Nelahozeves, un pueblo de gran tradición musical

19-06-2004

Palacio de Nelahozeves, foto: Derbrauni, CC BY-SA 4.0 InternationalPalacio de Nelahozeves, foto: Derbrauni, CC BY-SA 4.0 International La localidad de Nelahozeves se encuentra en Bohemia Central, a unos 30 kilómetros al norte de Praga. En automóvil el viaje dura unos 25 minutos, pero nosotros preferimos ir en tren, demorando así unos 40 minutos nuestro viaje.

Sin embargo, ha merecido la pena, porque durante el viaje hemos tenido tiempo para observar el bello paisaje que atravesábamos. Saliendo de Praga, la ruta del tren conduce junto al río Vltava, en el que de vez en cuando aparecían a nuestra vista hermosos cisnes y patos que flotaban sobre el agua, esperando descubrir debajo de la superficie algún pez para merendar.

A través de las ventanas pudimos ver la colina en la que en tiempos remotos se encontraba el primer asentamiento premislita de Levý Hradec. Los Premislitas fueron una famosa dinastía checa a la que pertenecían los primeros príncipes y soberanos del Reino Checo. El último descendiente masculino de esa dinastía fue Venceslao III., quien fuera asesinado en 1306 en la ciudad morava de Olomouc. La madre de Carlos IV., el más famoso de los reyes de las Tierras Checas, fue también una princesa premislita.

La casa natal de Antonín Dvořák, foto: CzechTourismLa casa natal de Antonín Dvořák, foto: CzechTourism Atravesamos varias aldeas, deteniéndonos brevemente en las localidades de Roztoky, Libcice y Dolany y llegamos a la ciudad industrial de Kralupy nad Vltavou. El tren permanece unos minutos en la estación y nuevamente se pone en marcha. No llegamos a darnos ni cuenta y el tren nuevamente comienza a frenar. Llegamos a la meta de nuestro viaje a Nelahozeves.

Con la localidad de Nelahozeves están estrechamente vinculados la familia noble de Lobkowicz que desde el siglo XVII fue propietaria del palacio local y la familia Dvorák, uno de cuyos descendientes, Antonín, alcanzó fama mundial, en tanto que fue uno de los más grandes clásicos de la música checa.

Bajamos del tren y saliendo de la estación nos damos cuenta de que aquí todo está muy cerca y se puede visitar caminando. La localidad es pequeña, llegando el número de sus habitantes a unos dos mil. La casa natal del compositor Antonín Dvorák se encuentra frente a la estación de ferrocarriles a nuestra derecha y a unas cuantas decenas de metros del lugar se halla la iglesia de San Andrés, donde Dvorák, siendo aún un niño, cantaba en el coro y tocaba el órgano.

Palacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio PragaPalacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio Praga La casa natal de Antonín Dvorák fue transformada en Museo que acerca a los visitantes la vida y la obra de este gran compositor checo del siglo XIX. Al entrar, atraen nuestra atención hermosos muebles de la época de Dvorák y, acompañados de la hermosa música de ese compositor, podemos conocer la muestra de objetos vinculados con él. Por ejemplo, la pluma con la que Dvorák escribía su música, su Biblia, así como varias partituras de sus obras.

Los itinerarios de ferrocarril y las maquetas de trenes nos hacen recordar que, junto a la música, Dvorák tenía desde niño otra afición: los trenes, como era un gran admirador de los nuevos descubrimientos técnicos.

Pero ya nuestra guía, Mirka Buresová, nos invita al palacio de Nelahozeves. Y así, abandonamos la casa donde el 8 de septiembre de 1841 naciera Antonín Dvorák, autor, entre otras obras, de la mundialmente conocida Sinfonía del Nuevo Mundo, y nos dirigimos al palacio.

Palacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio PragaPalacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio Praga "En el palacio también se puede escuchar música. Los conciertos de música clásica son muy frecuentes y tienen lugar en la Sala de los Caballeros. Allí actuó, por ejemplo, la renombrada cantante estadounidense de ópera, Renée Fleming, amiga de los propietarios del palacio", sostiene Mirka Buresová.

Para llegar al palacio debemos subir una pendiente, ya que el edificio se encuentra en la cima de una colina junto al río Vltava. Luego cruzamos un puente de piedra y la gran puerta de entrada, abriéndose ante nosotros un extenso patio de planta cuadrada. La mejor vista del palacio, no obstante, es desde el pie de la colina, pues desde allí se pueden apreciar los hermosos esgrafiados que decoran todo un ala del edificio.

El palacio de Nelahozeves, una verdadera perla de la arquitectura renacentista en la República Checa, está en posesión de la familia Lobkowicz desde el siglo XVII, a excepción del período en que durante el régimen comunista había pertenecido al Estado. El palacio fue edificado en 1553 por el noble Florian Griespek de Griespach, uno de los consejeros del Reino Checo.

Después de la batalla de la Montaña Blanca en 1620, sus descendientes vendieron el palacio a la señora Polyxena de Lobkowicz, cuyo nombre muchos lo conocen en relación con el milagroso Niño Jesús de Praga, señala nuestra guía, Mirka Buresová.

Polyxena como una niñaPolyxena como una niña "El único hijo de Polyxena nació supuestamente gracias a un milagro, teniendo la madre entonces 43 años de edad. Polyxena, feliz de haberse cumplido su mayor deseo y el de su esposo, Zdenek Adalberto de Lobkowicz, regaló la estatuilla del Niño Jesús de Praga a la orden carmelita a modo de agradecimiento. La estatuilla se la había dejado como recuerdo su madre, María Manrique de Lara y Mendoza, pero Polyxena no vaciló un sólo minuto en regalarla a la orden religiosa, ya que deseaba que el Niño Jesús de Praga ayudara también a las demás madres sin hijos, quienes podrían dirigirle a él sus plegarias".

El palacio de Nelahozeves dispone de unas cien habitaciones, incluida la cocina, los cuartos de baño y las bodegas donde se depositan sabrosos vinos de producción local, según indica Mirka Buresová.

"Los vinos locales son deliciosos, aunque la viña es pequeña. Los viñedos dan anualmente entre 250 y 300 000 botellas de vino, lo que permite organizar al menos una degustación de vinos para los visitantes del palacio de Nelahozeves. Sobre la calidad de estos vinos sirve de testimonio, por ejemplo, el hecho de que en el año 2001 uno de los vinos blancos de Nelahozeves conquistó la medalla de oro en un certamen nacional".

El palacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio PragaEl palacio de Nelahozeves, foto: Archivo de Radio Praga Más que los vinos, no obstante, la atención del visitante del palacio se centrará en la hermosa pinacoteca local, que posee valiosas muestras de la pintura universal. Esta muestra de cuadros, en propiedad de la familia Lobkowicz, es una de las más grandes colecciones privadas de arte a nivel europeo, afirma Mirka Buresová.

"Forman parte de la misma cuadros de autores como Pedro Pablo Rubens, Giovanni Antonio Canaletto y Diego Velázquez. De especial valor es una colección de retratos de las postrimerías del siglo XVI, llamados "españoles". Esa denominación se debe a que son retratos de miembros de familias nobles españolas, realizados mayormente por maestros holandeses y alemanes quienes, en su mayoría, estudiaron pintura en España. Únicamente en el Museo del Prado en Madrid y en el Museo de Historia del Arte en Viena encontramos una colección artística de semejantes características y magnitud".

El palacio de Nelahozeves cuenta igualmente con un amplio archivo musical, comparable al registro en posesión del Estado Checo. En él se guardan, por ejemplo, una copia del oratorio "El Mesías" compuesto en 1741 por el alemán Georg Friedrich Haendel que lleva arreglos posteriores firmados por Wolfgang Amadeus Mozart, así como partituras de obras de Ludwig van Beethoven. La muestra contiene asimismo varios instrumentos musicales históricos.

"Hay aquí partituras de la Cuarta y Quinta sinfonías de Beethoven, por ejemplo, así como copias u originales de otras obras de ese compositor, algunas de las cuales llevan sus posteriores arreglos. Varios de los miembros de la familia Lobkowicz eran grandes admiradores y mecenas de Beethoven, a los que el compositor les dedicó algunas de sus obras, como por ejemplo, la Tercera sinfonía, llamada "Heroica"".

En el palacio hay una inmensa biblioteca con valiosas publicaciones históricas, aunque ésta permanece cerrada al público. Muy bonitos son los muebles del palacio que fueron fabricados entre los siglos XVI y XVIII, así como el antiguo reloj instalado en el comedor. Varios de los salones del palacio tienen hermosos techos de madera y la Sala de los Caballeros dispone de una gran chimenea de piedra.

Una verdadera curiosidad, volviendo al tema de los cuadros, es la colección local de pinturas de caballos y perros que habían pertenecido a los miembros de la familia Lobkowicz. ¡No se pierdan, amigos, la oportunidad de conocerla!

Y al término de la visita a Nelahozeves, recomendamos asistir a la degustación de vinos en las bodegas del palacio. ¡Que lo aprovechen!

19-06-2004