Los más hermosos rododendros crecen en el pueblo de Pruhonice

24-07-2004

Muy cerca de Praga, en dirección al Este, a unos veinte minutos desde el pleno centro de la capital checa si uno viaja en automóvil y a unos 45 minutos de viaje en metro y en autobús, se encuentra el pueblo de Pruhonice, la meta de nuestro viaje de hoy.

Durante los fines de semana y las vacaciones, Pruhonice es la meta preferida de muchos habitantes de Praga que desean descansar en la naturaleza, sin tener que viajar decenas de kilómetros desde su casa. El propio pueblo, con unos 1950 habitantes, no tiene nada de especial, es un típico centro residencial, a las afueras de la capital, con pequeñas casas rodeadas de jardines.

El mayor atractivo del pueblo de Pruhonice lo representa su parque, con un jardín botánico. Aquí reina la tranquilidad, que ayuda a olvidarse por unos instantes de la bulliciosa vida en Praga.

El parque se extiende en una superficie de 240 hectáreas. Lo atraviesa un arroyo y, además de áreas boscosas, plantaciones de arbustos, zonas con rosales y otras decenas de variedades florales, hay en él numerosos estanques.

No obstante, antes de dar un paseo por el parque, podríamos remontarnos al pasado en busca de los inicios del pueblo de Pruhonice. Según los hallazgos arqueológicos, el lugar donde hoy se extiende el pueblo, había sido poblado ya en el quinto milenio antes de nuestra era, dedicándose los habitantes locales a labores agrícolas.

La primera mención escrita sobre esta localidad data de 1187 y se informa en ella de la consagración de la iglesia románica local a la Virgen María. La nave y la torre de la iglesia se han conservado hasta la actualidad, tratándose de la obra arquitectónica más antigua de Pruhonice. La decoración interior data de comienzos del siglo XIV, mientras que los últimos más importantes retoques de la obra fueron realizados en 1946.

En las inmediaciones de la iglesia de la Natividad de la Virgen María fue levantado poco después un fortín románico, que protegía el camino comercial entre Praga y el pueblo de Sázava, a unos 70 kilómetros al este de la capital, entonces un importante centro comercial y cultural del país.

El levantamiento del fortín impulsó el surgimiento de un pueblo en el lugar. El más antiguo documento que testimonia la existencia del pueblo de Pruhonice data del año 1270. Hasta el siglo XIV, el pueblo pertenecía a una familia de escuderos del Ejército de los reyes Premislitas. Recordemos en este contexto, que los Premislitas fueron la más famosa y poderosa dinastía real de las Tierras Checas.

En el siglo XIV, Pruhonice fue adquirida por los señores de Rícany, quienes transformaron el fortín en una ciudadela gótica. En el siglo XVI, ésta fue reconstruida en un palacio renacentista al estilo italiano y en las postrimerías del siglo XIX, por orden del conde Silva Tarouca, una persona muy importante en la historia de Pruhonice, el palacio fue sometido a su última gran intervención, en el entonces nuevo estilo, conocido como "neorenacimiento checo".

El palacio se encuentra en la plaza mayor del pueblo de Pruhonice siendo ricamente decorado con pinturas al fresco. Actualmente el palacio está cerrado al público y sirve para fines científicos, ya que en él tiene su sede el Instituto de Botánica de la Academia de Ciencias checa y el Departamento Botánico del Museo Nacional de Praga.

Lo que sí está abierto al público durante todo el año es el parque local, al que se entra cruzando el patio del palacio. Y en los meses de verano, o sea, de mayo a septiembre, en el parque se celebran ceremonias nupciales, que en este ambiente son muy bonitas.

Como habíamos dicho al comienzo, el parque se extiende en una superficie de 240 hectáreas y es el mayor centro de cultivo de plantas de origen, tanto nacional como extranjero, de toda la República Checa.

"El parque de Pruhonice es una verdadera obra maestra y los logros alcanzados por los especialistas locales en el cultivo de nuevas especies de plantas y arbustos, son conocidos por peritos en botánica de toda Europa", afirma Ivan Stana, director de la Oficina de Administración del parque de Pruhonice.

¿Cuál es, entonces, la historia del parque?

"El parque de Pruhonice fue fundado en el año 1885 por el conde Arnost Emanuel Silva Tarouca. El conde se dedicó a esta obra a lo largo de toda su vida. Y aunque en el año 1927 Silva Tarouca vendió su poderío, o sea, el pueblo, el palacio y el parque de Pruhonice al Estado, se reservó el derecho de poder vivir allí hasta su muerte. Falleció en 1936 y hasta los últimos instantes siguió trabajando en el perfeccionamiento del parque local", sostiene Ivan Stana.

Miles de visitantes acuden anualmente al parque de Pruhonice. El mejor período del año para pasearse por los caminos locales, que en total tienen unos 40 kilómetros de longitud, es en primavera y en verano. Entonces están en flor centenares de variedades de plantas, entre arbustos y flores, entre ellos los rododendros, de los que hay en este lugar más de ocho mil, unas mil variedades de rosas y otras mil 500 de lirios, peonías y también más de 700 especies de plantas características de las altas montañas.

Aunque tampoco en otoño el visitante se siente privado de hermosas vivencias. Entonces atraen por su gran colorido las zonas boscosas del parque, en las que, además de arboles característicos de este país, crecen diversas plantas leñosas que tienen su origen en Asia y en América. Es como si los árboles compitieran por ver cuál de ellos logra colorear más sus hojas.

En otoño y en invierno el visitante puede dedicar atención también a diversas muestras de la arquitectura popular que se encuentran en el parque, como por ejemplo, la llamada "Casita checa". Esta obra arquitectónica, que data de 1836, fue presentada en el año 1895 en la Exposición de Etnografía, celebrada en Praga y, posteriormente, situada en el parque de Pruhonice, como elemento complementario.

"El conde Tarouca aprovechó de manera genial el pintoresco valle junto al riachuelo Botic y los tres lagos locales. En esta zona natural fue plantando poco a poco centenares de variedades de árboles, arbustos y flores, a la vez que fue cultivando nuevas especies. Gracias a la invención y profesionalismo del conde Silva Tarouca, el parque de Pruhonice constituye una zona natural única a nivel europeo", señala Ivan Stana, director de la Oficina de Administración del parque.

Cuando estén cansados ya de tanto caminar por el parque, pueden sentarse en uno de los bancos y desde lejos observar el palacio de Pruhonice, rodeado de puro verdor. También pueden observar los cisnes y patos que nadan por los lagos locales y de seguro pronto se les acercarán esperando recibir alguna golosina, por ejemplo, un pedazo de pan.

Después de recobrar las fuerzas, recomendamos visitar todavía el Jardín Dendrológico del Instituto de Investigaciones adjunto al Parque de Pruhonice. Este centro científico fue fundado en 1927, pero el Jardín Dendrológico surgió mucho más tarde, en 1974. Los especialistas locales se dedican, entre otras cuestiones, a la conservación de variedades de plantas y flores en peligro de extinción.

Estudian igualmente nuevos métodos de cultivo de plantas en los invernaderos y bajo cielo abierto, en zonas con diferentes condiciones climáticas. Los interesados pueden adquirir aquí un sinnúmero de variedades de árboles y consultar la mejor forma de cultivo. Todos los años en primavera se celebran, además, exposiciones de tulipanes y si alguna variedad llega a gustarles en especial, también pueden adquirirla.

Al final del paseo recomendamos regresar al pueblo de Pruhonice y visitar la popular pizzería local, situada en la plaza mayor o, a unas pocas decenas de metros, la cafetería "U slepicek", o sea, "Las Gallinitas" en español, en la que preparan, además de sabrosos cocteles, deliciosos pasteles típicos.

Junto a un cóctel y disfrutando de un "strudl" recién sacado del horno - un dulce de manzanas típico - también nosotros concluimos la visita al pueblo de Pruhonice y su hermoso jardín.

24-07-2004