de Týn en la época medieval". Nos explicó la historiadora regional de Týn, Martina Sudová.

Además de la gran importancia que tenía el río de la artesanía y del comercio, hay que recordar también que es algo que posee un sentido mágico, al menos para los que viven en Týn.

"Para mí la ciudad de Týn, mi villa natal, siempre estuvo presente tanto en un aspecto visual como de manera acústica. En la ciudad había tres azudes en el río donde la corriente chocaba, y su sonido se escuchaba maravillosamente por la noche, me relajaba y me hacía soñar con las hadas y el ondino". Nos contaba la maestra de primaria de Týn, Blanka Hladecková.

Algo que tiene también mucha importancia en la historia de Týn es el mencionado puente. Desde la orilla cerca de la iglesia principal vemos dos, un antiguo puente de acero y el otro de hormigón.

La historiadora Martina Sudová explica, que el antiguo puente fue construido de madera y era el único en un área de cien kilómetros, por lo que tenía una importancia estratégica. Durante las guerras napoleónicas, según apuntaron los cronistas, pasaron por el viejo puente de madera casi 50 000 mil soldados franceses y austriacos.

La destrucción definitiva del puente se dio en los últimos años del siglo XIX durante unas devastadoras inundaciones. No obstante, los ciudadanos lo sustituyeron poco tiempo después por uno nuevo de acero, el que ha permanecido hasta estos días y está declarado patrimonio histórico.

La construcción de la Central nuclear de Temelín cerca de la ciudad histórica de Týn comenzó en el año 1980 y empezó a funcionar hace varios años. No obstante, la presencia de la central influyó no sólo en el aspecto del paisaje alrededor de Týn sino en la vida de los mismos ciudadanos. Según hemos mencionado antes, Týn es una ciudad muy tradicional, y nos interesa saber cómo ha cambiado la vida de los ciudadanos tras la construcción de la Central Nuclear de Temelín.

"La central influyó en la vida de los ciudadanos para bien y para mal. Los constructores pensaban que en Týn vivirían muchas personas, que trabajarían en la central. No obstante, los que trabajaban en la construcción se han ido y los que quedan son pocos. Entonces por ejemplo el nuevo vecindario construido para el uso de la central está semi vacío". Explica la maestra Blanka Hladeckova.

Por otro lado parece que los ciudadanos se acostumbraron a vivir cerca de la central nuclear. Según explican algunos, no se sienten amenazados porque si la central hubiera explotado daría igual estar al lado de la misma o unos cien kilómetros más allá, como en la capital, Praga. Sin embargo, mucha gente no está de acuerdo con lo que pasó con el paisaje de los alrededores. Tampoco les gusta el hecho de que desaparecieron muchas aldeas, debido a la construcción de la central.

Jiri Liska, especialista en programación, de unos 35 años, explica que está de acuerdo en que la electricidad es muy necesaria y aceptaría construir la central en un lugar devastado, por ejemplo alrededor de las minas del norte de Bohemia.

"No obstante, construir las torres en medio del pintoresco paisaje de Bohemia del sur es tan terrible como destruir la Ciudad Vieja de Praga y en su lugar elevar un vecindario justificando que la gente necesita viviendas".

La ciudad de Týn era un balneario. Mucha gente de Praga y de otras ciudades llegaba a Týn de vacaciones. Alrededor de la villa hay bosques y valles y mucha riqueza natural. Los ciudadanos de Týn dicen que es la ciudad más hermosa del mundo.

Desde hace unos años, los turistas descubren la belleza del paisaje alrededor de Týn y también la pintoresca ciudad. La presencia de la gigantesca central no puede apartar el interés de los turistas por este lugar.

03-03-2007